+21 Poemas de Alfonsina Storni: Amor y feminismo

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Alfonsina Storni ejerció como maestra en diferentes centros educativos, escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante ese periodo.

El suelo Suizo recibió el 22 de mayo de 1892 a la talentosa escritora y docente Alfonsina Storni que desde muy temprana edad se interesó por la poesía y el lenguaje lírico.

Pero gracias a los caminos de la vida no se dedicó de lleno a esta actividad, tuvo que realizar distintos trabajos para poder sobrevivir.

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Con tan solo 12 años escribió su primer poema, un escrito triste y centrado en la muerte que dejo bajo la almohada de se madre quien a la mañana siguiente, con varios coscorrones quiso hacerla entender que la vida es dulce.

Su padre sufría al igual que ella de depresión y alcoholismo, y en 1906 fallece y Alfonsina que no desaprovechaba ningún tiempo libre para escribir poemas, entra a trabajar en un taller de gorras.

El 22 de mayo de 1892 nace en Suiza la brillante y ejemplar Alfonsina Storni.

La pobre escritora que no deja de recibir malas noticias en 1935 es diagnosticada y operada de cáncer de mama, los médicos le realizaron una mastectomía.

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Que dejó grandes secuelas físicas y emocionales en ella, lo que la llevó a aislarse del mundo literario y de sus amistades. Sin embargo, en 1937 escribió su último libro Mascarilla y trébol.

El talento para escribir corría por las venas de la escritora y aquí recordaremos los poemas más famosos dedicados al amor, la prosa y la mujer.

Poemas más famosos

Alfonsina Storni representa una figura influyente en la poesía latinoamericana de la primera mitad del siglo XX, pues gran parte de sus vida residió en Argentina.

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Su obra emplea el uso de la metáfora como recurso poético y se desarrolla en un clima intelectual y creativo de gran intensidad.

La obra de Alfonsina se caracterizó por la musicalidad de sus versos.

Detrás de los eternos poemas de Storni, se entrevé una mujer enferma de nervios y tristeza, con un carácter verdaderamente singular que aun sumergida en una gran depresión.

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Escribió obras románticas y oscuras con tintes feministas, marcando pauta en una época donde el trabajo de la mujer era ignorado.

¡Adiós!

Con palabras dulces es escrito este poema de Alfonsina que describe en prosa una despedida que a demás pone en evidencia ese espiritad triste y el aura de muerte que impregnaban los trabajos de esta poeta.

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

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Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

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¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!…
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! …

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Retrato de Garcia Lorca

Uno de los mejores trabajos de Alfonsina, donde demuestra su talento para la literatura y el arte poético.

Buscando raíces de alas
la frente
se le desplaza
a derecha
e izquierda.

Y sobre el remolino
de la cara
se le fija,
telón del más allá,
comba y ancha.

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Una alimaña
le grita en la nariz
que intenta aplastársele
enfurecida…

Irrumpe un griego
por sus ojos distantes.

Un griego
que sofocan de enredaderas
las colinas andaluzas
de sus pómulos
y el valle trémulo
de su boca.

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Salta su garganta
hacia afuera
pidiendo
la navaja lunada
de aguas filosas.

Cortádsela.
De norte a sur.
De este a oeste.

Dejad volar la cabeza,
la cabeza sola,
herida de ondas marinas
negras…

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Y de caracolas de sátiro
que le caen
como campánulas
en la cara
de máscara antigua.

Apagadle
la voz de madera,
cavernosa,
arrebujada
en las catacumbas nasales.

Libradlo de ella,
y de sus brazos dulces,
y de su cuerpo terroso.

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Forzadle sólo,
antes de lanzadlo
al espacio,
el arco de las cejas
hasta hacerlos puentes
del Atlántico,
del Pacífico…

Por donde los ojos,
navíos extraviados,
circulen
sin puertos
ni orillas…

El sueño

El talento de esta escritora era tal, que logra convertir un sueño en lírica, este poema de Alfonsina describe lo vivido en un sueño de la autora.

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Que utiliza elementos surrealistas para lograr que el lector comprenda lo que ella intentaba transmitir.

Yo vi dos soles rojos dominando el espacio Perlaban en sus rayos las luces de topacio y tendí mis dos manos hambrientas de infinito para estrujar en ellas un inefable mito.

Las dos pupilas rojas como rosas del cielo cegaron mis pupilas, soberbias en su anhelo de mirar cara a cara los toques de diamantes.

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Después, como un crujido de nudos que se quiebran… Tempestades soberbias que en los mares se enhebran; parto de los dioses… Un quejido de dios… ¡Y bocas que se muerden en un supremo adiós!

