+13 Poemas y antipoemas de Nicanor Parra

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Poemas y antipoemas mas populares de Nicanor Parra. ¿Quien es? Nicanor Parra Sandoval fue un hombre polifacético de números y letras, que triunfó simultáneamente en dos mundos que muchas veces se creen opuestos.

Dedico su vida a la poesía, las matemáticas y la física. Nació el 5 de septiembre de 1914 en Chile bajo un ambiente familiar donde se respiraba arte.

De todos los ocho hermanos Parra, Nicanor fue el único que realizó estudios de niveles más altos de la educación primarios. Se desempeñó como profesor de matemática y física en 1937 y publica su primer libro en ese año.

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Hombre polifacético creador del movimiento literario de los antipoemas

De la multitud de premios que recibió en su carrera, el más destacado fue el Miguel de Cervantes y el Premio Nobel de Literatura que recibió en diversas ocasiones. Algunos de sus libros más conocidos son: cancionero sin nombre, manifiesto y cachureos, ecopoemas, guatapiques y últimas prédicas.

Falleció la madrugada​ del 23 de enero de 2018, a la edad de 103 años, dentro de la casa de la familia Parra, y hoy en Escribirte queremos recordar los más famosos poemas de Nicanor Parra.

Los mejores Poemas de Nicanor Parra

¿Alguna vez te has preguntado de donde viene la palabra “poesía”?, pues un dato curioso es que proviene del latín poiesis, que significa cualidad de crear, hacer o producir. Es un acto creativo que manifiesta la estética y la belleza a través de la palabra.

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Grandes escritores nos han regalado parte de su sensibilidad artística a través de maravillosos textos, como es el caso de Nicanor Parra, es por ello que hemos recopilado los mejores poemas del escritor chileno para recordar su talento literario.

Cambios de nombre

En este Poema de Nicanor Parra el escrito cuestiona de forma directa a los poetas que evitan utilizar un lenguaje simple para hacer llevar el mensaje de sus palabras al lector, pues el solía utilizar palabras sencillas para expresar sus pensamiento e ideas.

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.

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Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.

¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.

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Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.

Hay un día feliz

A veces la simpleza de los detallas es lo que nos proporciona una sensación de éxtasis y de esto trata este famoso poema de Nicanor Parraque pone en evidencia las pequeñas cosas que causaban felicidad al notable escritor chileno.

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A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.

Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.

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Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas

En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.

No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:

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Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,

El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,

Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;

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Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.

Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mi singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.

Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.

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Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:

El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.

Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).

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Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.

Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,

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Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!

Hasta luego

Una conmovedora carta de despedida convertida en versos empáticos es lo que escribió en esta oportunidad el poeta chileno, que a pesar de utilizar un lenguaje directo en la mayoría de sus trabajos en los que mostró una anestesia sentimental, en este poema demuestra que también tiene un lado sensible.

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Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mí
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general:
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

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Que Dios nos libre

La soberbia, la vanidad, el lucro personal son algunas de las aptitudes negativas que el son criticadas en este poema de Nicanor Parra de máxima expresión cultural.

Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal

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que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal

líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal

líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales

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si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en convivencia con su propia estatua

Dios nos libre de todos estos demonios

si todavía sigue siendo Dios.

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Madrigal

La fama y el dinero no duran para siempre. Es ese el centro de este poema de Nicanor Parra que describe los deseos que tiene el escritor chileno de no quedar en el olvido y mucho menos en la miseria después de haber tenido grandes privilegios en el mundo artístico.

Yo me haré millonario una noche
Gracias a un truco que me permitirá fijar las imágenes
En un espejo cóncavo. O convexo.

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Me parece que el éxito será completo
Cuando logre inventar un ataúd de doble fondo
Que permita al cadáver asomarse a otro mundo.

Ya me he quemado bastante las pestañas
En esta absurda carrera de caballos
En que los jinetes son arrojados de sus cabalgaduras
Y van a caer entre los espectadores.

Justo es, entonces, que trate de crear algo
Que me permita vivir holgadamente
O que por lo menos me permita morir.

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Estoy seguro de que mis piernas tiemblan,
Sueño que se me caen los dientes
Y que llego tarde a unos funerales.

Carta a una desconocida

El romance y amorío se apoderaron de la pluma de Nicanor Parra quien escribió este bello poema neolatino dedicado a una mujer privilegiada que logro marcar el corazón del escritor.

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Cuando pasen los años, cuando pasen
los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo sólo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,
un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!

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Antipoemas de Nicanor Parra

La antipoesía es un tipo de poesía creada y principalmente desarrollada por el Nicanor Parra. El escritor innovo en el mundo de la literatura con una nueva forma de hacer poesía, más directa y totalmente opuesta a la imperante en su país a mediados del siglo xx, encabezada fundamentalmente por Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha.

La fama no llega por si sola hay que trabajar para obtenerla. Nicanor Parra gran innovador de la literatura.

​En otras palabras la entipoesía no es más que un movimiento artístico personalizado que ignora las normas anticuadas de la poesía.

