+10 Poemas del sol ¡Rayos inspiradores!

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¿Qué tan inspiradores son los poemas del sol? Al rededor de esta enorme estrella que calienta nuestro planeta existe un misterio cautivador.

Antes de la conformación de las primeras civilizaciones, la humanidad ha sentido gran fascinación por este cuerpo celeste.

Desde su muy particular forma de entender el mundo, los poetas han dedicado muchos versos para resaltar su importancia. Incluso, algunos poetas reconocidos tienen dos o más obras dedicadas al astro rey.

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Los poemas del sol rinden un merecido tributo al astro rey, además grandes escritores también han adaptado sus obras para el entendimiento de los niños, creando así poemas del sol que fomentan la imaginación y la creatividad de los más pequeños con textos divertidos.

Hoy te invitamos a conocer algunos de los poemas más emblemáticos inspirados en este majestuoso cuerpo celeste, ellos son totalmente cautivadores, además son aptos para todo público.

Poemas del sol divertidos para niños

Como todos ya sabemos, la poesía es una forma de expresión de sentimientos y de emociones, con la que los niños pueden aprender el ritmo de las palabras.

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La poesía es una excelente herramienta para estimular el aprendizaje y la creatividad, aumentar y mejorar el vocabulario, así como estimular la memoria de los niños, en especial si se encuentra en edad escolar.

Los poemas del sol ayudan a los niños a fomentar el gusto por la lectura, al mismo tiempo que adquieren nuevo vocabulario y estimula su creatividad.

Aquí te traemos algunas opciones de poemas del sol que puedes leer junto a tus hijos y iluminarlos con las bonitas enseñanzas que dejan.

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El sol es un globo de fuego (Antonio Machado)

Rafael Alberti nos cautiva con una composición dirigida al público infantil, que exalta la grandeza e importancia del sol como cuerpo celeste, al mismo tiempo que habla de lo inspirador que puede ser.

El sol es un globo de fuego,
la luna es un disco morado.
Una blanca paloma se posa
en el alto ciprés centenario.

Los cuadros de mirtos parecen
de marchito velludo empolvado.
¡El jardín y la tarde tranquila!…
Suena el agua en la fuente de mármol.

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Rayito de Sol (Giuliana Gaona)

Este poema del sol es un divertido texto dedicado a los niños. Este nos deja un expendido mensaje sobre los valores humanos y como todos tenemos luz en nuestro interior a pesar que existan personas que prefieren dejarla apagada.

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El sol travieso se perdió en altamar,
un pequeño rayito se quiso mudar
los rayos mayores preguntaron ¿a qué lugar?
¡al corazón de cada persona allí quiero alumbrar!

Ellos le dijeron: ¿cómo lo vas a lograr?
allí es muy difícil entrar.
Pero rayito de sol fue con Dios a dialogar
le pregunto si le podía ayudar.

Dios le concedió su gran deseo cumplir
sopló … sopló… sobre rayito de sol hasta la tierra viajar
y al corazón de la gente se fue a reposar.

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Es por ello que todos tenemos un rayito de sol en nuestro ser
solo que muchos lo dejan descansar
tanto, tanto que se olvidan de hacerlo despertar
con un respetuoso silencio lo verás llegar
rayito de sol que te va a alumbrar.

El sol baila con la luna

Aunque parezca loco, los niños, casi sin saberlo, se acercan a la poesía desde bien pequeños, ya sea a través de las canciones o dichos con rima.

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Pero siempre buenos incluir de manera consciente la lectura de poemas como este para que aprendan a amar la poesía.

El sol baila con la luna es un poema divertido que describe las fabulas que proponen al sol como el amante lejano de la luna quien la admira y adora su hermosa belleza.

En el horizonte el Sol
está mirando a la Luna
como se pinta coqueta
las pestañas y las uñas.

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Se da carmín en los labios
cuando sale por la puerta.
El Sol lleva pajarita
¡En el cielo están de fiesta!

Bailan juntos dando vueltas
primero un vals, luego un tango,
para no caer la luna
recoge el vestido largo.

Brilla en el cielo radiante,
la iluminan las estrellas,
por eso el Sol le susurra
que esta noche está muy bella.

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Sol (Aurelio Arturo)

Así como la lluvia es utilizada para describir aspectos tristes en la poesía, el sol es utilizado para describir hecho felices pues muchas personas creen que la oscuridad es tristeza y la luz alegría.

Esto es justamente lo que refleja este hermoso poema del sol en que además es exaltado como fuente inagotable de felicidad.

