+10 Poemas seductores (Mujeres y hombres)

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La poesía es sin duda la forma de expresión prefería para demostrar sentimientos pero si lo que buscas en una alternativa para la seducción has llegado al sitio correcto.

Aquí encontraras una recopilación con los mejores poemas seductores, escritos de la mano de los más talentosos escritores que dedicaron unas líneas a la pasión, la lujuria y la atracción humana.

Un mar de lujuria y pasión.

Poemas seductores

En el amor todas las personas somos diferentes, buscamos cosas distintas y nos sentimos atraídos por diferentes motivos.

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Es por ello que no existe un método 100% efectivo cuando de romance se trata, pero hay ciertas técnicas que funcionan mejor que otras.

¿Quieres convertirte en todo un seductor?, pues más allá de cuidar tu aspecto físico para lucir bien, y dar una buena imagen.

Debes cautivar a esa persona especial con tus encantos y nada mejor para hacerlo que con la poesía.

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Poemas dedicados para la atracción y seducción.

Algo debe morir cuando algo nace  (Tomás Segovia)

Iniciamos esta recopilación con este poema seductor de un escritor, poeta y ensayista español, que con palabras atractivas logra envolver al lector en un mar de lujuria y pasión.

Algo debe morir cuando algo nace;
debe ser sofocado, y su sustancia
chupada para ser riego o lactancia
en que otro ser su urgencia satisface.

No habrá otra hora pues en que te abrace
mientras muerdo en la cándida abundancia
de tus dos pechos; no habrá ya otra instancia
en que tu cuerpo con mi cuerpo enlace;

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no penetraré más en la garganta
anfractuosa de tu sexo alpino.
Tú a otra luz amaneces; yo declino.

Mi degollado ardor tu altar levanta,
mi reprimida hambre te alimenta,
y el yermo de mi lecho te cimenta.

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Hormigas (Ramón López Velarde)

Un poema seductor perfecto para cautivar y enamorar a cualquiera. Complejas palabras te transportan hacia un lugar donde la pasión recorre los horizontes de polo a polo.

A la cálida vida que transcurre canora
con garbo de mujer sin letras ni antifaces,
a la invicta belleza que salva y que enamora,
responde, en la embriaguez de la encantada hora,
un encono de hormigas en mis venas voraces.

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Fustigan el desmán del perenne hormigueo
el pozo del silencio y el enjambre del ruido,
la harina rebanada como doble trofeo
en los fértiles bustos, el Infierno en que creo,
el estertor final y el preludio del nido.

Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo
y han de huir de mis pobres y trabajados dedos
cual se olvida en la arena un gélido bagazo;
y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos,

tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno,
tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo
como réproba llama saliéndose de un horno,
en una turbia fecha de cierzo gemebundo

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en que ronde la luna porque robarte quiera,
ha de oler a sudario y a hierba machacada,
a droga y a responso, a pabilo y a cera.

Antes de que deserten mis hormigas, Amada,
déjalas caminar camino de tu boca
a que apuren los viáticos del sanguinario fruto
que desde sarracenos oasis me provoca.

Antes de que tus labios mueran, para mi luto,
dámelos en el crítico umbral del cementerio
como perfume y pan y tósigo y cauterio.

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Lucía Martínez ( Federico García Lorca)

La pasión recorre desde el inicio al final el único verso de este poema seductor escrito por el dramaturgo y prosista español Federico García Lorca.

Lucía Martínez.
Umbría de seda roja.
Tus muslos como la tarde
van de la luz a la sombra.

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Los azabaches recónditos
oscurecen tus magnolias.
Aquí estoy, Lucía Martínez.

Vengo a consumir tu boca
y arrastrarte del cabello
en madrugada de conchas.
Porque quiero, y porque puedo.
Umbría de seda roja.

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Moderna (Alfonsina Storni)

Alfonsina Storni Nos regala un verso corto convertido en un poema seductor que deja mucho que pensar al tocar el tema de una cita romántica movida por la pasión y utilizando el licor como el motor que enciende la misma.

Yo danzaré en la alfombra de verdura,
ten pronto el vino en el cristal sonoro,
nos beberemos el licor de oro
celebrando la noche y su frescura.

Yo danzaré como tierra pura,
como la tierra yo seré un tesoro,
y en darme pura no hallaré desdoro,
que darse es una forma de la Altura.

