+6 Fábulas de responsabilidades ¡Las mejores para niños!

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Fabulas de responsabilidades cortas, largas con moraleja incluida. La responsabilidad es un valor que se debe inculcar en los niños, poder hacerse responsable de pequeñas cosas, los convertirá en niños más conscientes de su entorno y más maduros.

Este valor se ve reflejado en fábulas, es por esto, que las fábulas de responsabilidad son esenciales en los primeros años de un pequeño, para que aprendan con historias y anécdotas cotidianas como deben actuar y comportarse.

+6 Entretenidas fábulas de responsabilidades para niños

Te presentamos las mejores seis fábulas de responsabilidades para niños. Esta buenísimas, no te las puedes perder.

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Los ratones y las comadrejas

Esta fábula de responsabilidades narra la historia de unos ratones que siempre peleaban con las comadrejas. Pero los ratones siempre perdían, y hartos de esa situación decidieron reunirse par a deliberar porque perdían tanto.

Es así como alguien sugiere que necesitan de lideres, porque las comadrejas tienen y ellos no. Es así como por votación escogieron a tres ratones.

Y estos tres ratones se reunieron para planear su ataque, sin embargo, lo que hicieron fue planear que ropa se pondrían. ¿Cómo creen que les fue en la pelea con las comadrejas?

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Los ratones y las comadrejas estaban continuamente peleando. Y la mayoría de las veces, eran las comadrejas las que ganaban.

Los ratones se reunieron en asamblea para debatir por qué perdían, y llegaron a la conclusión de que era por falta de jefes:

– Necesitamos unos jefes que organicen las batallas y sepan dirigir al resto- dijo uno de los ratones.

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– ¡Cierto!- contestaron los otros.

– Es verdad- dijo otro de los ratones- Las comadrejas están muy bien organizadas, porque tienen algún líder que dirige al resto.

– No se hable más- sentenció otro de los ratones- Escojamos entre todos a dos o tres jefes.

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Y los ratones escogieron, mediante votación, a tres de los suyos para que hicieran de jefes.

Los jefes ratones estaban muy orgullosos de haber sido elegidos. Sentían una gran responsabilidad. Sin embargo, en lugar de reunirse y planear la siguiente batalla, decidieron gastar el tiempo en preparar un atuendo de jefes dignos de su puesto. Así que se colocaron una capa y en la cabeza, unos cuernos. Y así se dirigieron, orgullosos, al campo de batalla.

Los ratones sin embargo volvieron a perder la batalla. Las comadrejas les persiguieron hasta la entrada de su ratonera, y consiguieron entrar todos menos los tres jefes, que, al haberse puesto unos cuernos en la cabeza, no cabían por la entrada. Las comadrejas se dieron con ellos un gran festín.

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Moraleja de los ratones y las comadrejas: nunca descuides tus responsabilidades por dejarte llevar por la vanidad. Esa aptitud no te traerá reconocimiento ni fama.

La liebre y la tortuga

Está fábula de responsabilidades cuenta la historia de una vanidosa liebre, que se sentía muy orgullosa de lo rápida y veloz que era. Estaba segura que ningún animal le podía ganar, y siempre se burlaba de una lenta tortuga.

Esta tortuga cansada de las humillaciones decide proponerle una carrera a la liebre, a lo que acepta sin pensar. Comienza la carrera y la liebre sale corriendo muy rápidamente, y al notar su ventaja, se recuesta de un árbol a descansa. ¿Qué creen que pasa luego?

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En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque era el animal más veloz. También era vanidosa y constantemente se reía de la lenta tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una apuesta a la liebre.

– Estoy segura de poder ganarte una carrera – le dijo.

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La liebre, muy divertida, aceptó y todos los animales se reunieron para presenciar la carrera.

Confiando en su velocidad, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando.

Un rato después, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, eso sí, sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó muchísimo, tanto que se detuvo al lado del camino y se sentó a descansar. Varias veces repitió lo mismo, le dejó ventaja y nuevamente emprendió su veloz marcha.

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Confiada en su velocidad, la liebre se tumbó bajo un árbol y ahí se quedó dormida. Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta. Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.

Moraleja de la liebre y la tortuga: se responsable de tus actos y reconoce cuando has perdido

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El león y el ratón

La siguiente fábula de responsabilidades cuenta la historia de un león que se encontraba durmiendo recostado de un árbol, en eso un pequeño ratón comenzó a jugar entre su melena y lo despertó.

El león enojado y malhumorado agarra el ratón entre sus garras y abre la boca para comérselo.

Sin embargo, el ratón implora por su vida, y le dice que si lo deja ir, en otra oportunidad el puede hacer lo mismo por él. El león lo dejo en libertas, y al poco tiempo, este cae en una trampa. ¿Creen que el ratón lo ayudo a escapar?

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Érase una vez, un León que dormía junto a un árbol, cuando un Ratón se le acercó y comenzó a correr hacia arriba y hacia abajo sobre él. Esto despertó al León, que colocó su enorme pata sobre él y abrió sus grandes mandíbulas para tragárselo.

