+8 Fábulas de José Joaquín Fernández de Lizardi

Fabulas de José Joaquín Fernández de Lizardi
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José Joaquín Fernández de Lizardi fue un famoso escritor mexicano que se caracterizo por la realización de cuentos y fábulas infantiles, además de novelas y poemas.

Las fábulas de Lizardi se caracterizan por tener un tono sarcástico y burlón, pero sin dejar de lado el lenguaje sencillo y de fácil comprensión.

Este autor es reconocido por tomar experiencias sencillas y comunes para transmitir grandes enseñanzas. Es reconocido como uno de los mejores fabulistas y escritores de México.

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+8 Fábulas de José Joaquín Fernández de Lizardi (Las mejores)

De seguro has leído alguna vez a Lizardi, sin saber que era él. Acá te mostramos un listado con sus mejores ocho fábulas

Los lisiados, el espejo y el autor

Esta fábula de Lizardi cuenta la historia de un pintor que poseía dos espejos en su casa, para aquel lugar fueron un par de pobres defectuosos que al mirarse al espejo pensaron que era un retrato que había hecho el pintor sobre ellos.

Estos se enfadaron en sobremanera por ver lo horrible que los habían retratado, siendo ellos tan bien parecidos. Al ver el alboroto, el pintor tuvo que intervenir y decir que no eran retratos sino espejos. ¿Cómo continua la historia?

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Para mirar dos hermosos
espejos que yo tenía,
fueron a mi casa un día
unos pobres defectuosos.

Pero luego que se vieron
en el cristal retratados
tales como eran, montados.
en cólera, así dijeron:

-Es insufrible insolencia
la del malévolo Autor
de estos lienzos. Sí, señor.
En nuestra misma presencia
nos injuria, nos maltrata,
nos insulta, nos apoca,
y nuestra rabia provoca,
pues nuestras faltas retrata.

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Es menester acabar
con bicho-tan insolente,
y mientras, violentamente
estos lienzos destrozar.

Mirando yo que trataba
rnis lunas de destruír –
aquella turba, el salir
comprendí que me obligaba,

Salí en fin,  y revestid o
de mi propia autoridad,
les dije: ­-Necios, notad
que aquí nadie os ha ofendido.

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Advertid, tontos, trebejos,
que son vidrios los que veis;
por lo tanto, no llaméis
retratos a los espejos.

Es propio de este cristal
y de otros más, sin que ultrajen,
reproducir una imagen
conforme al original.

Si alguno se viere viejo,
tuerto o corcovado aquí,
échese la culpa a sí
y no al autor del espejo.

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 El que los hizo, a fe mía,
retrataros no pensó,
pues  cuando los fabricó ,
ni siquiera os conocía.

Si vosotros estuvierais
sin lacras, seguramente
de modo muy diferente
en los espejos os vierais.

Dije,  y se acabó, señores,
toda la riña al momento.
¡Ojalá entiendan el cuento
mis carísimos lectores!

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Moraleja de los lisiados, el espejo y el autor: siempre se debe tener una percepción clara de lo que somos y como nos reflejamos.

El pastor, el chivo y los carneros

La siguiente fábula de Lizardi cuenta la historia diligente pastorcillo que llevaba a su rebaño de ovejas a un hato para ver quien las compraba.

Sin embargo, en el camino un chivo intenta guiarlas, sin conseguirlo, por el contrario hizo que las ovejas se desviaran del camino y fueran conducidas hasta un rio.

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El pastorcillo grito a las ovejas, pero no le hacían caso. Hubo una de las pequeñas que entro al rio. ¿Qué creen que paso luego?

Un joven Pastorcillo
conduce, diligente,
de ovejas bien cebadas,
un hato; pues pretende
hallarles compradores
que gratos las acepten.


Sírvele de cabestro
Un Chivo, mas parece
que las mansas ovejas
al Chivo no obedecen:
pues al llegar a un río,
trépanse sobre el puente
el Pastor y el cabestro;

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y desde luego, éste
indica a su rebaño
la senda conveniente;
mas los borregos torpes,
que de guías no entienden,
piensan que el paso a nado
será cosa más breve.


Dan vueltas y revueltas,
vacilan, dudan, temen;
y al fin, un atrevido
a nadar se resuelve.


En vano hace mil señas
desde lo alto del puente,
el guía, que está temiendo
que una desgracia llegue.

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El Corderillo osado
al agua entró impaciente;
tras él se arrojan otros;
tres, cuatro, quince, veinte.
Mas, ¡ay! todos se ahogaron.


¡Adversa fué su suerte!
Se queja el Pastorcillo,
de su destino aleve;
y en tanto a los carneros
arrastra la corriente.

Es loco el que desprecia
un consejo prudente:
el que un capricho sigue,
muchas veces se pierde.

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Moraleja del pastor, el chivo y los carneros: no sigas tus caprichos, más bien se sabio y prudente en tus decisiones.

