25 Poemas Cristianos para Acercarte a Dios

¿Cuáles son los mejores poemas cristianos? Los Diez Mandamientos, también conocidos como el Decálogo, son un conjunto de principios éticos y de adoración que juegan un papel importante el judaísmo y el cristianismo. Y el primero manda: amarás a Dios sobre todas las cosas.

Hoy en día, se emplea la palabra amor sin comprender por completo sus implicaciones. Se ama al perro, al vecino, al compañero, al amigo, al novio, a los padres. Amar a alguien es sólo un sentimiento de agrado, incluso de querencia, pero no es eso lo que define el amor bíblico.

En estos términos, el amor está conectado estrechamente con Dios, hacer lo que quiere, seguir sus mandamientos, cumplir su voluntad. A esto refieren los poemas cristianos que aquí se encuentran recopilados.

25 Poemas Cristianos para Reflexionar Sobre la Existencia de Dios

Dios es amor. Así lo relata la biblia. Según la Iglesia, la razón por la que muchos no comprenden el verdadero amor es porque no conocen a Dios. El amor de Dios no es sólo el sentimiento, sino la entrega, dedicación, perdón, corrección y sacrificio.

25 Poemas cristianos
25 Poemas cristianos

Autores que han vivido todo lo que abarca este sentimiento, escriben sobre el amor de Dios en sus relatos, novelas o poemas. A continuación se exponen 25 de los mejores poemas cristianos que hay.

25. Poema Uno con él de Amado Nervo

En el presente poema, el autor narra su encuentro con Dios. Expresa en estos versos cómo halló su amor, lo descubrió y lo comprendió.

Eres uno con Dios, porque le amas,
¡Tu pequeñez qué importa y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.
Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
“aquí está”, y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.
No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.
En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro
en vida y muerte has de mirar su rostro.
“¡Dios!” dirás en los besos,
dirás “Dios” en los cantos,
dirás “Dios” en los ayes.
Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida),
y que nada de Él puede separarte,
uno con Dios te sentirás por siempre:
¡uno solo con Dios porque le amas!

24. Poema Gracias, señor de Salvador Novo

Agradece a Dios por todo lo bello, todo lo que le ha dado a uno. Salvador Nove le dedica este poema a Dios, para darle las gracias por visto y lo vivido.

Gracias, señor, porque me diste un año
en que abrir a tu luz mis ojos ciegos;
gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por la ventura y por el daño
por la espina y la flor; porque tus ruegos
redujeron mis pasos andariegos
a la dulce quietud de tu rebaño.

Porque en mí floreció tu primavera;
porque tu otoño maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera.
Y porque, entre tus dones, me bendiga
-compendio de tu amor- la duradera
felicidad de una sonrisa amiga.

23. Poema En el muladar de Pedro Antonio de Alarcón

Pedro Antonio de Alarcón concluye que Dios se encuentra en todos los creyentes, no en los pecadores. Las clases, sin embargo, definirían a Dios si no existiera.

Mendigo: tu blasfemia me estremece…
Deja que olvide a Dios el venturoso;
pero tu labio hambriento y asqueroso
con renovada fe bendiga y rece.

Todo, menos su Dios, le pertenece
al opulento, sano y poderoso,
y el pobre, enfermo, triste y haraposo,
de todo, excepto de su Dios, carece.

Dios es al cabo el único enemigo
del vano, del audaz, del sibarita,
y la sola esperanza, el solo amigo
del que llora, padece y necesita…
¡Sin Dios, el universo se anonada!
¡Sin Dios, el rico es Dios, y el pobre nada!

22. Poema Los dados eternos de César Vallejo

El autor escribe sobre la creación, la perversión y los cambios, el constante enfrentamiento entre el hombre y Dios.

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado…

Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

21. Poema Será verdad ¡Ay dios!, serán antojos de Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina cuestiona, en estos versos, la razón de la desdicha del hombre. Con reticencia expresa sus dudas en lo que respecta a las diferentes penurias que han de padecer los mortales.

