+11 Poemas de Salvador Díaz Mirón ¡Inspiración!

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¿Quien es Salvador Díaz Mirón? ¿Cuales son sus mejores poemas? Salvador Díaz Mirón considerado como uno de los autores más influyentes e importantes de la lírica hispanoamericana.

Su escritura esta cargada de un lenguaje constantemente renovador. Una particular forma de ejercer su profesión que colocó la poesía de México en la antesala de la vanguardia.

Gracias a sus aportes a la literatura mexicana y la influencia que ejerció en los poetas de sus tiempo, hoy es recordado y la mejor manera de hacerlo es con la exhibición de sus trabajos más destacados.

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¿Quien es Salvador Díaz Mirón?

Salvador Díaz Mirón nace en Veracruz, México, el 14 de diciembre de 1853. En el seno de una familia culta en la que su padre se dedicaba a la política y al mismo tiempo la poesía y la escritura formaban parte de sus disciplinas.

Desde muy temprana edad mostró una marcada inclinación por el periodismo que lo llevó a realizar producciones en Ciudad de México y Veracruz.

Además tuvo la dicha de dirigir equipos de prensa como El Veracuzano, El Diario, El Orden y El imparcial, mientras que con su escritura lírica influía en poetas de su tiempo como Ruben Darío y Santo Chocano.

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Al ser hijo del gobernador de su estado, sintió gran atracción por la política y siguió los pasos de su progenitor pero manteniendo su fuerte inclinación hacia las letra.

Gracias a sus labores dentro de la política, tuvo una vida agitada que le deparó en persecuciones, encarcelamientos, duelos y destierros.

La vida de Salvador Díaz Mirón parece más una novela de aventuras que la vida de un periodista y poeta.

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Fue exiliado y emigró a Cuba, específicamente en La Habana, donde ejerció la profesión de la docencia en escuelas privadas.

Su obra revela un dilema de espíritu al cual se entregó hasta sus últimos días de vida, asumiendo sus consecuencia y sin renunciar a sus dos corrientes, la religiosidad y el erotismo.

Poemas Salvador Díaz Mirón, aportes a la literatura

La vida agitada que llevó el escritor ocasionó que muchas de sus obras desaparecieran de la historia literaria.

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La producción poética de Salvador Díaz Mirón que aun se conserva es bastante reducida, gran parte de ella se perdió y otra fue destruida por el propio autor.

Poemas Salvador Díaz Mirón, aportes a la literatura

La reducida colección de escritor mexicano muestran la influencia del romanticismo europeo, la intimidad, la introspectiva y la depuración de su propio estilo hasta llevarlo a una extrema brevedad.

A Gloria

Este poema de Salvador Díaz Mirón con que aperturamos la recopilación de sus trabajos, es quizás uno de los más importantes y envía un mensaje sutil de auto aceptación.

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Pues describe situaciones en las que el personaje principal mantiene seguridad en él, declarando que aunque existan piedras de tropiezo sus pies se mantendrán firmes y llegaran a la meta.

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca:
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca.

Semejante al nocturno peregrino,
mi esperanza inmortal no mira el suelo;
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo.

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Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y, por lo mismo, impuro.

A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro.

Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo.

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Fiando en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
«El ave canta aunque la rama cruja,
como que sabe lo que son sus alas».

Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.

¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume.

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El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.

¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.

Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!

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¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
El mérito es el náufrago del alma:
vivo, se hunde; pero muerto, ¡flota!

¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!;
y al lirio de la margen: ¡embalsama!

¡Confórmate, mujer! Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate.

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El fantasma

La fe y las creencias religiosas del autor se hacen notar, pues en este poema de Salvador Díaz Mirón son utilizados aspectos evangelistas para dar sentido al mensaje trasmitido a través de la prosa.

Blancas y finas, y en el manto apenas
visibles, y con aire de azucenas,
las manos -que no rompen mis cadenas.

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Azules y con oro enarenados,
como las noches limpias de nublados,
los ojos – que contemplan mis pecados.

Como albo pecho de paloma el cuello;
y como crin de sol barba y cabello;
y como plata el pie descalzo y bello.

Dulce y triste la faz; la veste zarca…
Asi, del mal sobre la inmensa charca,
Jesús vino a mi unción, como a la barca.

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Y abrillantó a mi espíritu la cumbre
con fugaz cuanto rica certidumbre,
como con tintas de refleja lumbre.