La rosa y la amapola

La siguiente fábula de Lizardi narra la historia de una amapola que se regocijaba de su belleza delante de su prima la rosa.

Ella decía que era un flor amable, sencilla, de buen parecer, y que cualquiera podía tomar, en cambio, su prima la rosa era también hermosa, pero malhumorada y arisca porque no permitía que nadie la tocara, por las espinas que la cubren.

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En eso aparece un muchacho, intenta arrancar la rosa y se pincha, pero luego destroza a la pobre amapola. ¿Qué creen que dijo la rosa al respecto?

Una amapola ufana
a una Rosa decía: .
-Mírame qué lozana
me ostento, prima mía;
a todos soy amable,
a todos accesible y muy tratable.


Mientras que tú, aunque bella,
arrogante y pulida,
aunque del campo estrella,
te ostentas presumida,
y esquiva, cuanto hermosa,
te resistes a todos espinosa.

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Un muchacho maldito
en tal momento llega;
provoca su apetito
la Rosa, mas se pega
buen chasco, pues se espina
al cogerla, y la suelta y desatina.

Después de recobrado
de su dolor y susto,
conteInpla sosegado
todo el jardin con gusto,
se fija en la Amapola,
y la troncha y destroza su corola.

La pobre flor se queja
en idioma de flores;
mas una y otra oreja
tapó con sus olores
la Rosa, y seria y fría
con socarrona voz así decía:

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-Prima, si tú vivieras
de espinas bien cercada,
si recatada fueras,
no te vieras burlada,
ni de un pillo IDuchacho,
ni del indigno y necio populacho.

Sábete que las rosas
más bellas y fragantes,
las más lindas y hermosas
se preservan constantes
de cualquier mentecato
sólo con sus espinas y recato.

Esto parece cuento;
mas sin duda aseguro ·
que habló con gran talento
la rosa, y aún lo juro:

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Oiganlo las doncellas
que tienen un lugar entre las bellas.

Moraleja de la rosa y la amapola: las doncellas y jovencitas deben cuidarse y preservarse de muchachos mal intencionados.

La tortuga y la hormiga

La siguiente fábula de Lizardi cuenta la historia de una tortuga que se encontraba en un pozo, y le pregunta a una hormiga, como esta haciendo para alimentarse en medio del invierno.

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Y la hormiga le responde que durante el verano guardo su reserva, para no pasar penurias. Al oír esto, la tortuga se lamento de su suerte, porque ella poco comía, por estar todo el día en el pozo.

Es así como la hormiga le responde. ¿Qué le dice la hormiga a la tortuga?

En un pozo, una Tortuga
a cierta Hormiga decía:
-En este mísero invierno,
dime ¿qué comes, amiga?
– Cómo trigo, le responde,
y maíz y otras semillas,
de las que dejo en otoño
mis bodegas bien provistas.

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-¡Ay! ¡dichosa tú! exclamaba
la Tortuga, muy fruncida:
¡Qué buena vida te pasas!
¡Qué bien te tratas, vecina!
Mientras yo ¡pobre de míl
en este pozo metida
todo el año, apenas como
una que otra sabandija.


-Pero en ese largo tiempo
¿qué haces?, pregunta la Hormiga.
y la Tortuga responde:
-Yo, a la verdad, día por día
me estoy durmiendo en el fondo
de este pantano o sentina,
y es raro verme, en el suelo
arrastrando la barriga.


-Pues entonces no te quejes,
le contesta la Hormiguilla,
de las hambres que padeces,
ni de tu suerte mezquina;
porque es ley muy natural,
al mismo hombre prevenida,
que al ser que nunca trabaja,
la penuria lo persiga.

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Moraleja de la tortuga y la hormiga: el que no se prepara en época de bonanza no puede gozar de sus beneficios en los momentos difíciles

El mono y su amo

Esta fábula de Lizardi cuenta la historia de un mono que viendo como una habilidosa cocinera mataba y preparaba un rico pollo, decide convertirse en chef.

Pensó que sería un trabajo sencillo, solo debía torcer el cuello del animal, y posteriormente cocinarlo. Y así fue, el mono tomo al perico del amo y lo mato. Al ver esto, el amo le dio una buena paliza al mono. ¿Cómo sigue la historia?

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A una diestra cocinera
vio matar pollos un día
un Mono, y dijo: Yo haría
lo mismo. ¡Bah! ¡Qué friolera!

¡A matador me dedico
desde hoy; con ardor empiezo!
Clamó, y le torció el pescuezo …
¿A quién? Al pobre perico

Sábelo el Amo, y al punto,
por la cólera cegado,
azotó al Mono a tal grado,
que lo dejó por difunto.

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¡Oh Mono infeliz! ¡Qué caras
pagaste tus fechorías!
Mas ¿por qué te meterías
en camisa de once varas?