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Mi amigo el sol bajó a la aldea
a repartir su alegría entre todos,
bajó a la aldea y en todas las cosas
entró y alegró los rostros.

Avivó las miradas de los hombres
y prendió sonrisas en sus labios,
y las mujeres enhebraron hilos de luz en sus dedos
y los niños decían palabras doradas.

El sol se fue a los campos
y los árboles rebrillaron y uno a uno
se rumoraban su alegría recóndita.
Y eran de oro las aves.

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Un joven labrador miró el azul del cielo
y lo sintió caer entre su pecho.
El sol, mi amigo, vino sin tardanza
y principió a ayudar al labriego.

Habían pasado los nublados días,
y el sol se puso a laborar el trigo.
Y el bosque era sonoro. Y en la atmósfera
palpitaba la luz como abeja de ritmo.

El sol se fue sin esperar adioses
y todos sabían que volvería a ayudarlos,
a repartir su calor y su alegría
y a poner mano fuerte en el trabajo.

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Todos sabían que comerían el pan bueno
del sol, y beberían el sol en el jugo
de las frutas rojas, y reirían el sol generoso,
y que el sol ardería en sus venas.

Y pensaron: el sol es nuestro, nuestro sol
nuestro padre, nuestro compañero
que viene a nosotros como un simple obrero.
Y se durmieron con un sol en sus sueños.

Si yo cantara mi país un día,
mi amigo el sol vendría a ayudarme
con el viento dorado de los días inmensos
y el antiguo rumor de los árboles.

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Pero ahora el sol está muy lejos,
lejos de mi silencio y de mi mano,
el sol está en la aldea y alegra las espigas
y trabaja hombro a hombro con los hombres del campo.

El sol y la nube

La tolerancia y el respeto son dos valores muy importantes en la sociedad, y en fundamental incluirlos en la educación de los niños.

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Son elementos fundamentales para aprender a vivir en sociedad de una forma civilizada.

Este poema trae un mensaje para enseñar a los niños a tolerar y respetar a través del diálogo, una poesía que no puede dejar de compartir con los más pequeños

A la misma hora,
por el mismo lugar
el sol y la nube
van a pasear.

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¡Quítate de en medio!
Ponte aquí detrás
deja que mis rayos
puedan calentar.

¡Igual que estás tú
puedo estar yo!
Protesta la nube
delante del sol.

Un niño en la Tierra
juega con la arena
ve como discuten
y dice con pena:

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El cielo es hogar
del sol y planetas,
estrellas y nubes
la luna y cometas.

¿Por qué peleáis?
El cielo es muy grande
uno con el otro
debéis ser tolerantes

El niño los mira
esperando respuesta,
el sol y la nube
ahora se avergüenzan

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Aprenden del niño
la nube y el sol
que el mundo es de todos
¡Una gran lección!

Poemas del sol para todos

Los poemas del sol, como ya lo habíamos mencionado anteriormente, son un fiel tributo al astro rey, y muchos escritores a lo largo de la historia han destinado sus energías para componer hermosos textos inspirados en este cuerpo celeste.

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Poemas del sol para todos

Aquí podremos conocer algunos poemas del sol escritor por figuras representativas de la literatura y orientados a diferentes corrientes artísticas.

No te pierdas de estos hermosos tributos llenos de mensajes reflexivos, iluminadores e inspiradores que de seguro te cautivaran.

El Sol (Pablo Neruda)

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto mejor conocido como Pablo Neruda, fue un poeta y político chileno que dejó en su pasar por este mundo grandes obras llenas de inspiración que le proporcionaron la fama que hoy posee.

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Este poema de él que mostraremos a continuación trata del comienzo de una nueva oportunidad que le entrega la vida marcada por la radiante luz del sol que los despierta cada mañana y lo hace ser un hombre nuevo.

A plena luz de sol sucede el día,
el día sol, el silencioso sello
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

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Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos,
puse los pies en un país tan claro
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz,
ámbar redondo es todo el cielo:
el azúcar azul sube del mar.

Otra vez, ya se sabe, y para siempre
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar
mi propaganda de cristalería.

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No sé por qué le toca a un enlutado
de origen, a un producto del invierno,
a un provinciano con olor a lluvia
esta reverberante profesión.