¿Este temor villano, este recelo?
¿será verdad, ¡ay dios!, el desconsuelo
que de nuevo da fuerza a mis enojos?
¿será verdad, ¡ay dios!, que vean mis ojos
gozar hombre mortal beldad del cielo?
¿será verdad, ¡ay dios!, que hay en el suelo

quien merece ganar tales despojos?
¿será verdad, ¡ay dios!, que de aquel gesto,
de aquel valor que es hoy al mundo extremo,
goce otro, si gozarle yo no debo?
¡ay, dios! si esto es verdad, muera yo presto;
acábeme el dolor del mal que temo,
y no la vista de él, a que me atrevo.

20. Poema Gertrudis, siendo Dios tan amoroso de Lope de Vega

¿Dónde se encuentra Dios, que es tan difícil hallarlo? A la pregunta da respuesta Lope de Vega en este poema.

Gertrudis, siendo Dios tan amoroso
que está en el hombre por amor ardiente
y el hombre en Él, no es mucho que aposente
tan abrasado corazón su esposo.

Amor le ha dado en vos dulce reposo,
que allí quiere vivir y estar presente,
que nadie amara y estuviera ausente,
si fuera como Dios tan poderoso.

Si al que pregunta al mismo Dios, que adónde
le podrá hallar, después del blanco velo,
«en vuestro santo corazón» responde.
Custodia sois, mientras gozáis el suelo,
y pues que todo Dios en él esconde,
mayor tenéis el corazón que el cielo.

19. Poema Si el amor que me tenéis de Santa Teresa de Jesús

Entrega y dedicación, en eso consiste el amor a Dios. Santa Teresa de Jesús muestra ambas disposiciones en estos versos.

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?
-Alma, ¿qué quieres de mí?
-Dios mío, no más que verte.
-Y ¿qué temes más de ti?
-Lo que más temo es perderte.
Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?
Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

18. Poema Dios mío, sin amor ¿quién pasará? de Lope de Vega

Lope de Vega ama a Dios y a sus prójimos, puesto que así lo manda.

Dios mío, sin amor ¿quién pasará?
Algo ha de amar quien hombre al fin nació.
Tres cosas que tú dices, hallo yo
en que todo el amor resuelto está:
amarte a Ti cualquiera lo dirá.
¿Qué scita, qué hombre bárbaro no amó
al Dios que le sustenta y le crió,
y el aire en que respira y luz le da?
Pues al amigo en ley de amor se ve,
¿tengo de amar al enemigo? Sí,
que pues que Tú lo mandas, justo fue.
Dichoso aquel, mi Dios, que te ama a Ti,
en Ti al amigo con honesta fe,
y al enemigo por amor de Ti.

17. Poema A Eva y María Santísima de León de Arroyal

A Eva, el narrador se dirige, admitiendo que fue ella quién convirtió a Dios en su enemigo. Más no obstante, ganó su perdón y lo volvió de nuevo su amigo.

¡O Eva soberbia, cuánto bien perdiste!
¡O humilde Eva, cuánto bien ganaste!
Tú la gracia y la vida nos quitaste:
tú la vida y la gracia nos volviste;
la cólera de Dios tú enardeciste:
la cólera de Dios tú la aplacaste;
tú al hombre de su Dios le dividiste:
tú con su Dios al hombre le juntaste;
tú a Dios de amigo hicisteis enemigos:
tú le tornaste de enemigo amigo.

16. Poema Dios de César Vallejo

Dios. Su amor. Sentimiento. El autor reflexiona sobre la verdad del amor que se dice conocer.

Siento a Dios que camina
tan en mí, con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochece.
Con él anochecemos, Orfandad…
Pero yo siento a Dios. Y hasta parece
que él me dicta no sé qué buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado:
debe dolerle mucho el corazón.

Oh, Dios mío, recién a ti me llego
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de unos senos,
mido y lloro una frágil Creación.
Y tú, cuál llorarás…, Tú, enamorado
de tanto enorme seno girador…
Yo te consagro Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.

15. Poema Pobre Dios de Mario Benedetti

¿Qué es? ¿Dónde se encuentra? ¿Cuándo se siente? Benedetti se encuentra en el grupo numeroso de autores que escriben y reflexionan sobre estas cuestiones.