Más tarde una sonata más dulce que la miel; agonía de lirios en el jardín aquel. palacio de oro y oro donde habita una maga que ha dormido cien años por maldición aciaga.

Y después manos blancas desparramando rosas sobre el alma escondida y serena de las cosas… Y un silencio de muerte cansado y sepulcral donde se prende el lotus venenoso del mal.

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Y después la mañana que llega a los cristales del cuarto miserable donde muerdo mis males… Y después otro día que se esboza en el lloro de mis días sin sol, de mis soles sin oro!…

Pudiera ser

Este poema de Alfonsina persigue los objetivos feministas que se encuentran aferrados en sus personalidad y que solía plasmarlos en papel, para inmortalizarlos a través del tiempo.

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Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

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Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Yo en el fondo del mar

Alfonsina Storni tenía una gran afinidad por el mar y el océano y es precisamente sobre estos dos elementos que trata este poema corto de la escritora suiza.

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En el fondo del mar
hay una casa
de cristal.

A una avenida
de madréporas,
da.

Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.

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Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.

Dos palabras

Este poema de Alfonsina plantea una situación incógnita que fácilmente se podría dejar a la interpretación del lector, pues puede tratarse tanto de un amor o bien un desamor.

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Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
?Que digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!?
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

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Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

La inquietud del rosal

Este corto poema de Alfonsina es otra de las obras feministas creadas por la escritora, en ella hace un llamado a la liberación.

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Al tiempo perfecto utilizando la prosa como elemento para llamar a la reflexión individual de cada mujer.

El rosal en su inquieto modo de florecer
va quemando la savia que alimenta su ser.
¡Fijaos en las rosas que caen del rosal:
Tantas son que la planta morirá de este mal!
El rosal no es adulto y su vida impaciente
se consume al dar flores precipitadamente.

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Indolencia

Un poema dedicado a la muerte como muchos de sus escritos en los que intenta dar fuerza a sus lectores pero sin dejar de la lado la sensación de penumbra y oscuridad.

A pesar de mí misma te amo; eres tan vano como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo; no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»

Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano, de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo vital fuera colado… Sólo muerto mi arrullo más dulce te envolviera, buscando boca y mano.

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¿Salomé revivida? ?Son más pobres mis gestos. Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos. Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.

Pues no pierde su línea por una fiesta griega y al acaso indeciso, ondulante, se pliega con los ojos lejanos y el alma distraída.

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Paz

La naturaleza le causaba cierta tranquilidad a la escritora y es por ello en muchos de sus poemas podemos encontrar referencias al océano, los árboles, o los animales.

Vamos hacia los árboles… el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.

Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

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Un lápiz

La soledad estuvo presente en muchos momentos de la vida de la escritora, y en ocasiones los únicos acompañantes eran un lápiz y un papel donde plasmaba en prosa el sentir de sus espíritu.

Por diez centavos lo compré en la esquina
y vendiéndomelo un ángel desgarbado;
cuando a sacarle punta lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.

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Saltó la mina que estallaba ideas
y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída

lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,
resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.

Iba hacia no sé dónde y con violencia
me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.

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Aspecto

Alfonsina pasaba por tiempos donde la depresión le nublaba la visión y la desenfocada por momentos, y este poema es ejemplo de ello.
Pues representa una crítica hacia ella, su personalidad y sus vivencias. Es un escrito en el que cuestiona aspecto de sus vida.

Vivo dentro de cuatro paredes matemáticas alineadas a metro. Me rodean apáticas almillas que no saben ni un ápice siquiera de esta fiebre azulada que nutre mi quimera.

Uso una piel postiza que me la rayo en gris. Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis. Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo que yo misma me creo pura farsa y estorbo.

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Hombre pequeñito

La diferencia entre hombres y mujeres es clara para todos, pero alfonsina tenia una visión más real de esto, y en este poema describe prisión que la mujer puede sentir por las relaciones con los hombres.

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar…
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
déjame saltar.

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Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
ni me entenderás.

Más contenido que te encantará

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
ábreme la jaula que quiero escapar;
hombre pequeñito, te amé media hora,
no me pidas más.

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Oveja descarriada

La soledad y la tristeza invaden este poema de Alfonsina y describe a una oveja que perfectamente puede ser una persona que se pierde en una sociedad que no la acepta.

Oveja descarriada, dijeron por ahí.
Oveja descarriada. Los hombros encogí.
En verdad descarriada. Que a los bosques salí;
estrellas de los cielos en los bosques pací

En verdad descarriada. Que el oro que cogí
no me duró en las manos y a cualquiera lo di.
En verdad descarriada, que tuve para mí
el oro de los cielos por cosa baladí.

