+8 Poemas de animales ¡Para recordar a un amigo!

50 años hace

Poemas de animales para gatos, perros, aves o esa mascota que es tu compañero de vida. En esta ocasión hemos reunido para ti los mejores poemas de animales, donde encontraras composiciones acerca de la belleza de algunos animales y sus cualidades.

Los autores expresan mediante el uso de la palabra, valores y atributos asignados a animales, que particularmente se muestran o asocian con actividades y características atribuidas por el poeta.

Poemas sobre animales ¡Resaltando sus cualidades!

Esperamos que esta selección de poemas de animales sea de tu agrado y puedas encontrar un poema con el que te identifiques, y que además pueda abrirte camino en la lectura de la poesía.

Las poesías son variadas y por tanto enriquecedores.

Que nos conmueven al describir, objetos, personas, animales, sentimientos y experiencias, apostando por despertar aquellos de nosotros que se refleja en lo que leemos.

Soneto al mosquito de la trompetilla… de  Quevedo

Un poema muy curioso de Francisco De Quevedo acerca del mosquito, y sus cualidades definitorias, su impacto en la salud y a la odisea que implica su persecución.

Ministril de las ronchas y picadas,
Mosquito postillón, Mosca barbero,
Hecho me tienes el testuz harnero
Y deshecha la cara a manotadas.

Trompetilla que toca a bofetadas,
Que vienes con rejón contra mi cuero,
Cupido pulga, Chinche trompetero
Que vuelas comezones amoladas,

¿Por qué me avisas si picarme quieres?
Que pues que das dolor a los que cantas,
De Casta y condición de potras eres.

Tú vuelas y tú picas y tú espantas
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

Las moscas… de Antonio Machado

Un poema acerca de este curioso insecto, que evoca recuerdos de la infancia y reuniones familiares. Así como experiencias comunes a la mayoría de nosotros con este pequeño animal volador cuya vida es tan breve como el día.

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…

Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,de siempre…

Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

A “Niebla”, mi perro… de Rafael Alberti

Poema de Rafael Alberti sobre uno de los animales mas populares y queridos, considerado el mejor amigo del hombre y si compañero fiel, esperamos lo disfrutes.

Una oda al amor perruno, que con ingenuidad expresa el cariño infantil que se siente por un animal; nos sensibiliza acerca del amor que existe entre una persona y su mascota.

«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas,
Niebla
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada,
los largos resplandores que por el monte dejas,
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada.

Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados,
que de improviso surgen de las rotas neblinas,
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados
todo el terror reciente de su casa en ruinas.

A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo,
que transportan la muerte en un cajón desnudo;
de ese niño que observa lo mismo que un festejo
la batalla en el aire, que asesinarle pudo;

a pesar del mejor compañero perdido,
de mi más que tristísima familia que no entiende
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido,
y a pesar del amigo que deserta y nos vende;

«Niebla», mi camarada,
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía,
en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría.

Un perro ha muerto… de Pablo Neruda

La pérdida de una mascota es un suceso triste, pues se trata de la partida de un amigo incondicional, que nos llenó de buenos momentos y cariño verdadero y desinteresado. Así lo expresa Pablo Neruda en el poema que sigue, esperamos que lo disfrutes.

Mi perro ha muerto.

Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.

Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.

Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.

Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro

creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independienre
sin más intimidad que la precisa,

sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.

No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso

que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.

Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.

No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

Oda al gato… de Pablo Neruda

A diferencia de los perros, los gatos suelen mostrarse altivos e independientes, no menos cariñosos pero si más distantes.

Pero a veces buena compañía para almas solitarias como la de los poetas o pintores, compañeros predilectos de los artistas.

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.

Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.

El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,

el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,

pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él, no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:

es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.

Sus ojos amarillos
dejaron una sola ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,

profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un

desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,

todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,

propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,

la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,

la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.

Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Loa al cerdo… de Agustín De Rojas

Es común asociar a los cerdos con adjetivos negativos, pues no es un animal que goce de un buen ver por parte de las personas.

Sin embargo Agustín De Rojas en el poema que sigue, nos resalta sus cualidades y abre nuestra mente a evaluaciones mas positivas.

Un poema acerca de los atributos y cualidades de un animal, que ha llegado a ser evaluado de forma cruenta, pero del que en autor resalta sus atributos.

Lo que tiene es que en la vida
es animal sin provecho
y holgazán, que la comida
la gasta holgando y gruñendo.

Porque diréis que la oveja
da la leche, lana y queso,
que labra la tierra el buey,
canta el gallo, caza el perro,

trabaja el asno y encierra
el trigo el agosto hecho;
el caballo va a la guerra,
del ratón escombra el techo
el gato maullador,

y otros muchos sin aquestos:
y solamente el cochino
mientras vive nunca es bueno.

Pero cuando de su vida
llega el venturoso término,
y su alegre San Martín
le viene, que viene presto,
¿qué decís de este animal,
cuando de muy sucio puerco
le convertís en tocino?

Entonces, ¿es malo ó bueno?
Con lo que está en sus entrañas
sepultado y encubierto,
se entretienen todo un año
padres, madres, hijos, nietos.

¡Oh, bellísimo animal,
que, como probado tengo,
eres el más provechoso
de cuantos hoy conocemos!

Concluyo, por no cansar,
y digo que eres tan bueno,
que quien fuere tu enemigo
será enemigo del cielo.