Es imposible estar seguro
pero tal vez sea Dios todo el silencio
que queda de los hombres
es imposible estar seguro
pero acaso Dios sea
la soledad total irrevocable
más grave que la tuya
o que la mía
por lo menos más grave que la mía
que es soledad tan sólo
cuando el viejo crepúsculo me mira
como un toro furioso
y yo no tengo a mano
tus sabios labios para
olvidarme ele todo lo que temo
es imposible estar seguro
ah pero en ese caso
pobre Dios qué tristeza
debe ser su tristeza
pobre Dios
si una ver descendiera
a asir nuestra miseria
y respirara por unas pocas horas
el incesante miedo de la muerte
quizá mucho después
allá
solo y eterno
recordara esa tibia bocanada
como el único asueto
de su enorme
desolado infinito.

14. Poema Dios nos guarde de Baltasar del Alcázar

Dios nos protege. Dios nos salve. Silencioso y presente es la ayuda del señor.

De la que a nadie despide
y al que la pide a las nueve
a las diez ya no le debe
nada de lo que la pide:
De la que así se comide
como si no hubiera tarde
Dios nos guarde.

De la que no da esperanza,
porque no consiente medio
entre esperanza y remedio,
que el uno al otro no alcanza;
de quien desde su crianza
siempre aborreció dar tarde
Dios nos guarde.

De la que en tal punto está
que de todo se adolece,
y al que no la pide ofrece
lo que al que le pide da;
de quien dice al que se va
sin pedirla, que es cobarde,
Dios nos guarde.

De la que forma querella
de quien en su tierna edad
le impidió la caridad
y los ejercicios de ella;
de la que si fue doncella
no se acuerde por ser tarde,
Dios nos guarde.

13. Poema El Dios del siglo de Jorge Isaacs

El amor de Dios no siempre se siente en el mundo carnal, pero está presente en cada instante de la vida y la muerte.

No temáis de otro Dios la omnipotencia,
Danzad en torno del Becerro de oro
Y ahogad, ahogad en estruendoso coro
La impertinente voz de la conciencia:
La virtud no es virtud, es impotencia;
Humo el Dios de Israel a quien adoro;
Bien en la faz del pobre sienta el lloro;
Sólo un crimen es crimen: la indigencia.
Amad a vuestro Dios, que sin medida
Envidiados honores os concede
Y con bellas esclavas os convida:
Si de la tumba alzaros él no puede,
Bastante es ya que de vosotros quede
Bajo el mármol aquí. .. Carne podrida.

12. Poema A un sabio de José María Gabriel y Galán

La ciencia intenta explicar la creación de lo bello, negando la existencia de Dios. José María Gabriel y Galán considera que justamente es la magnitud de la naturaleza la que debería dar una prueba de su presencia.

Tú de la ciencia a la región te alzaste
y sus hondos arcanos descubriste:
te contemplaste grande y te engreíste;
viste más grande a Dios… ¡Y lo negaste!

Dios las alas te dio con que volaste
y otro Dios, cual Luzbel, tú le creíste…
Para ser de Luzbel ¡cuánto ganaste!
Mas para ser de Dios ¡cuánto perdiste!

Dime ¡oh sabio! que buscas con desvelo
la necia palma de la humana gloria
en la mísera vida de este suelo:
¿Cuál será de las dos mayor victoria,
Conquistar un aplauso de la Historia
O conquistar la eternidad del Cielo?

11. Poema A Quintana de Gabriel García Tassara

Dios es padre de todas las cosas en este mundo, y en el presente poema Tassara lo expone.

Cuando al rayar el día,
Allá de mi lejana adolescencia,
El dios de la armonía,
Que es el dios de la humana inteligencia,
Su inspiración ardiente
Vertió en mi corazón, vertió en mi frente;
Sonó, sonó en mi oído

De patria y libertad un eco santo
De insólito sonido;
La voz del vate, del profeta el canto,
Que al ruido de tus olas
¡Patrio Guadalquivir! canté a mis solas.
No era, no, ya la Musa

Que triscando por riscos y por faldas
Tonos femíneos usa,
Y del dios del placer entre guirnaldas
Frívola adoradora,
Dios, hombre, mundo, humanidad ignora.

Era la gran Poesía;
La que del mundo en las remotas partes,
Como en la Grecia un día,
Fue madre de las ciencias y las artes,
Voz del cielo en la tierra,
El himno de la paz y de la guerra.

10 Mejores Poemas Cristianos sobre el Amor de Dios

Marilina Rébora y San Agustín son algunos nombres que resaltan cuando se lee poesía cristiana. Entre las obras de estos autores se encuentran algunas que exponen la existencia de Dios y otras que afirman conocer su amor. Dada su cercanía con el tema, no es de sorprender que algunos de sus escritos se encuentren entre los 10 mejores poemas cristianos que a continuación se exponen.