Y suele retornar; y me reintegra
la fe que salva y la ilusión que alegra;-
y un relámpago enciende mi alma negra.

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Cleopatra

Claramente nos hemos topado con uno de los trabajos poéticos del autor mexicano que denota pasión y erotismo.

Con palabras sensuales describe lo que a simple vista parece ser un encuentro, en el que muy detalladamente señala cada una de las características de una mujer y en el que hace referencia a personajes de la mitología griega.

La vi tendida de espaldas
entre púrpura revuelta.
Estaba toda desnuda,
aspirando humo de esencias
en largo tubo, escarchado
de diamantes y de perlas.

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Sobre la siniestra mano
apoyada la cabeza;
y como un ojo de tigre,
un ópalo daba en ella
vislumbres de fuego y sangre
el oro de su ancha trenza.

Tenía un pie sobre el otro
y los dos como azucenas;
y cerca de los tobillos
argollas de finas piedras,
y en el vientre un denso triángulo
de rizada y rubia seda.

En un brazo se torcía
como cinta de centellas,
un áspid de filigrana
salpicado de turquesas,
con dos carbunclos por ojos
y un dardo de oro en la lengua.

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A menudo suspiraba;
y sus altos pechos eran
cual blanca leche, cuajada
dentro de dos copas griegas,
y en alabastro vertida,
sólida ya, pero aún trémula.

¡Oh! Yo hubiera dado entonces
todos mis lauros de Atenas,
por entrar en esa alcoba
coronado de violetas,
dejando ante los eunucos
mis coturnos a la puerta.

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Confidencias

Un poema de Salvador Díaz Mirón que va con una dedicatoria incluida. Entre lineas se puede descubrir que la inspiración para este escrito se debe a una mujer.

Sin embargo, el final carece de regocijo pues mantiene un lenguaje de tristeza y melancolía.

Una flor por el suelo,
un cielo de hojas empapado en lloro
y encima de ese cielo, el otro cielo
lleno de luna y de brillantes y oro…

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Un arroyo que el aura acariciaba;
un banco… Sobre el banco
así, como quien flota, se sentaba;
y vestida de blanco,
bella como un arcángel, me esperaba.

Aún flotan en mis noches de desvelo
con la luz de una luna como aquélla,
el verde y el azul de cielo y cielo,
y aura y arroyo y flor y banco y ella.

¿No te acuerdas, mujer, cuántos delirios
yo me forjaba, junto a ti de hinojos,
al resplandor de los celestes cirios,
al resplandor de tus celestes ojos?

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¿Te acuerdas, alma mía?
¡Entonces inocente
me jurabas amor y yo podía
besar tu corazón sobre tu frente!

¡Ayer, unos tras otros,
mil delirios así pude fingirme;
hoy no puede haber nada entre nosotros,
hoy tú vas a casarte… Y yo a morirme!

¡Y tanto sol y porvenir dorado,
tanto cielo soñado,
en una inmensa noche se derrumba!

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¡Hoy me dijiste tú: no hay esperanza;
hoy te digo: en paz goza; y, en mi tumba,
mañana me dirás: en paz descansa!

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Poemas de Salvador Díaz Mirón para amar el romance en versos

Los poemas de Salvador Díaz Mirón son únicos y realmente inspiradores. Su poesía lleva impregnada los aspectos más tiernos, delicados y románticos.

Mientras al mismo tiempo busca la perfección formal y persigue el gusto por vencer dificultades técnicas para orientarla hacia su propio estilo.

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En cada verso escrito por la pluma de Días Mirón, se puede viajar a un mundo perfecto lleno de imaginación y romance pero sin dejar de lado las costumbres, la cultura y la religión, que son elementos significativos en la personalidad del escritor.

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Ojos verdes

Dicen que los ojos son las ventanas del alma y por ello son de gran valor. Esto lo afirma el escritor es este bello poema que compara los ojos de su amada con el oro, haciendo énfasis en que para él es lo mas valiosos.

Este poema de Salvador Díaz Mirón denota romance y puede ser ideal para sorprender a esa persona especial con una estrategia de conquista poco usada en la actualidad.

Ojos que nunca me veis,
por recelo o por decoro,
ojos de esmeralda y oro,
fuerza es que me contempléis;
quiero que me consoléis
hermosos ojos que adoro;

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¡estoy triste y os imploro
puesta en tierra la rodilla!
¡Piedad para el que se humilla,
ojos de esmeralda y oro!