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Yo danzaré para que todo olvides
y habré de darte la embriaguez que pides
hasta que Venus pase por los cielos.

Más algo acaso te será escondido,
que pagana de un siglo empobrecido
no dejaré caer todos los velos.

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Oración (Juan Gelman)

El encuentro entre dos cuerpos que se dejan llevar por la lujuria y dejan flotar los deseos carnales, es lo que describe este poema seductor.

Escrito por el renombrado poeta argentino quien se desempeñó en esta área desde su niñez.

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar…
Desgárrame.

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Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.

Más contenido que te encantará

Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

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Párpa-dos (Anónimo)

Este escritor prefirió dejas su hulla clandestinamente  y escribió este poema seductor perfecto para dedicar y cautivar a otro.

Desnúdame los párpados y las mejillas,
a besos
La comisura te espera:
entreabierta
El cuello alzo para ser abordado;
por tus labios

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Despacio recorre mis hombros,
descubiertos
Y ahora que abro los ojos,
mírame y hablamos

Sed de ti me acosa (Pablo Neruda)

Típico que Pablo Neruda tenga una aparición en una recopilación de poemas, su talento ha cautivado a muchas generaciones y su poesía es considerara una de las mejores al momento de dedicar versos impactantes.

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Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas……

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
La boca tiene sed, para qué están tus besos.

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El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

Codicia (Virtudes Montoro)

La ambición es un factor presente en cada relación y actividad humana pero la que este poema seductor trata es sobre el ser mismo.

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Habla de la avaricia del cuerpo del amado de las bondades que solo dos almas unidas por la pasión pueden recibir.

Avaricio tu cuerpo, tu suave piel
resbalando en la mía. Tu piel:
mapa memorizado en sal

Avaricio ese pálpito lingual en mi saliente
bombeando pierna dentro:
ritual-despertador de nuestros instintos,
saliva compartida, efluvios unísonos

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Avaricio tu sencilla desnudez,
la decadencia de alientos,
nuestras miradas perdidas que se buscan,
tu nuca abierta a mí,

la fragilidad de esa ascensión momentánea
que nos traslada al cuerpo del otro
donde morimos, otra vez, en vida,
donde vivimos un instante, en muerte

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Derroche del espíritu en vergüenza (William Shakespeare)

Shakespeare un clásico de la literatura que se hace presente para traernos unos versos dedicados a los placeres que solo la pasión hace relucir y que la sociedad condena en muchas ocasiones.

Derroche del espíritu en vergüenza
la lujuria es en acto, y hasta el acto
perjura, sanguinaria, traidora,
salvaje, extrema, cruel y ruda:

despreciada no bien se la disfruta,
sin mesura anhelada, y ya alcanzada,
odiada sin mesura, cual un cebo
que desquicia al incauto que lo traga.

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Desquicio los suspiros, los abrazos,
los gemidos del antes y el durante,
júbilo al gozar, después penuria,
promesa de alegría, luego un sueño.

Lo saben todos, pero nadie sabe
cerrar el cielo que lleva hasta ese infierno.

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Tú me gustas total, entera y toda (César Díaz Martínez)

Cerramos la recopilación de los poemas seductores con el mejor de todos. Lo importante de amor es apreciar a las personas tal y como son, aceptarla con sus defectos y virtudes.

Eso es precisamente lo que trata este último poema del día sobre el gusto total que mueve las pasiones de las relaciones.

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Tú me gustas total, entera y toda,
no por el fuego de tu pelo húmedo,
ni por tus senos de canela tibia,
ni el pecado del ritmo de tu cadera.

Tú me gustas total, entera y toda,
no por tu boca tan intacta al beso,
ni por las llamaradas de tu carne
que se te está calcinando entre las venas.

Tú me gustas total, entera y toda,
no porque eres mía y no me perteneces,
ni porque la envidia de los demás la siento
como si se tratase de propia envidia.

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Tú me gustas total, entera y toda,
no porque me la pase junto a ti
bebiéndome tu aliento, ni rumiando
los pedazos de amor que tú me tiras.

Tú me gustas total, entera y toda,
por ese olor a carne que tú tienes;
olor de carne de mujer que es tuyo,
porque nadie más huele así en la tierra.

Tú me gustas total entera y toda,
porque ese olor es tuyo y lo encontré para mí.

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