+6 Poemas de 10 estrofas (+Ejemplos y explicación)

Poemas de 10 estrofas

La poesía encuentra lugar para sorprender a diferentes tipos de personas, de diferentes edades, de lugares y extractos sociales sin coincidencia.

La poesía es un recurso que une a las multitudes y ha sido así desde tiempos remotos.

En esta oportunidad vamos a ofrecerte una serie de ejemplos de poemas de 10 estrofas para que puedas adentrarte en el mundo de las poesías más extensas

Poemas de 10 estrofas para niños

La literatura y la poesía siempre suman a la vida de nuestros hijos.

Poemas de 10 estrofas para niños

Que los más pequeños de la casa obtengan poemas de 10 estrofas para aprender y recopilar vocabulario.

Es una necesidad que debemos cosechar en niños y en adultos para que la cultura se siga transfiriendo de generción en generación.

(Extracto) Cosas

Este poema de 10 estrofas para niños no es uno de los más sencillos, sin embargo contiene gran cantidad de palabras y situaciones que los más grandes pueden utilizar para aprender y cosechar conocimientos que le servirán para nutrir su vida.

Amo las cosas que nunca tuve
con las otras que ya no tengo:

Yo toco un agua silenciosa,
parada en pastos friolentos,
que sin un viento tiritaba
en el huerto que era mi huerto.

La miro como la miraba;
me da un extraño pensamiento,
y juego, lenta, con esa agua
como con Pez o con misterio.

Pienso en umbral donde deje
pasos alegres que ya no llevo,
y en el umbral veo una llaga
llena de musgo y de silencio.

Me busco un verso que he perdido,
que a los siete años me dijeron.
Fue una mujer haciendo el pan
y yo su santa boca veo.

Viene un aroma roto en ráfagas;
soy muy dichosa si lo siento;
de tan delgado no es aroma,
siendo el olor de los almendros.

Me vuelve niños los sentidos;
le busco un nombre y no lo acierto,
y huelo el aire y los lugares
buscando almendros que no encuentro…

Un río suena siempre cerca.
Ha cuarenta años que lo siento.
Es canturía de mi sangre
o bien un ritmo que me dieron.

O el río Elqui de mi infancia
que me repecho y me vadeo.
Nunca lo pierdo; pecho a pecho,
como dos niños, nos tenemos.

Cuando sueño la Cordillera,
camino por desfiladeros,
y voy oyendoles, sin tregua,
un silbo casi juramento…

(Extracto) La maestra rural

Los maestros son una bendición y necesarios para la formación de las nuevas generaciones.

De todos los conocimientos que los maestros inculquen a los niños dependerá en gran medida el temple de su vida adulta.

Vamos a repasar este poema de 10 estrofas para niños.

La maestra era pura. «Los suaves hortelanos»,
decía, «de este predio, que es predio de Jesús,
han de conservar puros los ojos y las manos,
guardar claros sus óleos, para dar clara luz».

La maestra era pobre. Su reino no es humano.
(Así en el doloroso sembrador de Israel.)
Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano
y era todo su espíritu un inmenso joyel!

La maestra era alegre. ¡Pobre mujer herida!
Su sonrisa fue un modo de llorar con bondad.
Por sobre la sandalia rota y enrojecida,
era ella la insigne flor de su santidad.

¡Dulce ser! En su río de mieles, caudaloso,
largamente abrevaba sus tigres el dolor.
Los hierros que le abrieron el pecho generoso
¡ más anchas le dejaron las cuencas del amor!

¡Oh labriego, cuyo hijo de su labio aprendía
el himno y la plegaria, nunca viste el fulgor
del lucero cautivo que en sus carnes ardía:
pasaste sin besar su corazón en flor!

Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste
su nombre a un comentario brutal o baladí?
Cien veces la miraste, ninguna vez la viste
¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!

Pasó por él su fina, su delicada esteva,
abriendo surcos donde alojar perfección.
La albada de virtudes de que lento se nieva
es suya. Campesina, ¿no le pides perdón?

Daba sombra por una selva su encina hendida
el día en que la muerte la convidó a partir.
Pensando en que su madre la esperaba donnida,
a La de Ojos Profundos se dio sin resistir.

Y en su Dios se ha dorrnido, como en cojín de luna;
almohada de sus sienes, una constelación;
canta el Padre para ella sus canciones de cuna
¡y la paz llueve largo sobre su corazón!