Para no sufrir la pena
del Mono, sé cauteloso:
Recuerda que es peligroso
practicar función ajena.

Moraleja del mono y su amo: cada quien cumple una función y tiene habilidades especiales. No intentes practicar labores que no te corresponden, porque te pueden costar la vida

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La paloma, el cuervo y el cazador

Esta fábula de Lizardi cuenta la historia de una paloma que se hace amiga de un cuervo. Todo el tiempo se la pasaban juntas, tanto así, que la paloma al poco tiempo comenzó a sonar como un cuervo, además, robaba y mentía como uno.

Cierto día, mientras la paloma robaba trigo, un cazador la atrapo en un trampa, y le dijo que el serviría de comida. Pero la paloma se justifico diciendo que el cuervo le había enseñado todo. ¿Saben que le respondió el cazador?

Se hizo amiga de un Cuervo una Paloma,
y algún tiempo después tan bien graznaba,
que, al oirla sin verla, era forzoso
que todos por un cuervo la tomaran.

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Fue tal su aplicación, que en breve plazo
a robar aprendió con arte y maña.
¡No es raro! ¡ya se ve! con tal maestro
debió salir muy hábil la oficiala.

Muchos granos de trigo, uno por uno,
de cualquier sementera se robaba;
y hurtó tanto, que al fin los labradores
cansados, acordaron atraparla .

Ella, que sus ardides no conoce.
cayó indefensa en la traidora trampa
y al llegar a las manos de un labriego,
a sabroso manjar fue destinada.

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Se aflige la infeliz y se disculpa,
diciendo que un mal Cuervo la enseñaba
a graznar y robar. – Pues no te vale,
contesta el labrador, tu excusa vana.

Si con otras palomas anduvieras,
o te quedaras metidita en casa, .
no serías ladrona ni atrevida,
ni te vieras al plato destinada.

Mas ya que con el cuervo te juntaste
y aprendiste tan bien sus malas mañas ,
yo te asaré a la noche, y con tu .vida
pagarás las espigas que me faltan.

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Siernpre tiene mal fin el insensato
que con gente perversa se acompaña
.

Moraleja de la paloma, el cuervo y el cazador: hacer amistad con personas perversas y malintencionadas siempre traerá pésimas consecuencias.

El perro grande y el chico

La siguiente fábula de Lizardi narra la historia de un perro grande que jugaba siempre con un perro chico.

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Sus juegos eran tan divertidos que el perro grande se olvidaba que estaba junto a uno más pequeño, y es así como entre mordisco y mordisco. El perro grande le hizo gran daño al perro chico. ¿Qué creen que paso?

Amplia confianza y amistad estrecha
será buena entre iguales, si con tiento
lograran los amigos
mantener eficaz comportamiento:
La chanza con los grandes no aprovecha:
con ellos pierde el chico. Va de cuento:

Un perro grande jugaba
con un chico, cierto día;
y el chico al grande mordía,
fiado en que chanceaba .
Lo desigual olvidaba,
y al fin muy recio mordió
al Mastín; tanto dolió
al Perrazo la mordida,
que tremenda sacudida
dio al perrito y lo mató.

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Moraleja del perro grande y el chico: júntate con personas de tu edad, si estas con los mayores, siendo pequeño podrías salir lastimado

Los consejos de la rata

La siguiente fábula de Lizardi cuenta la historia de una rata moribunda que en el lecho de su muerte aconseja a su hijo que debe temer del gato viejo que ahí vivía.

Le dijo que se mostraba amable, que escondía sus uñas, y que a simple vista era dócil, pero que en realidad es un trampa para cazar a más ratones. ¿Cómo sigue la historia ?

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Una Rata moribunda .
-madre amorosa y discreta-
un Ratón dijo: Esta casa
mil enemigos encierra
que te siguen y te espían
cual si fueran centinelas.


Guárdate de todos ellos;
pero con más diligencia
guárdate del Gato viejo
que siempre en la chimenea,
holgazán y descarado,
se solaza y se calienta.


Uñas tiene, y las esconde
con la malicia más negra;
ve más que un lince, y los ojos
entorna, encapota y cierra;
está siempre murmurando
para que digan que reza;
pero no hay tal, este bicho
afecta mucha modestia,
y es el pillo más infame
que en el mundo el sol calienta.
Témele mucho, hijo mío.
manéjate con cautela, .
porque cuando menos pienses,
entonces tu vida acecha;
y si consigue que calgas
en sus uñas, no la cuentas .

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Es hipócrita el tal Gato;
y esos viles tienen ciencia
para dañar cuando halagan.
para matar cuando besan.
Dicho esto, murió la Rata.

Yo venero su prudencia:
todo enemigo es temible, .
y mucho más, si aparenta
la amistad que no conoce
o la virtud que desprecia.

Moraleja de los consejos de la rata: nunca confíes en tus enemigos, muchos menos si se muestran como tus amigos.

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