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Es verdad descarriada, que estoy de paso aquí.

Poemas de amor

Esta escritora fue tan influyente que hoy en día varias calles llevan su nombre en localidades de Argentina, como en el barrio porteño de Saavedra.

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En el barrio Paso Piedras de Junín, en Rosario, en Concepción de Uruguay y por supuesto, en Mar del Plata, donde tiene hasta un monumento en la playa.

Veinte siglos

Románticas palabras expone en este escrito la famosa poetisa de argentina, que hace un llamado al amor histórico, ese sentimiento que nace al valorar las cosas y más a lo natural y a lo sencillo.

Para decirte, amor, que te deseo,
Sin los rubores falsos del instinto,
Estuve atada como Prometeo,

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Pero una tarde me salí del cinto.
Son veinte siglos que movió mi mano
Para poder decirte sin rubores:

«Que la luz edifique mis amores».
¡Son veinte siglos los que alzó mi mano!
Pasan las flechas sobre mis cabellos,

Pasan las flechas, aguzados dardos…
¡Son veinte siglos de terribles fardos!
Sentí su peso al liberarme de ellos.

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Queja de Alfonsina Storni

El trastorno de depresión mayor que padecía la escritora segaba su visión de amor, era deficiente para ella encontrar esa persona que la amara y a la que ella pudiera amar sin condición.
Esto es lo que expone en este poema corto que dice mucho de sus vida amorosa.

Señor, mi queja es ésta, Tú me comprenderás; De amor me estoy muriendo, Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto En mí y en los demás, Persigo lo perfecto Para poder amar.

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Me consumo en mi fuego, ¡Señor, piedad, piedad! De amor me estoy muriendo, ¡Pero no puedo amar!

(La revolución femenina) Poemas feministas

A través de la poesía y la subjetividad de este género, son muchas las mujeres que han logrado poner voz a la condición femenina. Storni.

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Además de dejar su huella en el modernismo literario, trazó historias personales y públicas en la que estuvieron presente la imaginación, el mar, el erotismo y la insumisión femenina.

La obra de Alfonsina Storni tienen un tinte feminista con un carácter singular de la época.

Y es precisamente este sentimiento que marco pauta en la producción literaria de Storni, pues la visualización y la inconformidad ante las desigualdades entre hombres y mujeres.

La expectativa y las exigencias sociales que recaían sobre ellas, las burlas de otras mujeres, la dureza de la maternidad y la soledad, y sobre todo la voluntad de ser dueña de sí misma asentarle sus escritos y le dieron fama.

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Las grandes mujeres

El apoyo hacia sus género se puede notar en cada una de sus poemas, pero Alfonsina escribió algunos trabajos donde se dedica su mente solo a hablar de las mujeres, su talento y su capacidad.

Este poema de Storni trata precisamente sobre las grandes mujeres.

En las grandes mujeres reposó el universo.
Las consumió el amor, como el fuego al estaño,
a unas; reinas, otras sangraron su rebaño.
Beatriz y Lady Macbeth tienen genio diverso.

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De algunas, en el mármol, queda el seno perverso.
Brillan las grandes madres de los grandes de antaño.
Y es la carne perfecta, dadivosa del daño.
Y son las exaltadas que entretejen el verso.

De los libros las tomo como de un escenario
fastuoso -¿Las envidias, corazón mercenario?
Son gloriosas y grandes, y eres
nada, te arguyo.

-Ay, rastreando en sus alas,
como en selvas las lobas,
a mirarlas de cerca me bajé a
sus alcobas
y oí un bostezo enorme que se
parece al tuyo”.

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Van pasando mujeres

Desde que las mujeres nacen la sociedad las enseña la forma correcta de comportarse y de actuar pero la visión de Alfonsina intentaba romper cono todos eso paradigmas que se les inculcan desde niñas.

Cada día que pasa, más dueña de mí misma,
sobre mí misma cierro mi mirada interior;
en medio de los seres la soledad me abisma.

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Ya ni domino esclavos ni tolero señor.
Ahora van pasando mujeres a mi lado
cuyos ojos trascienden la divina ilusión.

El fácil paso llevan de un cuerpo aligerado:
se ve que poco o nada les pesa el corazón.
Algunas tienen ojos azules e inocentes;

van soñando embriagadas, los pasos al azar;
la claridad del cielo se aposenta en sus frentes
y como son muy finas se les oye soñar.

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Sonrío a su belleza, tiemblo por sus sueños;
el fino tul de su alma, ¿quién lo recogerá?
Son pequeñas criaturas, mañana tendrán dueños,
y ella pedirá flores…, y él no comprenderá.