Mi gran rudeza perdona,
cochino hermano, pues siendo
sin número tus grandezas,
tan pocas son las que cuento.

Y si en alabar soy largo
a un animal que es tan bello,
quien fuere puerco perdone,
y no se corra de serlo.

A mi compañero digo
que tenga de hoy mis consuelo,
y si todo lo que he dicho
no ha sido de algún provecho,
hágase animal de carga
si no está contento de esto,
o de caza, y podrá ser
que le despedacen perros.

Mas yo por mejor tendría
ser cochino que no ciervo,
y si no lo quiere ser,
sufra carga y sea jumento,
que quien se afrenta de ser
de boca de mujer puerco,
de la de un amigo suyo
ser asno no es mucho yerro.

Y si también se afrentare,
mañana le alabaremos,
que alabanza hay para todos,
aunque no para hombres necios.

Descripción de Platero… de Juan Ramón Jiménez

El perro es el mejor amigo del hombre, un animal noble cuya presencia constante nos alegra y reconforta. Y nada mejor que este poema de Juan Ramón Jiménez para ilustrar tan indudable realidad que nos arropa.

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera,
que se diría todo de algodón; que no lleva huesos.

Sólo los espejos de azabache de sus ojos
son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente:

“¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…Come cuanto le doy.

Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…;
pero fuerte y seco por dentro, como de piedra.

Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
– Tien´asero… Tiene acero.

Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Loa a las moscas… de Agustín De Rojas

Se trata de un poema acerca de la vida de las moscas, haciendo énfasis en las cualidades que asigna el autor a estos animales. Con la finalidad de comunicar aquello que se ignora y se desvaloriza constantemente por su propia naturaleza animal.

loar en aquesta loa
una cosa bien humilde,
aunque a muchos enfadosa.

Ésta, con vuestra licencia,
señores, será la mosca,
cuyo sujeto es tan alto
cuanto mi alabanza corta.

Empiezo por su valor,
por su antigüedad notoria,
sus franquezas, libertades
y prosapia generosa.

Celébrese su nobleza
desde París hasta Roma
y desde el Tajo hasta el Bactro
su grandeza se conozca.

Desde el rústico gañán
que se calza abarcas toscas,
al príncipe más supremo
que ciñe regia corona,

¿qué casas o qué palacios
de reinas y de señoras,
qué antecámaras ocultas,
qué damas las más hermosas,

qué templos o que mezquitas,
qué anchas naves, qué galeotas,
qué senado o real audiencia,
qué saraos, fiestas o bodas,
qué taberna, que hospital,

hay de España hasta Etiopia
que la mosca no visite
y entre libremente en todas?

¿Quién le ha negado jamás
el paso franco a la mosca?
¿En qué lugar no se sienta?
¿De qué hermosura no goza?

¿De qué dama más bizarra,
con más arandela y pompa,
los hermosísimos labios
no besa alegre y gozosa?

Y no contenta con esto,
suele bajar de la boca
hasta los hermosos pechos,
y aun lo mal oculto toca.

¿A cuántos su libertad
no enciende en rabia celosa,
viéndola libre y exenta
gozar lo que ellos adoran?

¿En qué Consejo no se halla?
¿Qué consulta hay que se esconda
de su vista peregrina,
o qué secretos pregona?

Ella oye, ve y calla,
no se precia de habladora,
no dice lo que no sabe,
es discreta, no es chismosa.

En el teatro se asienta
a ver la farsa dos horas,
sin pagar blanca a la entrada
ni hacer caso del que cobra.

Si quiere ver todo el mundo,
no ha menester llevar bolsa,
que ella come donde quiere
y todos le hacen la costa.

Los príncipes la acompañan,
duques y marqueses la honran
llevándola a donde van
junto a sus mismas personas.

Tiene carta de hidalguía
y tan noble ejecutoria,
que nunca paga portazgo
en barco, puente, ni flota.

En su vida tuvo pleito,
y si vende alguna cosa,
jamás no paga alcabala,
ni por pérdida se ahorca.

Goza de todas las frutas,
comiendo las más gustosas;
es amiga del buen pan,
del buen vino y buenas ollas,

del turrón y mermeladas,
de arrope, miel y meloja,
de tortadas, manjar blanco,
y de nada nada escota.

En Salamanca, en París,
en Alcalá y en Bolonia,
tiene cursos, y en escuelas
se sienta a do se le antoja.

Cuantos juegos tiene el mundo,
tantos sabe; así a la argolla,
como a naipes y ajedrez,
dados, trucos y pelota.

Es hidalga, es bien nacida
y natural de Moscovia,
ciudad en Mosquea antigua
y muy noble antes de agora.

Para ella no hay engaños,
bebedizos no la ahogan,
los tormentos no la matan,
la justicia no la enoja.

Ella entra en las batallas,
atrevida y animosa,
sin arcabuz, sin mosquete,
peto fuerte, lanza o cota…

Los poemas son formas de hablar del mundo y de lo que hay en el, tal es el caso de los animales, quienes pueden, en el quehacer poético, ser fuente de inspiración.

Esperamos que hayas disfrutado de estos poemas acerca de animales, escritos por grandes poetas reconocidos a nivel mundial y cuya prolífica producción literaria sigue apasionando a aquellos adeptos a la poesía.