+8 Poemas del estridentismo ¡Modernismo y poesía!

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¿En que consiste el género del estridentismo? Este fue un movimiento literario de corta vida que surgió como respuesta cultural ante una realidad social y política en México en los años 20 del siglo XX.

A pesar de su fugaz y localizada permanencia, este movimiento causó mucho revuelo en el mundo cultural latinoamericano, produciendo sorpresa y expectación, de allí, el origen de su nombre.

Su inclinación por los elementos urbanos, moderno y todo aquello que progreso lo posicionó como uno de los géneros literarios más influyentes de la época, sobre todo porque actuaba en rechazo al academicismo y la religión.

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El estridentismo es considerado como una de las renovaciones literarias y poéticas más drástica de la literatura mexicana.

Esto se debe a que él se desarrolló luego de que cesaran los acontecimientos bélicos de la Revolución Mexicana y cuando se enfatizaba la conciencia nacionalista.

Es por esta razón, que quienes conformaban este movimiento se propusieron renovar la estética literaria de su país y para ellos era posible imaginar ciudades marcadas por el desarrollo de la tecnología y los recién renovados conceptos políticos y sociales que suponen un progreso.

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Aquí tenemos una recopilación de algunos poemas del estridentismo de temas variados y otros en los que se puede imaginar una ciudad utópica con la versión poética y metafórica de la ciudad moderna.

Poemas del estridentismo de Manuel Maples Arce

Los poemas del estridentismo pertenecieron a un movimiento vanguardista que se caracterizó por tratar los temas cosmopolita y enfocados siempre en el progreso.

El principal exponente de este movimiento poético fue el escritor mexicano Manuel Maples Arce, quien fue el primero en presentar el tema de la urbe, lo cosmopolita y la construcción de una ciudad en versos, y del cual el pintor Fermín Revueltas realizó una pintura.

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Junto a Maples Arce, el movimiento vanguardista del estridentismo contó con otros poetas y pintores como Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Fermín Revueltas, Alfredo Sánchez, Germán Cueto, Ramón Alva de la Cana, entre otros.

Los poetas que de dedicaron a componer poemas del estridentismo rechazaban fervientemente lo hechos pasados y se enfocaban en los detalles modernos, siendo su mayor inspiración la estética.

Sin embargo, en esta parte del artículo solo conoceremos algunos de los poemas del estridentismo compuestos por Maples Arce.

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Poemas del estridentismo de Manuel Maples Arce

Paroxismo

Este poema estridentista se aferra a los elementos naturales y las etapas de año para describir un mensaje en el que resaltan aspectos románticos y por supuesto las características del género como tal.

Camino de otros sueños salimos con la tarde;
una extraña aventura
nos deshojó en la dicha de la carne,
y el corazón fluctúa
entre ella y la desolación del viaje.

En la aglomeración de los andenes
rompieron de pronto los sollozos;
después, toda la noche
debajo de mis sueños,
escucho sus lamentos
y sus ruegos.

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El tren es una ráfaga de hierro
que azota el panorama y lo conmueve todo.

Apruo su recuerdo
hasta el fondo
del éxtasis,
y laten en el pecho
los colores lejanos de sus ojos.

Hoy pasaremos junto del otoño
y estarán amarillas las praderas.

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¡Me estremezco por ella!
¡Horizontes deshabitados de la ausencia!

Mañana estará todo
nublado de sus lágrimas
y la vida que llega
es débil como un soplo.

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Saudade

Este es un ejemplo más claro del estilo que perseguir el estridentismo, utiliza elementos modernos para enviar un mensaje a lector un poco diferente al que estamos acostumbrados a observar en los otros géneros poéticos.

Estoy solo en el último tramo de la ausencia
y el dolor hace horizonte en mi demencia.

Allá lejos,
el panorama maldito.

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¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne!
Sore todo su voz,
hecha pedazos
entre los tubos de la música!

En el jardín interdicto
-azoro unánime-
el auditorio congelado de la luna.