Como un henchido vaso, traía el alma hecha
para dar ambrosía de toda eternidad;
y era su vida humana la dilatada brecha
que suele abrirse el Padre para echar claridad…

Poemas de 10 estrofas cortos  y faciles

Siempre es necesario repasar las letras que han sido un faro para millones de personas.

Porque, de alguna manera, han calado y han permitido que centenares se identifiquen sin importar el contenido de las mismas.

Vamos a repasar este par de ejemplos de poemas de 10 estrofas cortas.

Poemas de 10 estrofas cortos

La noche siempre ha servido de musa para hermosas o decadentes palabras.

Adán y su compañera: después de su caída (Juan Arolas)

Un poema de 10 estrofas cortas que habla poéticamente de historia, no necesariamente contada de forma fiel a lo transmitido durante siglos.

Sin embargo, describe con gusto y detalle lugares, objetos, parajes y demás cosas interesantes para el hombre.

Huyamos de sus iras; mas ¿adónde?
Si no apaga su sol, ¿quién nos esconde
Del ofendido Dios?
Y si de noche oscura se presenta,
¿No hará con su mirada, que calienta,
Cenizas de los dos?

¿Nos esconderá el mar que ronco truena?
¡El mar!… ¡el mar!… un escalón de arena
Que, si lo salva el pie,
Detrás de onda benéfica que halaga
Se estrella otra mortífera que traga,
¡Y nada más se ve!

Y a los altivos montes ¿quién acude,
Si, pasando su sombra, los sacude
con hórrido temblor?
¿Si encorvarán sus cimas de malezas,
Oprimiendo tal vez nuestras cabezas,
Malditas del Señor?

¿Sabes, di, algún lugar árido y triste,
Que de abrojos y espinas se reviste,
Sin flores por tapiz,
Do estrechando los brazos criminales
Cerremos en la noche de los males
El párpado infeliz?

¿Y no llegue su enojo a tales climas,
Reventando en volcanes por las cimas,
Y removiendo el mar?
¿Y podamos, por único consuelo,
No contemplar la luz y ver el cielo,
Tan sólo respirar?

¿Do no suene su voz que me acobarde?
¿Do no vuele en las brisas de la tarde,
Que él mismo embalsamó?
¿Ni encienda esas estrellas que ama tanto,
Crisólitos caídos de su manto,
Que en torno sacudió?

¿Y será que se olvide de mi nombre
Y nada le recuerde que hizo al hombre
Que al lado tuyo ves?
¿Y no cuente, al fulgor de sus destellos,
Ninguno de mis días, ni cabellos,
Ni huellas de mis pies?

Mas ¡ah!, que con su dedo omnipotente
Sostiene todo mar y continente;
Y el dedo encogerá,
Y, desquiciado entonces con asombro,
Para vagar en átomos de escombro.
El mundo caerá.

¡Oh amada realidad de sueños míos!
Tú, nacida al frescor de cuatro ríos,
En medio del Edén,
Arrastrarás conmigo y con tus penas
Por páramos de estériles arenas
Tu maldición también.

¿Quién te igualó en riqueza y hermosura
Antes de aquel instante sin ventura
De amargo frenesí?
¿Antes que aquella sombra te halagase
Y aquel fruto de muerte mancillase
Tus labios de rubí?…

(Extracto) A la noche (José de Espronceda)

Aunque su nombre no lo indica, este poema de 10 estrofas cortas es una oda a la noche que tantas estrellas nos ha mostrado, tanta inspiración ha regalado, tantos amores ha cobijado y tantas lunas nos ha brindado.

Salve, oh tú, noche serena,
Que al mundo velas augusta,
Y los pesares de un triste
Con tu oscuridad endulzas.

El arroyuelo a lo lejos
Más acallado murmura,
Y entre las ramas el aura
Eco armonioso susurra.

Se cubre el monte de sombras
Que las praderas anublan,
Y las estrellas apenas
Con trémula luz alumbran.

Melancólico ruido
Del mar las olas murmuran,
Y fatuos, rápidos fuegos
Entre sus aguas fluctúan.

El majestuoso río
Sus claras ondas enluta,
Y los colores del campo
Se ven en sombra confusa.

Al aprisco sus ovejas
Lleva el pastor con premura,
Y el labrador impaciente
Los pesados bueyes punza.

En sus hogares le esperan
Su esposa y prole robusta,
Parca cena, preparada
Sin sobresalto ni angustia.