La montaña rusa

Con palabras directas, duras y un poco de indiferencia el poeta explica sus ideales de poesía moderna. En este poema de Nicanor Parra, el autor se describe como el ante y después de la poesía convencional.

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Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.

Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.

Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.

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Epitafio

Todos tenemos una percepción de nosotros mismos, negativa o positiva, pero al fin y al cabo es como nos vemos y lo que sin darnos cuenta exteriorizamos, la importancia de esto radica en cómo nos sentimos con esa percepción y el aceptarnos tal cual somos.

Sobre esto escribió el poeta chileno Nicanor Parra en este antipoema.

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De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa,
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;

Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;

Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca

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—Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida—
Ni muy listo ni tonto de remate fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y de aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!

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Rompecabezas

Como su nombre lo indica este antipoema de Nicanor Parra resulta ser un verdadero rompecabezas. Al contrario de muchos de sus trabajos, en este utiliza un lenguaje un poco más complejo por lo que da la sensación al lector de que esta armando un verdadero rompecabezas.

No doy a nadie el derecho.
Adoro un trozo de trapo.
Traslado tumbas de lugar.

Traslado tumbas de lugar.
No doy a nadie el derecho.
Yo soy un tipo ridículo
A los rayos del sol.
Azote de las fuentes de soda
Yo me muero de rabia.

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Yo no tengo remedio,
Mis propios pelos me acusan
En un altar de ocasión
Las máquinas no perdonan.

Me río detrás de una silla,
Mi cara se llena de moscas.

Yo soy quien se expresa mal
Expresa en vistas de qué.

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Yo tartamudeo,
Con el pie toco una especie de feto.

¿Para qué son estos estómagos?
¿Quién hizo esta mezcolanza?

Lo mejor es hacer el indio.
Yo digo una cosa por otra.

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Paisaje

Este es uno de los antipoemas cortos de Nicanor Parra que describe con simples palabras la soledad de una persona que se encuentra sentada bajo la luz de la luna meditando en la complejidad de la vida.

iVéis esa pierna humana que cuelga de la luna
Como un árbol que crece para abajo
Esa pierna temible que flota en el vacío
Iluminada apenas por el rayo
De la luna y el aire del olvido!

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Sueños

Todos al irnos a dormir reproducimos mentalmente escenas que están conectadas con la realidad del ser humano, sueños que en muchas ocasiones no tienen sentido alguno.

Sobre esto escribió Nicanor Parra y nos cuenta entre lineas de este antipoema, algunos de sus sueños atado a su inmensa imaginación.

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Sueño con una mesa y una silla
Sueño que me doy vuelta en automóvil
Sueño que estoy filmando una película
Sueño con una bomba de bencina
Sueño que soy un turista de lujo
Sueño que estoy colgando de una cruz
Sueño que estoy comiendo pejerreyes
Sueño que voy atravesando un puente
Sueño con un aviso luminoso

Sueño con una dama de bigotes
Sueño que voy bajando una escalera
Sueño que le doy cuerda a una vitrola
Sueño que se me rompen los anteojos
Sueño que estoy haciendo un ataúd

Sueño con el sistema planetario
Sueño con una hoja de afeitar
Sueño que estoy luchando con un perro
Sueño que estoy matando una serpiente

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Sueño con pajarillos voladores
Sueño que voy arrastrando un cadáver
Sueño que me condenan a la horca
Sueño con el diluvio universal
Sueño que soy una mata de cardo.

Sueño también que se me cae el pelo.

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Fuentes de soda

Nicanor Parra inicia este antipoema con un examen de conciencia, que más allá de abrir paso a múltiples interrogantes nos ayuda a analizar de forma superficial los complejos engranajes del pensamiento, pues el escritor plantea un monologó donde divaga igual que lo haría nuestra mente.

Aprovecho la hora del almuerzo
para hacer un examen de conciencia
¿Cuántos brazos me quedan por abrir?
¿Cuántos pétalos negros por cerrar?
¡A lo mejor soy un sobreviviente!

El receptor de radio me recuerda
mis deberes, las clases, los poemas
con una voz que parece venir
desde lo más profundo del sepulcro.

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El corazón no sabe que pensar.

Hago como que miro los espejos
un cliente estornuda a su mujer
otro enciende un cigarro
otro lee Las últimas noticias.

¡Qué podemos hacer, árbol sin hojas,
fuera de dar la última mirada
en dirección del paraíso perdido!

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Responde sol oscuro
ilumina un instante

aunque después te apagues para siempre.

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El hombre imaginario

El Hombre imaginario que Nicanor Parra describe es esta obra literaria, bien podría representar la vida de una persona común, solitaria, que amo alguna vez y que hoy se encuentra ahogada entre los múltiples objetos materiales que lo rodean y que ya no valen nada para él.

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

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Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

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Grandes escritos nos dejó este importante chileno, poemas que marcaron pauta y modernizaron los patrones de escritura y por todo eso y los innumerables aportes al mundo literario lo recordamos con esta recopilación de sus mejores trabajos.

En Escribirte nos importa lo que piensas. Déjanos tu comentario y no te pierdas de los artículos que tenemos para ti.

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