Su recuerdo es sólo una resonancia
entre la arquitectura del insomnio.

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¡Dios mío,
tengo las manos llenas de sangre!

Y los aviones,
pájaros de estos climas estéticos,
no escribirán su nombre
en el agua del cielo.

Prisma

A través de los poemas estridentistas podemos explorar todo un nuevo ecosistemas en donde abundan elementos modernos.

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Pero al mismo tiempo se puede expresar asuntos del romance y la pasión, siempre haciendo uso de las metáforas, así como se demuestra en este poema.

Yo soy un punto muerto en medio de la hora,
equidistante al grito náufrago de una estrella.
Un parque de manubrio se engarrota en la sombra,
y la luna sin cuerda
me oprime en las vidrieras.

Margaritas de oro
deshojadas al viento.

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La ciudad insurrecta de anuncios luminosos
flota en los almanaques,
y allá de tarde en tarde,
por la calle planchada se desangra un eléctrico.

El insomnio, lo mismo que una enredadera,
se abraza a los andamios sinoples del telégrafo,
y mientras que los ruidos descerrajan las puertas,
la noche ha enflaquecido lamiendo su recuerdo.

El silencio amarillo suena sobre mis ojos.
¡Prismal, diáfana mía, para sentirlo todo!

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Yo departí sus manos,
pero en aquella hora
gris de las estaciones,
las palabras mojadas se me echaron al cuello,
y una locomotora
sedienta de kilómentros la arrancó de mis brazos.

Hoy suenan sus palabras más heladas que nunca.
¡Y la locura de Edison a manos de la lluvia!

El cielo es un obstáculo para el hotel inverso
refractado en las lunas sombrías de los espejos;
los violines se suben como la champaña,
y mientras las ojeras sondean la madrugada,
el invierno huesoso tirita en los percheros.

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Mis nervios se derraman.
La estrella del recuerdo
naufragada en el agua
del silencio.

Tú y yo
coincidimos
en la noche terrible,
meditación temática
deshojada en jardines.

Locomotoras, gritos,
arsenales, teléfrafos.

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El amor y la vida
son hoy sindicalistas,

y todo se dilata en círculos concéntricos.

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Canción desde un aeroplano

El estridentimos fue un movimiento que no tubo gran auge en la literatura, por su toque caracteristico de progresos que suponía un problema para los sistemas políticos.

Sin embargo fueron varias las obras que salieron a la luz públicas y que hoy podemos disfrutar, como es el caso de este poema.

Estoy a la intemperie
de todas las estéticas;
operador siniestro
de los grandes sistemas,
tengo las manos
llenas
de azules continentes.

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Aquí, desde esta borda,
esperaré la caída de las hojas.
La aviación
anticipa sus despojos,
y un puñado de pájaros
defiende su memoria.

Canción
florecida
de las rosas aéreas,
propulsión
entusiasta
de las hélices nuevas,
metáfora inefable despejada de alas.

Cantar
Cantar.
Todo es desde arriba
equilibrado y superior,
y la vida
es el aplauso que resuena
en el hondo latido del avión.

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Súbitamente
el corazón
voltea los panoramas inminentes;
todas las calles salen hacia la soledad de los horarios;

subversión
de las perspectivas evidentes;
looping the loop
en el trampolín romántico del cielo,

ejercicio moderno
en el ambiente ingenuo del poema;
la Naturaleza subiendo
el color del firmamento.

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Al llegar te entregaré este viaje de sorpresas,
equilibrio perfecto de mi vuelo astronómico;
tú estarás esperándome en el manicomio de la tarde,
así, desvanecida de distancias,
acaso lloras sobre la palabra otoño.

Ciudades del norte
de la América nuestra,
tuya y mía;
New-York,
Chicago,
Baltimore.

Reglamenta el gobierno los colores del día,
puertos tropicales
del Atlántico,
azules litorales
del jardín oceanográfico,
donde se hacen señales

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los vapores mercantes;
palmeras emigrantes,
río caníbal de la moda,
primavera, siempre tú, tan esbelta de flores.

