+9 Poemas de alegría ¡Para sentirte feliz de la vida!

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¿Cuales son los mejores poemas que transmite alegría? Poemas de alegría para animar el corazón. La poesía es alimento para el alma, se trata de una de las formas de expresión más conmovedoras y que constituyen el mundo del arte y la literatura.

Por ello siempre es bueno, dedicar de vez en cuando, un poco de nuestra atención a conectarnos con alguna forma de arte, y que mejor que leyendo algún poema, o compartiéndolo con amigos, familiares o tú pareja.

+9 Poemas mas bonitos acerca de la alegría

Te invitamos a disfrutar de algunos de los más bonitos poemas de alegría que podrás encontrar en la red, ya sea que los leas durante la noche, en tú tiempo libre en el día o durante la tarde con una taza de café en la mano.

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Se trata de poemas breves, pero inspiradores, que alegraran tu mente y corazón, además si lo deseas puedes aprenderlo y recitarlos en alguna ocasión especial o usarlos para romper el hielo.Esperamos que disfrutes de esta selección de bonitos poemas de alegría que hemos hecho para ti.

Piedritas en la ventana… de Mario Benedetti

El gran poeta Mario Benedetti, cuya prosa se caracteriza por una ingenuidad enternecedora nos brinda en esta oportunidad un poema acerca de la alegría, pero como motivo de lucha y motor de búsqueda particular y personal.

De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana.
Quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime.

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Voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas.

Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos.

Está bien no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos, mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca.

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Está bien me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas, abriré la ventana, abriré la ventana.

Defensa de la alegría… de Mario Benedetti

Referente a cómo vivir la alegría y preservarla para nosotros y los que nos rodean, traemos este poema del gran Mario Benedetti, esperamos que lo disfrutes.

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos.

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Defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres.

Defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

Viento de otoño alegría… de José Hierro

Que gran tema el de la alegría para un poema, puesto que el poeta puede transmitir la calidez de tal estado y por supuesto, la belleza misma de las palabras usada.

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Hemos visto, ¡alegría!, dar el viento
gloria final a las hojas doradas.
Arder, fundirse el monte en llamaradas
crepusculares, trágico y sangriento.

Gira, asciende, enloquece, pensamiento.
Hoy da el otoño suelta a sus manadas.
¿No sientes a lo lejos sus pisadas?
pasan, dejando el campo amarillento.

Por esto, por sentirnos todavía
música y viento y hojas, ¡alegría!
por el dolor que nos tiene cautivos,
por la sangre que mana de la herida
¡alegría en el nombre de la vida!
somos alegres porque estamos vivos.

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Regresó al fondo, hueco y eco de la nada… de Líber Falco

La alegría expresada por Líber Falco, es en su mayoría e ir y venir de la lluvia y el sol sobre el paisaje, que también es triste pero atractivo como la plenitud y la agonía.

Allí golpea lejos sobre el mar la lluvia.
Desde siempre y siempre.
Desde quién sabe qué oscuro designio,
allí golpea y golpea la lluvia sobre el mar.

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Oh! inmemorial paisaje.
Monstruo paciente y solitario,
mar amargo, agua última
donde un hombre y su miedo
huyen, beben y vuelven
en secreto y solos.

Cuando de allí se vuelve
nada alcanza en la Tierra y todo es triste.
Sin embargo, con ugencias de ahogado
uno pregunta y llama, y otros nos oyen;
porque es preciso juntos, enterrar la muerte.

Y aunque llueve también sobre la Tierra
y sobre los campos y ciudades llueve,
lejos quedó lo que no tiene nombre
y alguien, con visceral memoria
se rescata y vive.

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Entonces, sí, qué alegría, sentir que estamos vivos,
ir por las calles con cantos de borracho
y sobre tantas cosas inefables y tristes,
poder de nuevo y otra vez, recuperar los días.

Así de oscuro, de embebido o muerto,
un hombre lleva su alegría por la tierra.

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Corta alegría, inútil vanagloria… de Fernando de Herrera

La alegría, aunque buscada constantemente es efímera, pero alcanzable, a veces inútil y un afán perdido de posesión; en palabras de Fernando de Herrera, se trata de búsqueda fútil, engaño y promesa incumplible.