Ojos en que reverbera
la estrella crepuscular,
ojos verdes como el mar,
como el mar por la ribera,
ojos de lumbre hechicera
que ignoráis lo que es llorar,

¡glorificad mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mí!
¡Ojos verdes como el mar!

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Ojos cuyo amor anhelo
porque alegra cuanto alcanza,
ojos color de esperanza,
con lejanías de cielo:

ojos que a través del velo
radian bienaventuranza,
mi alma a vosotros se lanza
en alas de la embriaguez,
miradme una sola vez,
ojos color de esperanza.

Cese ya vuestro desvío,
ojos que me dais congojas;
ojos con aspecto de hojas
empapadas de rocío.

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Húmedo esplendor de río
que por esquivo me enojas.
Luz que la del sol sonrojas
y cuyos toques son besos,
derrámate en mí por esos
ojos con aspecto de hojas.

Deseos

Hay quienes dicen que el amor es ciego, sordo y mudo. Salvador Días Mirón asegura en este poema de su autoría que cree fielmente en esas palabras.

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Pues es lo que le dice a su amada, declarando que perderá estos sentidos con la suprema dicha de adorarla.

¡Yo quisiera salvar esa distancia,
ese abismo fatal que nos divide,
y embriagarme de amor con la fragancia
mística y pura que tu ser despide!

¡Yo quisiera ser uno de los lazos
con que decoras tus radiantes sienes!
¡Yo quisiera, en el cielo de tus brazos,
beber la gloria que en tus labios tienes!

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¡Yo quisiera ser agua y que en mis olas,
que en mis olas vinieras a bañarte,
para poder, como lo sueño a solas,
a un mismo tiempo por doquier besarte!

¡Yo quisiera ser lino, y en tu pecho,
allá en las sombras, con ardor cubrirte,
temblar con los temblores de tu pecho
y morir del placer de comprimirte1

¡Oh, yo quisiera mucho más! ¡Quisiera
llevar en mí, como la nube, el fuego;
mas no, como la nube en su carrera,
para estallar y separarnos luego!

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¡Yo quisiera en mí mismo confundirte,
confundirte en mí mismo y entrañarte;
yo quisiera en perfume convertirte,
convertirte en perfume y aspirarte!

¡Aspirarte en un soplo como esencia,
y unir a mis latidos tus latidos,
y unir a mi existencia tu existencia,
y unir a mis sentidos tus sentidos1

¡Aspirarte en un soplo del ambiente,
y así verter sobre mi vida en calma,
toda la llama de tu pecho ardiente
y todo el éter de lo azul de tu alma!

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¡Aspirarte mujer… De ti llenarme,
y en ciego y sordo y mudo constituirme,
y ciego, y sordo y mudo, consagrarme
al deleite supremo de sentirte
y a la suprema dicha de adorarte!

A Margarita

El amor invita a las personas a sacar los más profundos sentimientos, y es esto precisamente lo que refleja este poema que sin duda, fue dedicado a una dama.

¡Qué radiosa es tu faz blanca y tranquila
bajo el dosel de tu melena blonda!
¡Qué abismo tan profundo tu pupila,
pérfida y azulada como la onda!

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El fulgor soñoliento que destella
en tus ojos donde hay siempre un reproche
viene cual la mirada de la estrella
de un cielo ennegrecido por la noche.

Tu rojo labio en que la abeja sacia
su sed de miel, de aroma y embeleso,
ha sido modelada por la gracia
más para la oración que para el beso.

Tu voz que ora es aguda y ora grave,
llena de gratitud suena en mi oído,
como el saludo arrullador del ave
al sol naciente que despierta el nido.

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Cortos poemas de Salvador Díaz Mirón

Los poemas de Salvador Díaz Mirón fueron de gran utilidad para la literatura mexicana y la influencia que éste tuvo en la población de su tiempo fue tan notable que incluso hoy en día existen monumentos y edificaciones levantadas en su honor.

Un ejemplo de ello es el puerto de Veracruz, cuidad natal del escritor y lugar donde se puede encontrar la avenida de doble carril que lleva su nombre ubicada específicamente en el centro de la localidad.

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Por si fuera poco, justo en el cruce de la avenida en intersección con la nombrada Simón Bolívar, se puede percibir un tributo de cuerpo entero del famoso poeta.