Más contenido que te encantará

País donde los pájaros hicieron sus columpios.
Hojeando tu perfume se marchitan las cosas,
y tú lejanamente sonríes y destellas,

¡oh novia electoral, carrusel de miradas!
lanzaré la candidatura de tu amor
hoy que todo se apoya en tu garganta,
la orquesta del viento y los colores desnudos.
Algo está aconteciendo allá en el corazón.

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Las estaciones girando
mientras capitalizo tu nostalgia,
y todo equivocado de sueños y de imágenes;
la victoria alumbra mis sentidos
y laten los signos del zodíaco.

Soledad apretada contra el pecho infinito.
De este lado del tiempo,
sostengo el pulso de mi canto;
tu recuerdo se agranda como un remordimiento,
y el paisaje entreabierto se me cae de las manos.

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Tras los adioses últimos

En este poema de Manuel Maples Arce describe una ciudad moderna dotada de ascensores eléctricos como escenario para describir situaciones en donde reinan los adiós de seres importantes de nuestra vida.

Tardes alcanforadas en vidrieras de enfermo,
tras los adioses últimos de las locomotoras,
y en las palpitaciones cardíacas del pañuelo
hay un desgarramiento de frases espasmódicas.

El ascensor eléctrico y un piano intermitente
complican el sistema de la casa de ‘apartmentes’,
y en el grito morado de los últimos trenes
intuyo la distancia.

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A espaldas de la ausencia se demuda el telégrafo.
Despachos emotivos desangran mi interior.

Sugerencia, L-10 y recortes de periódicos;
¡oh dolorosa mía
tú estás tan lejos de todo,
y estas horas que caen amarillean la vida!

En el fru-fru inalámbrico del vestido automático
que enreda por la casa su pauta seccional,
incido sobre un éxtasis de sol a las vidrieras,
y la ciudad es una ferretería espectral.

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Las canciones domésticas
de cocos a la calle.

(¡Ella era un desmayo de pretigios supremos
y dolencias católicas de perfumes envueltos
a través de mis dedos!)

Accidente de lágrimas. Locomotoras últimas
renegridas a fuerza de gritarnos adiós
y ella en 3 latitudes, ácida de blancura,
derramada en silencio sobre mi corazón.

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Poemas del estridentismo de otros autores

Los poemas del estridentismo se caracterizan porque prescinden de nexos gramaticales y de lógica explicativa como herramientas para causar sorpresa, desconcierto o expectación.

Poemas del estridentismo de otros autores

Aquí encontraras más poemas escritor por otros poetas famosos que siguieron esta corriente y la proporcionaron la fama que hoy posee.

Toda ella (Luis Quintanilla del Valle)

Quintana del Valle fue un reconocido diplomático, escritor y docente oriundo de París pero nacionalizado en México.

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Luis Quintanilla escribió poemas fenomenales orientados al género del estridentismo, con es el caso de este poema que fue dedicado a la cantante y actriz argentina Berta Singerman.

A Berta Singerman

Ojos.
Ojos en éxtasis, turbios y embriagantes como ajenjo,
el ajenjo volátil de su verde túnica de humo.

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Alma.
Alma quintaescenciada que perfuma y refresca los cuerpos,
los cuerpos regados por su titilante rocío espiritual.

Boca.
Boca entreabierta y trémula que dice frases etéreas,
frases con alas de oro, de plata y de cristal.

Cuerpo.
Cuerpo sonoro, vibrante todo como débil antena lujuriosa,
como débil antena que sacuden los espasmos del mensaje.

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Manos.
Manos afiladas y lívidas, como largas uñas encendidas,
uñas que se agitan como pétalos de rosa.

Brazos.
Brazos castos y desnudos que se alargan y pierden,
que se alargan y pierden como sombras y suspiros.

Frente.
Frente amplia, límpida, luminosa y placida,
plácida como mármol helado de las tumbas.

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Toda ella
es carne.
Carne castigada.
Carne que canta y gime.