A veces pienso imitar la humildad
y pedir que perdonen mi alegría
pero no tengo tiempo: es necesario
llegar temprano y correr a otra parte

sin más motivo que la luz de hoy,
mi propia luz o la luz de la noche:
y cuando ya extendí la claridad
en ese punto o en otro cualquiera
me dicen que está oscuro en el Perú,
que no salió la luz en Patagonia.

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Y sin poder dormir debo partir:
para qué aprendería a transparente!

Hoy, este abierto mediodía vuela
con todas las abejas de la luz:
es una sola copa la distancia,
al territorio claro de mi vida.

Y brilla el sol hacia Valparaíso.

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Oh sol, de quien es rayo el sol del cielo (Gutierre de Cetina)

Este poema del sol refleja la inmensa admiración hacia este cuerpo celeste, en la que además, se muestra la historia ancestral que presenta al soy y la luna como dos enamorados que ahora se encuentra separados.

En cuyo resplandor es alumbrada
el alma, que en tinieblas sepultada
vivió hasta verte, oh sol, en este suelo!

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no sufras, claro sol, que obscuro velo
de ausencia viva esta alma condenada,
que aunque de donde estás, está apartada,
aspira siempre a ti con alto vuelo.

Temor de olvido, grave mal de ausencia,
del tiempo el vario curso y de fortuna,
y el mal de no te ver, estoy pasando.

Mas por rodar del cielo, sol y luna,
no temas, claro sol, que tu presencia
olvide, pues por fe la estoy mirando.

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Sol (Juan Ramón Jiménez)

Este es otro poema en el que el sol se plasma como un cuerpo divino lleno de luz pura, como uno de los elementos naturales más majestuoso del mundo y por el cual muchas mentes son cautivas.

Allá en el fondo
de mi biblioteca,
el sol de última hora, que confunde
mis colores en luz clara y divina,
acaricia mis libros, dulcemente.

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¡Qué clara compañía
la suya; cómo agranda
la estancia, y la convierte, llena,
en valle, en cielo – ¡Andalucía! -,
en infancia, en amor!

Igual que un niño, como un perro,
anda de libro en libro,
haciendo lo que quiere…

Cuando, de pronto, yo lo miro,
se para, y me contempla largamente,
con música divina, con ladrido de amigo, con fresco balbuceo…

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Luego se va apagando…
La luz divina y pura
es color otra vez, y solo, y mío.

Y lo que siento oscuro
es mi alma, igual que
si se hubiera quedado nuevamente
sin su valle y su cielo – ¡Andalucía! -,
sin su infancia y su amor.

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Éramos los elegidos del sol (Vicente Huidobro)

Este es un poema romántico escrito por este poeta chileno, considerado como uno de los exponentes del creacionismo. En el se refleja una historia de amor entre dos almas que estaban destinadas a estar juntas.

Éramos los elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder a su regalo

Angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el éxtasis era nuestro espacio propio

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tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles

Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en qué sitio se encuentra

el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto por que tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas
en su trono de águila herida de infinito.

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Misterio (Octavio Paz)

Este poema es un claro tributo al rey astro, en donde lo exponen como algo grande y omnipresente que ilumina todo pero, es tan majestuoso que no podemos verlo.

Relumbra el aire, relumbra,
el mediodía relumbra,
pero no veo al sol.

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Y de presencia en presencia
todo se me transparenta,
pero no veo al sol.

Perdido en las transparencias
voy de reflejo a fulgor,
pero no veo al sol.

Y él en la luz se desnuda
y a cada esplendor pregunta,
pero no ve al sol.

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¡Viva el sol de la mañana! (Rafael Alberti)

En este poema del sol escrito por Rafael Alberti, plasma a este elemento natural como algo bueno y razón de alegría y motivación.

¡Viva el sol de la mañana!
¡Viva el sol!,
grita el pájaro en la rama.

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Y el campesino le canta:
¡Viva el sol!

Y el naranjito agobiado
de naranjas: ¡Viva el sol!

Y el tejado de la casa:
¡Viva el sol!

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Y el caballo que lo siente,
tibia yerba, en la garganta:
¡Viva el sol!

¡Viva el sol! le sube el río,
y la bandera que pasa:
¡Viva el sol!

Toda la tierra es un ¡Viva!
el mundo todo, una selva:
¡Viva el sol!

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La poesía es una de las artes más conocidas desde la antigüedad. Este género literario siempre ha sido una de las maneras más directas y profundas de expresar a través de la palabra los aspectos más profundos de nuestro ser y sentir.

Es por ellos que grandes escritores han utilizado sus obras para inmortalizar sentimientos y aspectos de la vida.

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