+12 Poemas revolucionarios (Más destacados)

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¿A cuantos escritores ha inspirado la poesía revolucionaria? Hablar de poesía siempre nos hace pensar en sentimientos como el amor, el sufrimiento y el despecho, pero en realidad es mucho más que eso.

La poesía es una forma de expresión con la que a través de sus metáforas, alusiones y otras figuras retóricas se puede marcar un antes y un después en la sociedad.

Desde la antigüedad este medio de expresión lírico ha sido utilizado para marcar una posición ante temas y situaciones arrojando un espíritu rebelde que se opone a estereotipos y condiciones sociales.

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Es por esta misma razón que nacen los poemas revolucionarios, como medio para denunciar los crímenes políticos y las situaciones irregulares que viven algunos países del mundo.

Este tipo de poesía le ha costado un gran precio a muchos escritores, como es el caso del poeta Javier Sicilia quien fue uno de los que, debido al crimen organizado, perdió a su hijo y eso lo motivó a levantarse contra el crimen, colaborando con un movimiento que apoyara la paz en un país donde es casi inexistente.

Existen otros poetas que han sido exiliados o tomados como activistas radicales pero simplemente convertir su visión contraria a la situación política.

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A través de una pluma y el poder de crear magníficas obras que ningún mortal imagina, grandes poetas han logrado dar a conocer su situación y dejar una huella en un mundo lleno de injusticias, abuso y poderes inservibles.

Poemas revolucionarios ¡Un grito contra el sistema!

Hay muchos que piensan que la poesía es un género literario enmarcado en la pasión y el amor, sin extenderse a otras temáticas ajenas a los sentimientos.

Para ellos resulta difícil creer que un poeta, con sentimientos a flor de piel, logre cambiar la situación del país, pero la realidad es la poesía se transforma en una válvula de escape para todo lo que vivimos y empodera a aquellos que la escriben.

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De este modo los poemas revolucionarios se convierten en composiciones elaboradas por figuras públicas que puede expresar lo que en realidad es un sentimiento colectivo.

Descubre junto a nosotros algunos poemas revolucionarios que marcaron la historia de países y sirvieron como pilar para trasformar la mentalidad de toda una nación.

Poemas revolucionarios

América insurrecta (Pablo Neruda)

Pablo Neruda en Chile, fue el poeta más grande del siglo XX, cuyos versos siguen dejando su huella en América Latina y el mundo.

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Este poema revolucionario de su autoría rebela los procesos independentistas que atravesó el continente americano y como estos sucesos se repiten de forma moderna.

Nuestra tierra, ancha tierra, soledades,
se pobló de rumores, brazos, bocas.

Una callada sílaba iba ardiendo,
congregando la rosa clandestina,
hasta que las praderas trepidaron
cubiertas de metales y galopes.

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Fue dura la verdad como un arado.
Rompió la tierra, estableció el deseo,
hundió sus propagandas germinales
y nació en la secreta primavera.

Fue callada su flor, fue rechazada
su reunión de luz, fue combatida
la levadura colectiva, el beso
de las banderas escondidas,
pero surgió rompiendo las paredes,
apartando las cárceles del suelo.

El pueblo oscuro fue su copa,
recibió la substancia rechazada,
la propagó en los límites marítimos,
la machacó en morteros indomables.

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Y salió con las páginas golpeadas
y con la primavera en el camino.
Hora de ayer, hora de mediodía,
hora de hoy otra vez, hora esperada
entre el minuto muerto y el que nace,
en la erizada edad de la mentira.

Patria, naciste de los leñadores,
de hijos sin bautizar, de carpinteros,
de los que dieron como un ave extraña
una gota de sangre voladora,
y hoy nacerás de nuevo duramente
desde donde el traidor y el carcelero
te creen para siempre sumergida.

Hoy nacerás del pueblo como entonces.
Hoy saldrás del carbón y del rocío.

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Hoy llegarás a sacudir las puertas
con manos maltratadas,con pedazos
de alma sobreviviente, con racimos
de miradas que no extinguió la muerte,
con herramientas hurañas
armadas bajo los harapos.
estudiantes en chile

Un hombre nuevo (Rosa Vermelha)

Los poemas revolucionarios sirven de ejemplo para demostrar como la poesía es utilizada para trasmitir mensajes en contra de un sistema opresor que oprime los derechos humanos.

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Sobre esto precisamente habla este texto de Rosa Vermelha que define a la poesía como medio de expresión.

Camarada
la poesía no es una rima
la poesía no es una canción
la poesía es todo lo que se define
con la palabra Revolución

La poesía no es un lamento
La poesía es descontento
La poesía es un clamor generalizado
La poesía es la huelga
es una manifestación del proletariado

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La poesía no es bien educada
ni condicionada
ni bien embalada

La poesía para nosotros, camarada
está en la punta del fusil,
la poesía está en la fundación del Partido.