Carne enferma de espíritu.
Carne alucinada.
TODA ELLA
es alma.

Alma cósmica.
Alma musical.
Alma que calienta e ilumina.

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Alma fluida que se escurre de los dedos de la mano,
y no deja más huella que una frágil estela
vertical.

Recuerdo (Humberto Rivas Panedas)

Este fue un poeta y critico vanguardista proveniente de una familia de escritores en la que sus hermano y padre fueron sus colegas.

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Hoy nos trae un poema basado en el género del estridentismo en el que se reflejan las características de este movimiento.

Guardo las estampas
de las horas antiguas
en el devocionario de mi memoria

Detras de mí
se cierra el camino blanco
como una lápida

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Silencio
Dejadme rezar mientras el viento
arranca las raíces de mis huellas

Recuerdo
es un rosário de cruces
para los días enterrados

Estadio (Luis Quintanilla del Valle)

Nuevamente Luis Quintanilla del Valle, aparece en esta recopilación de los poemas del estridentismo y en esta oportunidad nos llena de inspiración poética con un texto de su autoría.

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Herradura desprendida de un Pegaso gigantesco.
Pabellones al viento.
Las banderas flameantes gritan “hurrahs” tricolores
que empapan de luz el ambiente

Hip! Hip!
80,000 personas,
ochenta mil,
con una sola idea, con una sola alma que las cubre
como enorme toldo negro.

¡Hurrah! ¡Rah! ¡Rah!
Gritos de combate.
Gritos rojos de los equipos vencedores.
Gritos negros de los músculos vencidos.

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Es la fiesta del cuerpo multiplicado por aire, multiplicado por sol.
80,000 personas con alma infantil
juegan mentalmente a la pelota con los cuerpos elásticos
de los atletas de hule “made in Central America”.

Y el juez que es poeta académico
tendrá que descalificar al campeón olímpico
por haber lanzado tan alto el disco de oro del sol.
Juegos olímpicos,
para los niños dioses.

¿Cuándo acabará el Marathon de los siglos?
Aquellos corredores agonizantes,
quizás vengan de muy lejos,
quizás vengan de otros mundos

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Hay uno,
rubio,
que parece haber llegado esta misma mañana
por el frágil puente de rayos que ha tendido el sol

Hay otro,
moreno,
que el trampolín lanzó más allá de las gradas
y pronto enloqueció de azul al perderse en el espacio.

Cuba,
Guatemala,
y México.
Hermanos centroamericanos.

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Estas piernas dinámicas, estos muslos tendidos,
son columnas de los templos robustos de marina.
Cada corredor es una antorcha,
¡Rápido! ¡Siempre más rápido!

aunque reviente el corazón y se rompan los frenos odiosos
de todos los records.
Pechos palpitantes que se abren paso cantando,
como las balas.

Yo revisaré todos los cronómetros para registrar el momento.
Y luego, ¡a brincar!
Salirse de su atmósfera como los gritos y los cometas,
con rojas cabelleras incendiadas,
rozando mundos nuevos.

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RUMBOS NUEVOS.
Brincar sobre el trópico. Brincar sobre el mar.
Brincar sobre el tiempo.
¡Vivir! ¡Vivir! ¡Vivir!

El estridentismo como ya lo hemos mencionado en párrafos anteriores, fue un movimiento que se interesó y exaltó lo moderno, lo urbano, lo tecnológico y lo cosmopolita.

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Siempre buscó acabar con los conceptos arraigados y los héroes de la historia de México y atacó aquellos que se oponían a la renovación y la modernidad.

Se inspiraba en el vanguardismo europeo y apoyaba el desarrollo de México, además se oponía al conformismo, al mismo tiempo que presenta humor negro e irreverente para referirse hacia todo los pasado.

Curiosamente, los poetas estridentistas se referían a ellos mismos como radicales, intransigentes y herméticos.

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Además desechan las normas gramaticales y hacen uso de la relación de términos que permiten la descripción de imágenes de manera agresiva, buscando liberar el lenguaje y causar sorpresa en el lector.

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