+10 Chistes de médicos ¡Para no parar de reír!

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Los médicos son personas esenciales en nuestras vidas. De ellos dependemos para tratar cualquier tipo de afección, dolencia o enfermedad que nos aqueja.

Son personas de profesión seria que nos permiten seguir caminando en el planeta.

Hoy Escribirte quiere ofrecerte una visión diferente de los galenos y llevarte a pasear por el maravilloso mundo de los chistes de médicos.

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Ellos también pueden hacernos reír sin importar lo difícil de cada situación.

La maestra en la escuela de Jaimito:
– A ver, mañana me traen todos un objeto relacionado con la medicina.
Al día siguiente:

– A ver, Manolito, ¿qué has traído?
– Pues, unas tiritas, señorita.
– ¡Ah, muy bien! ¿quién te las ha dado?
– Mi mamá.
– ¿Y qué te ha dicho?
– Que sirven para curar las heridas y los golpes.

– Muy bien, Manolito. A ver, tú, Jaimito, ¿qué has traído?
– Una bombona de oxígeno.
– ¡Ahhh, qué bien! ¿quién te la ha dado?
– Mi abuelito, señorita.
– ¿Y que te ha dicho?
– ¡Joputaaaa, que me ahogoooooo!

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Un paciente llama al consultorio de su psiquiatra y le pregunta a la secretaria:
– Señorita, ¿está el psiquiatra?

– No señor, el doctor no está y, además señor, para su conocimiento, le aclaro que no se dice “psiquiatra”, sino “siquiatra” porque la ‘p’ no se pronuncia. ¿Quiere dejarle algún mensaje, señor?

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– Sí. Dígale que lo llamó edro érez, el aciente al que no se le one dura la olla y or eso tiene roblemas con las utas.

Un matrimonio de gallegos va al médico, que le receta unos supositorios a la mujer. Al salir, se ponen a hablar entre ellos:
– Oye Manolo, ¿Qué es un supositorio?
– Pues la verdad es que no lo sé.

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– Y entonces ¿Cómo los voy a usar?
– Pues no sé. Mira, lo mejor es que entremos otra vez y se lo preguntemos al medico, que debe saberlo.
– No, hombre, no, que se va a enfadar.

– ¡Qué se va a enfadar! Anda, mujer, no seas tímida.
Total, que vuelven a entrar y la mujer le pregunta al médico:
– Esto… ¿nos podría decir cómo se usan los supositorios?

– Sí, claro. Tiene que sacarlos del envoltorio, con un poco de cuidado para que no se rompan, y metérselos por el culo.
– Ves, Manolo, ya te dije que se iba a cabrear.

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– Verá doctor, tengo un problema. Cuando hago el amor con mi mujer, me da la impresión de que no siente nada. Algunas veces incluso se duerme.
– Eso tiene una explicación científica. Algunas mujeres en estado de excitación se acaloran tanto que les es imposible sentir nada. Trate de hacer el amor y abanicarla al mismo tiempo.
– Gracias doctor.

Más contenido que te encantará

Y esa noche así lo hizo. Pero cuando atendía al abanico no atendía a lo otro. Así que contrató a un negro para que abanicase a su señora.
– Venga, negro, abanica. ¿Sientes ahora Maruja?.
– No, nada.

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– ¡Más fuerte negro! ¿Y ahora, Maruja?
– Nada, nada.
– Negro, trae el abanico y ponte tú.
El negro se sitúa encima de Maruja y el marido abanicaba.

– ¿Y ahora Maruja? ¿Sientes?
– ¡Siiiiiiií, siiiiiiiiiií, ahora siiiiiiií!
– ¿Ves negro? ¡No sabes ni abanicar!

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El otro día, un loco del manicomio se estaba ahogando en un río que se encontraba dentro del recinto. Otro loco lo salvó y lo sacó del río.
Entonces, el día siguiente, se presentan los directores del manicomio y le dicen.

-Bien, tenemos dos noticias para darte. Una buena y una mala. La buena es que como salvaste a ese hombre, hemos visto que usted no esta loco y se podrá ir mañana de aquí. La mala, es que dos horas después de que le salvara, el hombre se ahorcó.
Entonces el loco dice:
-Que no que no, que lo colgué yo pa’ que se secara.

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Chistes de médicos cortos

Acá hay una serie de chistes de médicos cortos que te harán encontrar la felicidad en días difíciles y amenizar reuniones.

Encuentros especiales en los que un chiste bien puesto, permitirá que todo fluya y se convierta en un momento inolvidable.

Muchas historias contadas por ellos pueden llenarnos de momentos indelebles.

Le dije a mi cardiólogo:
– Doctor, estoy muy preocupado. Cuando tengo sexo, escucho silbidos…
Y él me dijo:
-¿Y qué quieres escuchar a tu edad ? ¿ APLAUSOS ?

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– Doctor, no puedo dormir
– Si me echo del lado izquierdo se me sube el hígado y si me echo del derecho se me sube el riñón.
– Pues, acuéstese boca arriba.
– Entonces se me sube mi marido.

Tengo tres llamadas perdidas de mi oftalmólogo…
El de ver me llama.

– Doctor, doctor, tiene que ayudarme! No se que me pasa que enseguida pierdo los nervios y me pongo a insultar a todo el mundo.
– Está bien. Cuéntame sobre el asunto.
– ¿Y qué cree que estoy haciendo, pedazo de imbécil?

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– Doctor, doctor, ¿qué tal ha salido la operación?
– ¡Pero qué doctor ni que ocho cuartos! ¡Mire Ud. yo soy San Pedro!

Pueden observar que la vida es más que noticias desagradables y que estos especialistas en sanar nuestro cuerpo siempre estarán allí para hacernos sentir mejor así sea con estos chistes de médicos.

¿Te han gustado estos chistes de médicos? Pues bien, no te pierdas nuestra próxima entrega de chistes para hacerte reír.

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