Y si soñar me es permitido
yo sueño camarada
en construir con el pueblo
un hombre nuevo

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Camarada proletario
Camarada miseria
la poesía es la rebelión

se vive
pero sola, no hace la revolución
es necesario un partido
organización.

Frente a las huestes aguerridas
y a los perros amaestrados
Frente a los patrones y sus criados
Sólo tenemos una respuesta

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Los proletarios organizados
El sufrimiento y las lágrimas
Serán el pan de nuestro día
Pero jamás seremos cómplices
De la opresión y de la tiranía.

Bebamos nuestras lágrimas
comamos nuestro pan
que de ese sudor amasado
nacerá la Revolución

Cuando se eleve al cielo
la primera estrella roja
mi pensamiento
más veloz que una centella

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correrá para ti camarada
y hemos de conocernos
en la Paz; en la Alegría
en la Herramienta o en la Azada.

Bosque de rosas (José Martin)

Con el estilo romántico que caracteriza los poemas de José Martin, este texto llega con un aire revolucionario.

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Se trata de una composición dedicada al amor pero con aspectos liberales convirtiendo el texto, en uno inspirado por el amor al mismo tiempo que se forma como un grito a la libertad.

(Allí despacio)

¡Oh! la sangre del alma, ¿tú la has visto?
Tiene manos y voz, y al que la vierte
Eternamente entre las sombras acusa.

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¡Hay crímenes ocultos, y hay cadáveres
De almas, y hay villanos matadores!
Al bosque ven: del roble más erguido
Un pilón labremos, y ¡en el pilón
Cuantos engañen a mujer pongamos!

Ésa es la lidia humana: ¡la tremenda
Batalla de los cascos y los lirios!
¿Pues los hombres soberbios, no son fieras?

Bestias y fieras! Mira, aquí te traigo
Mi bestia muerta y mi furor domado.
Ven, a callar, a murmurar, al ruido
De las hojas de Abril y los nidales.

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Deja, oh mi amada, las paredes mudas
De esta casa ahoyada y ven conmigo
No al mar que bate y ruge sino al bosque
De rosas que hay al fondo de la selva.

Allí es buena la vida, porque es libre,
Y tu virtud, por libre, será cierta,
Por libre, mi respeto meritorio.
Ni el amor, si no es libre, da ventura.

¡Oh, gentes ruines, los que en calma gozan
De robados amores! Si es ajeno
El cariño, el placer de respetarlo

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Mayor mil veces es que el de su goce;
Del buen obrar que orgullo al pecho queda
Y como en dulces lágrimas rebosa,
Y en extrañas palabras, que parecen

¡Aleteos, no voces! Y ¡qué culpa
La de fingir amor! ¡Pues hay tormento
Como aquel, sin amar, de hablar de amores!

¡Ven, que allí triste iré, pues yo me veo!
¡Ven, que la soledad será tu escudo!

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Noción de patria (Mario Benedetti)

Muchos no conocen el valor de su país, hasta que se ven forzados a abandonarlo. Este poema del destacado escritor Mario Benedetti destaca esos detalles hermosos que tiene su patria y todas esas vivencias que hacer formar recuerdos en la mente del escritor.

Cuando resido en este país que no sueña
cuando vivo en esta ciudad sin párpados
donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana

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olvidados y torpes a las tres de la tarde
siento que algo me cerca y me oprime
como si una sombra espesa y decisiva
descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja
el viejo detonador de la esperanza.

Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta de puro generosa
que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento

de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena.
Confieso que otras veces me he escapado.

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Diré ante todo que me asomé al Arno
que hallé en las librerías de Charing Cross
cierto Byron firmado por el vicario Bull
en una navidad de hace setenta años.

Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.

Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas

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que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.

Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
y el carnaval de Río cubierto por la samba
y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo en Times Square
sacándome cornetas del oído.

Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses

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vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.

Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto en casa de Jan Neruda

dormí escuchando a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall

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marcando el jazz con negros zapatones
vi a las mujeres más lindas del planeta
caminando sin mí por la Vía Nazionale.

Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo

sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.

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Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.

La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña

de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro

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de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

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Acabar con todo (Octavio Paz)

En esta oportunidad nos topamos con un poema revolucionario totalmente inspirador que sirve como un grito para denunciar injusticias aplicadas por los sistemas opresores.

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

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Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.

Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,

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como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.

Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.

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El sistema (Eduardo Galeano)

Eduardo Galeano nos regala un verso impregnado de críticas revolucionaria en contra de un sistema imperfecto que se dedica a cuidar sus intereses y denigrar al pueblo.

Además de cuestionar la labor injusta de los políticos y sus delitos.