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Corta alegría, inútil vanagloria,
deseos en ingrato afán perdidos,
suspiros tarde en mi dolor crecidos,
despojos que aborrezco, de impía historia,

Para amargo temor de la memoria
vos halláis en mi daño reducidos;
mas, después de mis males pretendidos,
mal podéis pretender mayor victoria.

Conozco al fin y siento bien mi engaño,
que el dardo que en mi pecho temblar veo
mostró fiera experiencia de mi afrenta.

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Dejadme, pues huís, mi desengaño;
que ni vuestra promesa ya deseo,
ni el bien de vuestra pena me contenta.

Razón alegría… de José Hierro

La alegría y la tristeza son dos caras de la misma manera, que conviven en el ciclo de la misma vida, y salen a relucir en risas espontaneas, heridas profundas pero repentinas, así como en la compañía durante tiempos difíciles.

Tal vez porque cantamos embriagados la vida
crees que fue con nosotros lo que tú llamas buena.

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Puedes aproximarte, puedes tocar la herida
de amargura y de sangre hasta los bordes llena.

Ganamos la alegría bajo un cielo sombrío,
mientras el desaliento nos prendía en sus redes.

Hemos tenido sueño, hemos tenido frío,
hemos estado solos entre cuatro paredes.

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Vivimos… Llena el alma la hermosura más plena.
En países de nieblas también nacen flores.

Después de la amargura y después de la pena
es cuando da la vida sus más bellos colores.

Eternidad… de William Blake

Los siguientes versos son del poeta William Blake, se trata de un poema corto pero poderoso y apasionado como el autor. Que aborda de forma concisa la alegría como un suceso pasajero que es necesario aceptar cuando llega y dejar ir cuando se va.

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Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

Me dijo un tarde
de Antonio Machado

Me dijo una tarde
de la primavera:
Si buscas caminos
en flor en la tierra,
mata tus palabras
y oye tu alma vieja.
Que el mismo albo lino
que te vista sea
tu traje de duelo,
tu traje de fiesta.
Ama tu alegría
y ama tu tristeza,
si buscas caminos
en flor en la tierra.
Respondí a la tarde
de la primavera:
Tú has dicho el secreto
que en mi alma reza:
yo odio la alegría
por odio a la pena.
Mas antes que pise
tu florida senda,
quisiera traerte
muerta mi alma vieja.

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La enredadera… de José Ángel Buesa

Antonio Machado realiza una alegoría al vivir, pero a hacerlo en toda la plenitud del verbo, sin olvidar la latente muerte ajena y propia, abrazándola siempre como suerte de impulso revitalizador de la alegría.

En el áureo esplendor de la mañana,
viendo crecer la enredadera verde,
mi alegría no sabe lo que pierde
y mi dolor no sabe lo que gana.

Yo fui una vez como ese pozo oscuro,
y fui como la forma de esa nube,
como ese gajo verde que ahora sube
mientras su sombra baja por el muro.

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La vida entonces era diferente,
y, en mi claro alborozo matutino,
yo era como la rueda de un molino
que finge darle impulso a la corriente.

Pero la vida es una cosa vaga,
y el corazón va desconfiando de ella,
como cuando miramos una estrella,
sin saber si se enciende o si se apaga.

Mi corazón, en tránsito de fuego,
ardió de llama en llama, pero en vano,
porque fue un ciego que extendió la mano
y sólo halló la mano de otro ciego.

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Y ahora estoy acodado en la ventana,
y mi dolor no sabe lo que pierde
ni mi alegría sabe lo que gana,
viendo crecer la enredadera verde
en el áureo esplendor de la mañana.

En nombre de muchos pido la paz y la palabra… de Blas de Otero

El siguiente poema es una oda a los irreparables deseos de algunos hombres por alcanzar la alegría, por querer que se propague por el mundo drenando los males y siendo bálsamo para las tristes historias que plagan el presente.

Para el hombre hambreante y sepultado
en sed salobre son de sombra fría,
en nombre de la fe que he conquistado:
alegría.

Para el mundo inundado
de sangre, engangrenado a sangre fría,
en nombre de la paz que he voceado:
alegría.

Para ti, patria, árbol arrastrado
sobre los ríos, ardua españa mía,
en nombre de la luz que ha alboreado:
alegría.

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La alegría llega a ser pasajera, en ocasiones se mantiene con nosotros por un largo tiempo y en otras se aleja como agua que pasa entre nuestros dedos.

Lo mismo expresan los autores y los poemas de alegría que hemos reunido y esperamos hayas disfrutado.

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