Todos suave reposo
En tu calma, ¡oh noche!, buscan,
Y aun las lágrimas tus sueños
Al desventurado enjugan.
¡Oh qué silencio! ¡Oh qué grata
Oscuridad y tristura!
¡Cómo el alma contemplaros
En sí recogida gusta!

Del mustio agorero búho
El ronco graznar se escucha,
Que el magnífico reposo
Interrumpe de las tumbas.

Allá en la elevada torre
Lánguida lámpara alumbra,
Y en derredor negras sombras,
Agitándose, circulan…

Poemas de 10 estrofas y 4 versos

Con unas cuantas palabras se pueden lograr cosas increíbles, se pueden cosechar hermosos sentimientos y galopar por praderas de utopías o realidades a la medida de cada persona.

Estos poemas de 10 estrofas y 4 versos, dejan un claro mensaje, lleno de sentimientos profundos.

Acompáñanos a cerrar este pequeño listado de poesía para alentar y aupar la complicidad con la lectura.

Poemas de 10 estrofas y 4 versos

Las despedidas a veces traen consigo tristezas y otras veces alegrías.

Últimas palabras de ti este año (Israel Isaías Lizardo Parra)

Se acaba el año y así se acaba lo que el autor tiene para decir acerca del amor y de una persona que va en detrimento de su corazón, roto.

Un poema de 10 estrofas y 4 versos con melancolía.

Últimas palabras de ti este año
Estoy cansado de las sonrisas
estoy cansado de las desilusiones
de los finales felices
de los colores y las canciones

Pensar que era comprometedor
que sentí tantas cosas
ahora me siento como un perdedor
uno con las alas rotas

Puede que sea yo
quien solo se hizo ilusiones
no te pido que lo expliques
tu tendrás tus razones

Es increíble como pasan las cosas
camino por la calle y todo me parece familiar
creo que es la psicosis que me dejaste
en la cabeza al pensar

A veces escribo por despecho
a veces escribo por amo
pero esto que tu me has hecho
solo se escribe con letras de dolor

Puede pasar el tiempo
aun no pasa ni una semana
no se que será de mi vida
me despierto sin animo en la mañana

Hay cosas interesantes de que hablar
pero perdí mi oportunidad
el buscar a otra persona como remplazo
no es una posibilidad

Mis versos carecen de creatividad
y hablan de cosas sencillas
carecen de felicidad
como de magia mis pesadillas

El mundo esta hecho de maravillas
de cosas que te impresionan
no se si sea yo
pero siempre me desilusionan

Si con ese poema te molesto
y piensas que ya pasó de moda
bien dicen los sabios
«la verdad no peca pero incomoda».

Adiós ríos, adiós fuentes (Rosalía de Castro)

Despedirse para crecer, para lograr que nuevas experiencias lleguen a nuestras vidas resulta necesario para enriquecer nuestro porvenir.

Un poema de 10 estrofas y 4 versos para despedir esta cuenta regresiva.

Adiós, ríos; adiós, fuentes
adiós, arroyos pequeños;
adiós, vista de mis ojos:
no sé cuando nos veremos.

Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertita que quiero tanto,
higueritas que planté,

prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajaritos piadores,
casita de mi contento,

molino de los castañares,
noches claras de luar (luna llena)
campanitas *timbradoras,
de la iglesia del lugar;

moritas de las zarzamoras
que yo le daba a mi amor,
caminitos entre el mijo
¡adiós, para siempre adiós!

¡Adiós gloria! ¡Adiós contento!
¡dejo la casa en que nací,
¡dejo la aldea que conozco,
por un mundo que no vi!

Dejo amigos por extraños,
dejo, la tierra por el mar,
dejo, en fin, cuanto bien quiero…
¡Quién pudiera no dejarlo!…

Más soy pobre, y ¡mal pecado!
mi tierra no es mía,
que hasta le dan de prestado,
la orilla por donde camina,
al que nació desdichado.

Os tengo, pues, que dejar,
huertita que tanto amé,
hoguerita de mi hogar,
arbolitos que planté,
fuentecita del cabañal.

Adiós, adiós, que me voy,
hierbecitas del camposanto,
donde mi padre fue enterado,
hierbecitas que besé tanto,
tierra que nos crió.

Claras han sido las palabras que hemos repasado en esta selección de poemas de 10 estrofas.

En Escribirte, nuestra intención ha sido la de pasearte por palabras llenas de sentido, de amor, de sentimientos pululantes.

¡Si te han gustado estas palabras, estos poemas, estos versos, déjanos tus comentarios!

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