Los funcionarios, no funcionan.
Los políticos hablan, pero no dicen.
Los votantes votan, pero no eligen.

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Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza, enseñan a ignorar.
Los jueces, condenan a las victimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están
ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se
privatizan.

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Es más libre el dinero que la gente.
La gente, está al servicio de las cosas.
conflictos sociales

Yo soy un hombre sincero (José Martín)

Palabras cautivadoras son las que dan vida a este poema en el que a través de las metáforas describe elementos de las sociedades haciendo una especie de monólogos en forma de crítica social.

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Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

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Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

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Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez -en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: -cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcaide llorando.

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Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, -es
Que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La víbora del veneno.

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Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

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Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

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Poemas revolucionarios breves

Muchos han sido los poeta hicieron de la poesía un medio para expresar de forma colectiva la opresión de los pueblos y en defensa de sus derechos más fundamentales.

Ellos se han enfocado en una lucha que hoy es aplaudida en sus países, gracias a su aporte, y aquí en Escribirte queremos recordar algunos de los poemas revolucionarios que marcaron toda una nación son sur versos cargados de empatía social.

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Consigna (Pedro Garfias)

Las metáforas se vuelve claras en este poema revolucionario en el que se describen elementos sociales encontra de políticos corruptos que con sus acciones poco a poca han ido dañando la nación.

Perro que ladras y muerdes,
Mi fusil republicano,
Voy a limpiarte el hocico
Negro de tantos disparos.

Voy a engrasarte el gatillo
Y a sujetar tus tornillos
Y a bruñirte la madera,
Perro fiel de mi defensa.

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Te voy a vestir de nuevo.
Te quiero tener contento
Para que ladres y muerdas.
refugiados revolución española

No te pongas bravo, poeta (Roque Dalton)

Roque Dalton fue un escritor, poeta y activista política de El Salvador, uno de los más literatos más influyentes en el ámbito revolucionario.

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Hoy nos trae un poema impactante que describe como los políticos van destruyendo las sociedades y como los poemas son medios ideales para denunciar las injusticias.

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz de ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón.

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Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto propicio a la melancolía.

Revolución (León Felipe)

Este poema no necesita mucha descripción, su propio título describe todos los detalles que se experimentan en el texto de la producción.

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Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
un sol verdugo y amigo
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

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Réquiem a un soldado (Alexéi Nedogónov)

Los poemas revolucionarios se caracterizan por defender los derechos de las sociedades y este poema en especial describe las situaciones de los soldados que luchan por un país y aun así no son tratados de forma justa.

A miles de verstas del hogar paterno
cayó atravesado por la bala enemiga:
en la estepa húngara, cerca de Esztergom,
moría un joven moscovita.

De pronto el soldado, tendido en la estepa,
sintió la caricia del aire natal,
igual que si viera agitarse de nuevo
los arces vetustos de Arbat.

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El último impulso del corazón recio,
y se alzó en los codos, en la nieve ardiente,
por ver a los suyos lanzarse al combate
contra el alemán y vencer a la muerte.

Y como a lo lejos de su agrupación,
él vio que avanzaba la tierra, tan suya.
Los ojos del héroe captaron fugaces
del Kremlin las áureas cúpulas.

A miles de verstas del hogar paterno
se alza un obelisco que guarda una estrella:
bajo el cielo húngaro, cerca de Esztergom,
la gloria de Moscú canta la húngara estepa.

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Es rubia: el cabello suelto (José Martin)

A través de la metáfora este escritor plantea un escenario revolucionario y trasmite un mensaje reflexivo en pro de lo justo.

Es rubia: el cabello suelto
Da más luz al ojo moro:
Voy, desde entonces, envuelto
En un torbellino de oro.

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La abeja estival que zumba
Más ágil por la flor nueva,
No dice, como antes, «tumba»:
«Eva» dice: todo es «Eva».

Bajo, en lo oscuro, al temido
Raudal de la catarata:
¡Y brilla el iris, tendido
Sobre las hojas de plata!

Miro, ceñudo, la agreste
Pompa del monte irritado:
¡Y en el alma azul celeste
Brota un jacinto rosado!

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Voy, por el bosque, a paseo
A la laguna vecina:
Y entre las ramas la veo,
Y por el agua camina.

La serpiente del jardín
Silba, escupe, y se resbala
Por su agujero: el clarín
Me tiende, trinando, el ala.

¡Arpa soy, salterio soy
Donde vibra el Universo:
Vengo del sol, y al sol voy:
Soy el amor: soy el verso!

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No queda duda de que la poesía ha y seguirá siendo un perfecto vehículo para trasmitir sentimientos e ideales sociales.

Sobre todo si es usada como medio para expresar los ideales propios y en defensa de los derechos de la humanidad.

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Déjanos un comentario y cuéntanos que piensas de este articulo inspirado en los poemas revolucionarios.

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