Así como este se pueden encontrar diferentes estatuas y bustos en honor a al majestuoso legado que dejó en la poesía mexicana.

Copo de nieve

Un amor no correspondido o simplemente imposible es lo que impulsa al autor mexicano a escribir este bello poema que denota resignación en sus palabras.

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Describe la situación en la que dos personas son tan diferentes que es irrealizable su unión.

Para endulzar un poco tus desvíos
fijas en mí tu angelical mirada
y hundes tus dedos pálidos y fríos
en mi oscura melena alborotada.

¡Pero en vano, mujer! No me consuelas.
Estamos separados por un mundo.
¿Por qué, si eres la nieve, no me hielas?
¿Por qué, si soy el fuego, no te fundo?

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Tu mano espiritual y transparente,
cuando acaricia mi cabeza esclava,
es el copo glacial sobre el ardiente
volcán cubierto de ceniza y lava.

Música fúnebre

La perdida física de un ser querido causa gran tristeza en el ser humano y en este poema de Salvador Díaz Mirón es descrito ese sentimiento oscuro y opaca que viene con el descanso eterno de alguna persona.

Mi corazón percibe, sueña y presume.
Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa
en la cadencia fina como un perfume.

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Y frío de alta zona hiela y entume;
y luz de sol poniente colora y rasa:
y fe de gloria empírea pugna y fracasa,
¡como en ensayos torpes un ala implume!

El sublime concierto llena la casa;
y en medio de la sorda y estulta masa,
mi corazón percibe, suena y presume.

Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa
en la cadencia fina como un perfume.

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Mística

Con dulces palabras y un toque de romance fue creado este hermoso poema. En estas cortas líneas se demuestra que los recuerdos son valiosos.

Que a pesar de la desaparición física de esa persona importante, las memorias siempre estarán ahí para darle vida a ese amor, a estas vivencias que llenaron de alegrías los días.

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Si en tus jardines, cuando yo muera,
cuando yo muera, brota una flor;
si en un celaje ves un lucero,
ves un lucero que nadie vio;
y llega una ave que te murmura,
que te murmura con dulce voz,
abriendo el pico sobre tus labios,
lo que en un tiempo te dije yo:

aquel celaje y el ave aquella,
y aquel lucero y aquella flor
serán mi vida, que ha transformado,
que ha transformado la ley de Dios.

Serán mis fibras con otro aspecto,
ala y corola y ascua y vapor;
mis pensamientos transfigurados,
perfume y éter y arrullo y sol.

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Soy un cadáver ¿cuándo me entierran?
Soy un viajero ¿cuándo me voy?
Soy una larva que se transforma
¿cuándo se cumple la ley de Dios
y soy entonces, mi blanca niña,
celaje y ave, lucero y flor?

A mis versos

Este poema puede interpretarse como una auto crítica del autor hacia sus trabajos, en el propone que al igual que personas en el mundo existes gustos y preferencias, que para algunos pueden parecer maravillosas sus rimas mientras que para otros son poco correctas.

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Insensibles a fiestas y grimas
y con alas de luz de centellas,
pero esquivos a cautas doncellas,
difundíos por gentes y climas.

No sois gemas inmunes a limas
y con lampos de fijas estrellas,
sino chispas de golpes y mellas
y ardéis lascas de piedras de simas.

Pero hay siempre valer en las rimas.
Por que duran refranes? Por ellas,
y no suelen llevarlas opimas.

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Id, las mías, deformes o bellas:
inspirad repugnancias o estimas,
pero no sin dejar hondas huellas.

Una vida de aprietos, duelos y exilios fue lo que caracterizó el transitar por este mundo del poeta Salvador Díaz Mirón.

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Quien fue hallado sin vida dentro de su vivienda en Veracruz el 12 de junio de 1928, a sus 74 años de edad. Sus restos fueron trasladados a México D.F para darle sepultura en la Rotonda de los Hombre Ilustres.

Un dato curioso de este escritor es que tras sus desaparición física, su propiedad en Veracruz fue adquirida por el gobierno de la localidad en 1981 y en la actualidad funciona como el Museo Casa Salvador Díaz Mirón inaugurado en 1982.

Sus trabajos se dividieron en tres etapas, siendo la última una recopilación de 24 piezas conocidas, aunque la producción poética del escritor era mucho mayor y era voluntad de Días Mirón reunirlas en varios libros que nunca publicó.

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