Les llevo una ventaja que place a mi conciencia:
los sueños que ellas tejen no los supe tejer,
y en mis manos ignorantes no perdí mi inocencia.

Como nunca la tuve, no la pude perder.
Nací yo sin blancura; pequeña todavía
el pequeño cerebro se puso a combinar;
cuenta mi pobre madre que, como comprendía,

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yo aprendí temprano la ciencia de llorar.
Y el llanto fue la llama que secó mi blancura
en las raíces mismas del árbol sin brotar,
y el alma está candente de aquella quemadura.

¡Hierro al rojo mi vida! ¿Cómo pude durar?
Alma mía, la sola; tu limpieza, escondida
con orgullo sombrío, nadie la arrullará;
si en música divina fuera el alma dormida,
el alma, comprendiendo, no despertara ya.

Tengo sueño mujeres, tengo un sueño profundo.
Oh, humanos, en puntillas el paso deslizad;
mi corazón susurra: me haga silencio el mundo,
y mi alma musita fatigada: ¡callad!…

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Loba

En este poema Alfonsina Storni se describe a si misma a la mujer luchadora que no se dejó envolver por las imposiciones de una sociedad que minimizaba a las mujeres y enaltecía el género masculino.

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

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Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño.
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

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No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;
Yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis
Pero sin fundamento, que no sabe robar
Esa loba; ¡sus dientes son armas de matar!

Ha entrado en el corral porque sí, porque gusta
De ver cómo al llegar el rebaño se asusta,
Y cómo disimula con risas su temor
Bosquejando en el gesto un extraño escozor…

Id si acaso podéis frente a frente a la loba
Y robadle el cachorro; no vayáis en la boba
Conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…
¡Id solas! ¡Fuerza a fuerza oponed el valor!

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Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños
Por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha
No sabréis defenderos, moriréis en la brecha.

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.
Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
La vida, y no temo su arrebato fatal
Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

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El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!
Aquello que me llame más pronto a la pelea.
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

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Canción de la mujer astuta

Otro poema creado en apoyo de las mujeres del mundo que son atropelladas por creencias y tradiciones absurdas que minimizan sus capacidades.

Cada rítmica luna que pasa soy llamada,
por los números graves de Dios, a dar mi vida
en otra vida: mezcla de tinta azul teñida;
la misma extraña mezcla con que ha sido amasada.

Y a través de mi carne, miserable y cansada,
filtra un cálido viento de tierra prometida,
y bebe, dulce aroma, mi nariz dilatada
a la selva exultante y a la rama nutrida.

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Un engañoso canto de sirena me cantas,
¡naturaleza astuta! Me atraes y me encantas
para cargarme luego de alguna humana fruta.

Engaño por engaño: mi belleza se esquiva
al llamado solemne; de esta fiebre viva,
algún amor estéril y de paso, disfruta.

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La que comprende

Palabras fuerte son las que utiliza aquí la escritora para transmitir un mensaje, pero aceptable dadas las condiciones que se desarrollaban en aquella época.

Un poema feminista que utiliza la tristeza para demostrar al mundo el daño que causan con la desigualdad y la discriminación.

Con la cabeza negra caída hacia adelante
Está la mujer bella, la de mediana edad,
Postrada de rodillas, y un Cristo agonizante
Desde su duro leño la mira con piedad.

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En los ojos la carga de una enorme tristeza,
En el seno la carga del hijo por nacer,
Al pie del blanco Cristo que está sangrando reza:
-¡Señor, el hijo mío que no nazca mujer!

Tú me quieres blanca

La pureza de una mujer es algo que buscan los hombre y que según la sociedad, da valor a la fémina. Esta idea la crítica Alfonsina en este poema.

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Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.

Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada .

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.

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Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.

Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.

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Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,

me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!

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Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;

toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;

bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:

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Habla con los pájaros
y lávate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,

Y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,

entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

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Un arte triste y desesperado, bello pero oscuro marcaron la vida de Alfonsina y su muerte también. El 18 de octubre de 1938 viajó a Mar de Plata.

Donde pasó sus últimos días enferma y sola, el dolor físico y emocional que sentía la impulsar a tomar una fatídica decisión.

Durante la madrugada del 25 de octubre de ese mismo año, la escritora abandonó su habitación, camino a la playa y se internó en el mar, su cuerpo fue hallado sin vida en la mañana.

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Alfonsina Storni murió igual que vivió, envuelta en una historia dramática.Su romántico final evocó múltiples canciones y creaciones artísticas.

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