– Perdóname esta vez, oh rey, nunca lo olvidaré: ¿quién sabe, quizás pueda hacer algo por ti algunos de estos días?

El León estaba tan emocionado ante la idea de que el Ratón pudiera ayudarlo, que levantó la pata y lo dejó ir.

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Algún tiempo después el León se vio atrapado en una trampa humana y, los cazadores lo ataron a un árbol mientras buscaban un carro para llevarlo.

Justo en ese momento, pasó el ratoncito, y al ver la triste situación en la que se encontraba el León, se acercó a él y pronto royó las cuerdas que ataban a su nuevo amigo. El pequeño ratoncito logró salvar al león que, le estuvo eternamente agradecido y, desde entonces, siempre le dejó trepar a su lomo.

Moraleja del león y el ratón: si puedes ayudar a otro hazlo, siempre los actos de bondad se te regresan

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El cuervo y el zorro

Esta fábula de responsabilidades cuenta la historia de un cuervo que estaba en la cima de un árbol con un trozo de queso en su pico. Es así como por aquel lugar paso un zorro hambriento y al ver el rico queso, comienza a adular al cuervo.

Le dice que su plumaje es hermoso y le pide que cante un poco para él. El cuervo orgulloso cedió ante la petición y canto un poco. ¿Qué creen que paso luego?

Un cuervo estaba en un árbol tomando un poco de queso que había encontrado. Un zorro llegó hasta donde estaba el cuervo, al olor del queso. Tenía tanta hambre que comenzó a decirle lo bello que era.

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Alababa su plumaje, su forma de volar, su canto, su porte tan elegante y lo bueno que era encontrando comida. Cuantos más elogios decía el zorro, más orgulloso se mostraba el cuervo que parecía incluso hinchar su pecho.

Fue entonces cuando, el astuto zorro le pidió que cantase con su voz melodiosa para que pudiera escucharle. El vanidoso cuervo, cedió ante la petición de su admirador y, en el momento en el que abrió el pico, cayó el queso que fue devorado inmediatamente por el zorro.

Moraleja del cuervo y el zorro: nunca confíes en los elogios que vienen de personas malvadas, solo desean su propio bienestar

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El escorpión y la rana

La siguiente fábula de responsabilidades narra la historia de un escorpión y una rana que estaban en la misma charca. Y el escorpión necesitaba pasar al otro lado de la charca, es así como le propone a la rana que lo cruce, a lo que la rana respondió que no, porque de seguro lo picaría.

El escorpión le dijo que si lo picaba ambos morirían ahogados, y ante tal lógica la rana accedió. Pero a mitad de camino sucedió algo. ¿Qué creen que paso?

Un escorpión y una rana se encontraban junto a una charca. El escorpión deseaba cruzar al otro lado y no sabía cómo hasta que se le ocurrió la idea de pedir a la rana que le cruzara. La rana, atemorizada, se negó a cruzarle:

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– Si te cruzo, me picarás y moriré.

– ¿Cómo voy a hacer eso? Si te pico, morirás y nos ahogaremos los dos.

El argumento era tan lógico que la rana acabó aceptando. Sin embargo, cuando iban por la mitad de la charca, el escorpión picó a la rana. Antes de que ambos murieran ahogados, la rana miró incrédula al escorpión y preguntó por qué lo había hecho:

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– No lo pude evitar, está en mi naturaleza.

Moraleja del escorpión y la rana: las personas malvadas aunque parezcan que tienen buenas intensiones, no es así, siempre querrán tu mal

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La cigarra y la hormiga

Esta fabula de responsabilidades narra la historia de una cigarra que era muy feliz bailando y cantando durante el verano, y al ver a su amiga la hormiga le decía que no trabajara tanto, que descansa un poco.

Pero la hormiga no le hacía caso y seguía recogiendo comida día y noche. La cigarra pensaba que era muy aburrida y amargada la hormiga, así que seguía cantando y bailando. Pero cierto día llego el invierno y la cigarra no tenía nada de comida. ¿Qué creen que paso?

La cigarra era feliz disfrutando del verano sin hacer otra cosa que tomar el sol. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

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– ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti. ? Le decía la cigarra a la hormiga.

– Deberías recoger provisiones para el invierno y dejar de holgazanear.

La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.

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Hasta que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Comenzó a sentir hambre, pero la nieve cubría los campos. Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.

– Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.

– Dime amiga cigarra, ¿qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías cuando cargaba con granos de trigo de acá para allá?, respondió la hormiga.

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– Cantaba y cantaba bajo el sol – contestó la cigarra.

– Pues si cantabas en el verano, ahora baila durante el invierno.

Y le cerró la puerta, dejando fuera a la cigarra, que había aprendido la lección.

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Moraleja de la cigarra y la hormiga: se responsable y trabaja por lo tuyo, no puedes esperar que alguien más trabaje por ti

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