25 Poemas cristianos

10. Poema Pinturas de Dios de Marilina Rébora

¿Qué es el mundo, si no el lienzo del mismo Dios? Una grandísima pintura es la vida.

Pinturas de Dios
para evitar que el hombre en el mundo se hastíe,
cada día el señor, atento, lo celebra,
y a fin de que el paisaje se embellezca y varíe,
desparrama colores y arcos iris enhebra.

Que son de Dios pinturas en las que Dios sonríe:
las manchas del leopardo, las rayas de la cebra,
en los tigres bordados, porque en rey se atavíe,
y escamas de esmeralda dedica a la culebra.

Tanto que a las vaquitas esas de San Antonio
adornó con lunares como puntos en íes,
blancos sobre las negras, negros en carmesíes.
Su lápiz, su pincel, siempre en ágil diseño,
hasta en las cosas fútiles dejan el testimonio:
todo lo glorifica. Para el nada hay pequeño.

9. Poema Dios me salva de Marilina Rébora

Innumerables veces el amor y el conocimiento de Dios salvó a Marilina Rébora, autora de este poema.

Dios me salva
ya no sé qué pensar de mi propia existencia,
aun si he de poder soportar esta vida,
que en viéndome al espejo descubro en tal presencia
un ser a todo hostil que extraño me intimida.

Deslízanse las horas fuera de mi conciencia;
todo se me aparece como cruel despedida
por no sé qué catástrofe de fatal evidencia
y adolezco de idea, de noción y medida.

Sólo en el pensamiento, Dios al cabo me salva;
que si por el no fuera, torpe sucumbiría,
al no importarme noche, crepúsculo ni alba.

Menester es llevar a término el destino
y con Dios en la mente como único guía
hacer, la cruz a cuestas, el humano camino.

8. Poema Cantos de vida y esperanza IV de Rubén Darío

Los tres reyes magos al momento de saludar por primera vez a Jesús en su cuna. De ello relata este hermoso poema de Rubén Darío.

-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: la vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina estrella!
-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo.
¡Y en el placer hay la melancolía!
-Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la muerte.
-Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor, y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la vida!

7. Poema El falso amor de José Ángel Buesa

Muchos creen conocer el amor, pero el verdadero amor es el encontrado en Dios. Sobre el falso amor escribe José Ángel Buesa, describiendo lo que no debe ser este sentimiento que tanto abarca.

Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado,
la fuerza que lo agita, eso es el amor soñado.
Un amor que se esconde, porque teme al futuro,
puede ser un amor, pero no es el más puro.

Un amor que se escapa de su propio sentido,
es la rama del árbol sin la gloria del nido.
Un amor que razona, que contrata su ensueño,
inevitablemente será un amor pequeño.

Un amor que me exige preceptos y rituales,
con dudas aritméticas y páginas legales…
Ese no es el amor que soñaba ofrecerte
para toda la vida, sobre toda la muerte.
Si tu amor es tan pobre, recuérdame perdido:
cuando es poco el amor, ¡vale más el olvido!

6. Poema A Dios de Joaquín Nicolás Aramburu

Joaquín Nicolás Aramburu pregunta, desesperado y desesperanzado, dónde está Dios. Este poema resulta algo diferente al resto en esta lista, por la ira expresada del narrador que no encuentra dónde se halla Dios. No sabe que Dios está en sí mismo.

¿En dónde está ese Dios que no me oído
cuando mil y mil veces le he llamado
con gritos de dolor desesperado,
en el naufragio de mi bien perdido?
¿En qué lugar del mundo se ha escondido
que en vano por doquiera le he buscado,
y en la lucha indefenso me ha dejado,
del mal esclavo, de la duda herido?
¿Arriba estás? Pues ve desde la altura
esta contienda desigual y horrible
que el mismo tiempo que mi vida dura.
Y si aún me juzgas corazón sensible,
amante y resignado en mi amargura,
pedirás, con ser Dios, un imposible.

5. Poema Guarda mundo tu flaca fortaleza de Juan Díaz Rengifo

La ayuda de Dios es incansable, pero no siempre fácil de percibir por los mortales. A ello refiere el escritor de estos versos.

