+10 Inolvidable poemas de Cesar Vallejo para recordarlo

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César Vallejo es uno de los poetas de habla hispana más conocidos.  Fue una de las figuras más representativas de la poesía en lengua castellana y uno de los representantes de la vanguardia latinoamericana.

Nacido en Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892, César Vallejo, tuvo una muerte que para muchos fue prematura y que lo alejó del mundo terrenal a los 46 años, es conocido porque a través de su poesía se solidarizó con su propio sufrimiento y con el de la humanidad, demostrando una especie de rebeldía social que le dio firma propia a sus versos.

Tras ser acusado injustamente de incendio y robo durante una revuelta popular en 1920, César Vallejo estuvo tres meses y medio preso.  De su encierro surgió uno de sus poemarios más conocidos: Trilce (1922).

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Acompáñanos a explorar los cinco poemas más conocidos de César Vallejo, considerado uno de los poetas más grandes del siglo XX.

+5 Poemas de César Vallejo

La poesía de César Vallejo estuvo influenciada también por la obra del nicaragüense Rubén Darío, a quien admiraba profundamente. Su poema más conocido es Los Heraldos Negros (1918).

Falleció en 1938, en París, tras sufrir complicaciones de un paludismo que sufrió de niño.

5. Amor prohibido

Un canto a un amor prohibido, a un amor secreto que es placer, lujuria y para César Vallejo, pecado.

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Subes centelleante de labios y de ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

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¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
… Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo pecador!

4. Ausente

Un poema sobre la ausencia que viene después de la muerte.

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Ausente! La mañana en que me vaya
más lejos de lo lejos, al Misterio,
como siguiendo inevitable raya,
tus pies resbalarán al cementerio.

Ausente! La mañana en que a la playa
del mar de sombra y del callado imperio,
como un pájaro lúgubre me vaya,
será el blanco panteón tu cautiverio.

Se habrá hecho de noche en tus miradas;
y sufrirás, y tomarás entonces
penitentes blancuras laceradas.

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Ausente! Y en tus propios sufrimientos
ha de cruzar entre un llorar de bronces
una jauría de remordimientos!

3. Bordas de hielo

Un amor imposible y distante, uno de esos amores que se mira desde lejos, hasta que, ya cansado de no poder tenerlo, se parte lejos, pero siempre se recuerda.

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Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos…
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea ¡en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
la estrella de la tarde partirá!

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
y quien habrá partido seré yo.

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2. Desnudo en barro

Un poema incluido en el poemario Los heraldos negros de César Vallejo.  Son versos inspirados en un proceso de profunda depresión, quizás tras una ruptura amorosa.  En él el autor se declara un nómada, después de haber sufrido un desengaño.

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Como horribles batracios a la atmósfera,
suben visajes lúgubres al labio.
Por el Sahara azul de la Sustancia
camina un verso gris, un dromedario.

Fosforece un mohín de sueños crueles.
Y el ciego que murió lleno de voces
de nieve. Y madrugar, poeta, nómada,
al crudísimo día de ser hombre.

Las Horas van febriles, y en los ángulos
abortan rubios siglos de ventura.
¡Quién tira tanto el hilo: quién descuelga
sin piedad nuestros nervios,
cordeles ya gastados, a la tumba!

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¡Amor! Y tú también. Pedradas negras
se engendran en tu máscara y la rompen.
¡La tumba es todavía
un sexo de mujer que atrae al hombre!

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1 El poeta a su amada

Una declaración de amor que va más allá de esta vida, y que une al poeta con su amor en el más allá.

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

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En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.

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+5 Poemas cortos de César Vallejo

Los poemas de César Vallejos están cargados de profundos sentimientos y de rebeldía.  Exploremos algunos fragmentos de sus obras, que hablan por sí solas.

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Comunión (Fragmento)

Cuando se ama, cada parte del ser y del cuerpo de ese amor, es un tesoro para la vista y el corazón.

Tu cabello es la ignota raicilla
del árbol de mi vid.
tu cabello es la hilacha de una mitra
de ensueño que perdí!

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Septiembre (Fragmento)

Un encuentro, una noche, una pasión…

Aquella noche de septiembre, fuiste
tan buena para mí… hasta dolerme!
Yo no sé lo demás; y para eso
no debiste ser buena, no debiste.

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España, aparta de mí este cáliz (Fragmento)

Uno de los poemas más conocidos de César Vallejo, ese que le escribió a la España sumida en la Guerra Civil, que la bañó de sangre al país europeo por casi tres años.

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
en su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera, aquella de la trenza;
la calavera, aquella de la vida!

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Mentira (Fragmento)

César Vallejo muestra aquí la historia de un amante que, tras haber sido víctima de una mentira, ahora miente a su amor, para que sufra en carne viva el dolor del engaño.

Mentira. Si lo hacía de engaños,
y nada más. Ya está. De otro modo,
también tú vas a ver
cuánto va a dolerme el haber sido así.

Mentira. Calla.
Ya está bien.
Como otras veces tú me haces esto mismo,
pero yo también he sido así.

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A mí, que había tanto atisbado si de veras
llorabas,
ya que otras veces sólo te quedaste
en tus dulces pucheros,
a mí, que ni soñé que los creyeses,
me ganaron tus lágrimas.
Ya está.

Mas ya lo sabes: todo fue mentira.
Y si sigues llorando, bueno, pues!
Otra vez ni he de verte cuando juegues.

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Hoy me gusta la vida mucho menos (Fragmento)

La vida de un poeta, quizás ya enfermo en París, ya no le es tan agradable…

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

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César Vallejo fue, es y será siempre una de las referencias más buscadas de la poesía latinoamericana del siglo XX.  Sus poemas son un regalo para el alma y la mente, plagados de referencias, de lugares, de vivencias…

¿Y para ti, cuál es tu poema favorito de César Vallejo?

¡Comenta!

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