Guarda mundo tu flaca fortaleza,
fortaleza de carne no la quiero,
quiero servir a Aquel, en quien, si espero,
espero hará de roble mi flaqueza.
Flaqueza en la virtud es gran vileza,
vileza no consiente un caballero,
caballero en la sangre, no en dinero,
dinero, que oscurece la nobleza,
nobleza verdadera en Dios se halla,
hállala el que, a sí mismo despreciando,
preciando solo a Dios, en él se honra.
Honra Dios a los suyos, cuando calla,
calla porque en silencio está ayudando,
dando paciencia y honra en la deshonra.

4. Poema El niño enfermo de Francisco Sosa Escalante

Un niño enfermo. Qué dolor inmenso. Cuando la medicina no puede ayudar, o no lo suficiente, rezar a Dios es lo que queda. A veces sólo él puede salvarlo.

¡Oh santa, maternal Naturaleza!
Cuál pregonas doquier, que desde el cielo
Sus leyes dicta Dios, y que es el suelo
¡Revelación no más de su grandeza!

¿Quién, sino tú, concede fortaleza
En negras horas de incesante anhelo,
A la madre infeliz que al pequeñuelo
Postrado mira con mortal tristeza?

¡Oh! no es la ciencia, no, la vencedora
De la fiebre voraz que al niño aqueja
Y su cándida frente descolora:
Es Dios que escucha con piedad la queja
De madre tierna que con fe le implora
Y es solo Dios el que a la Parca aleja.

3. Poema Encontrarás a Dios de Arturo Gutiérrez Martín

Hay distintas maneras de ver a Dios. Arturo Gutiérrez explica todas y cada una de las formas en que él lo encuentra.

Dondequiera que pongas tu mirada, 
dondequiera que fijes tu atención, 
dondequiera que un átomo subsista, 
encontrarás a Dios.

En las formas diversas de las nubes, 
en los rayos dorados que da el sol, 
en el brillo que lanzan las estrellas, 
encontrarás a Dios.

En los dulces balidos que en los prados 
el rebaño da al silbo del pastor, 
en los trinos cambiantes de las aves. 
encontrarás a Dios.

En la sangre que corre por tus venas, 
en la misma conciencia del tu YO, 
en los propios latidos de tu pecho, 
encontrarás a Dios.

En la santa figura de la madre 
cuyo seno la vida te donó, 
en la franca sonrisa de una hermana, 
encontrarás a Dios.

En las lindas pupilas de la joven 
que de amores prendió tu corazón, 
en la grata visión de un ser querido, 
encontrarás a Dios.

En las horas de sombra y amargura 
cuando a solas estés con tu dolor 
si le buscas en la sombría noche 
encontrarás a Dios.

2. Poema Dios es amor de Daniel Nuño

Dios es amor. Así lo dice la biblia. Y es la verdad según el poeta de estos encantadores versos.

Dios es amor, verdad inconfundible. 
Dios es amor. Y es tal su inmensidad, 
que ante su amor no existe el imposible, 
y al pecador le ofrece eterna paz.

Indigno soy que él en mí pensara. 
Yo sé que no merezco su perdón. 
Más con su amor me limpia y fiel me ampara. 
Su gracia tengo cual precioso don.

Dios es amor, y lo es, de tal manera, 
que a su hijo dio por mi alma redimir, 
y en cruz murió para que yo tuviera 
en su mansión, eterno porvenir.

Dios es amor. Más lo que no comprendo, 
es que el mortal rechace su bondad. 
Desprecie el don de Dios, y esté escogiendo 
su perdición por propia voluntad.

Dios es amor, y mi alma lo celebra 
dando alabanzas a mi salvador. 
Por su bondad cambió mi suerte negra, 
y hoy brilla en mí la lumbre de su amor.

1. Poema Confesiones de San Agustín

Aunque breve, en este poema se relata una historia de amor, encuentro con Dios de parte de San Agustín.

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y
tan nueva, tarde te amé! Y ves que tú
estabas dentro de mí y yo fuera,
y por fuera te buscaba.

Dios es amor. Muchos lo buscan, pero muy pocos lo encuentran. Para aquellos que anhelan hallarlo, es aconsejable primero observarse uno mismo y lo que lo rodea. Si se presta suficiente atención, se puede ver a Dios en todo lo que es vida y muerte.