+6 Poemas de Hugo Ball ¡Dadaísta!

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¿Qué aportes dejó Hugo Ball en la literatura? Aunque también se destacó como músico, actor teatral y empresario, obtuvo reconocimiento a nivel mundial gracias a la escritura, una actividad que comenzó a desarrollar en 1916.

Es considerado uno de los fundadores del movimiento artístico europeo llamado dadaísmo, que surgió en la ciudad suiza de Zúrich alrededor de 1916 y por el cual se inició en el mundo de la literatura.

Sin embargo, la participación de Hugo Ball en el dadaísmo duró aproximadamente dos años, a medida que el movimiento fue evolucionando y adquirió un “carácter oficial”, se despertaba en el escritor cierto desencanto hacia él, hasta romper todo vínculo.

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A pesar de este hecho, en el corto tiempo en el que Hugo Ball colaboró con la literatura, logró componer varios versos inspiradores que hoy recordaremos.

Si aun no conoces ningún verso de este escritor aquí te dejamos poemas de Hugo Ball para que descubra el talento de este reconocido poeta.

¿Quién fue Hugo Ball?

Hugo Ball nació en Pirmasens, Alemania el 22 de febrero de 1886, bajo el seno de una familia con fuertes tradiciones católicas.

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había estudiado Literatura Alemana, Sociología y Filosofía en las universidades de Munich y Heidelberg, y tras el estallido de la Primera Guerra Mundial se une al ejército como voluntario deserta del ejército y es acusado de traidor, se traslada a Suiza, instalándose en Zúrich.

Una vez en ese lugar, Ball fundó el Cabaret Voltaire, cuna del dadaísmo, lugar de reuniones políticas, conciertos y lecturas de poesía.

Tiempo después, comienza a decepcionarse del movimiento dadaista y decide trasladarse a la campiña suiza junto a su esposa, donde retoma sus raíces católicas, adoptando una vida monacal, inspirada en los santos cristianos de la Edad Media.

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Dedica sus últimos años a la investigación de Hermann Hesse, poeta, novelista y pintor alemán.

Hugo Ball murió con apenas 41 años, en el antiguo municipio de Sant’Abbondio, Suiza, afectado por un cáncer de estómago.

Poemas de Hugo Ball dadaístas

Como ya sabemos, Hugo Ball fue un poeta alemán y una de las figuras principales del dadaísmo.

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La esencia del movimiento dadá fue, sin duda alguna, lo que más destaca del legado artístico de Ball. Una esencia conformada por la subversión, la irracionalidad, el nihilismo y la provocación.

Hugo Ball incursionó en el movimiento dada con el fin de romper con la expresión artística tradicional, buscando lo absurdo, lo carente de valor, además usaba recursos irónico-satíricos, primitivos y tribales.

Aquí te dejamos algunos poemas dadas escritos por este reconocido escritor oriundo de Alemania.

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Poemas de Hugo Ball dadaístas

El verdugo

Iniciamos esta lista de los poemas de Hugo Ball con un poema digno de admiración, lleno de talento y por supuesto, cargado del estilo característico del dadaísmo.

Te pongo a rodar sobre tus rojos manteles.
Pongo manos a la obra: radiante como un maestro carnicero.
Los bancos y las mesas como cuchillos relampagueantes
el enano de la sífilis husmea en los sartenes llenos de cola y jalea.

Tu cuerpo es retorcido esplendoroso y brilla como la luna amarilla
tus ojos son pequeñas lunas lascivas
tu boca revienta voluptuosa en la miseria de las judías
tus manos una caracola, que vive en los jardines rojo sangre llenos de uvas y rosas

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¡Ayuda, Santa María! ¡Brotaron de tu cuerpo los frutos
oh santísima! Me escurre fuego ardiente por las piernas.
Mi pelo una tormenta, mi cerebro la yesca
mis dedos diez ávidos clavos de carpintero
que clavo en los fetiches de la cristiandad.

Cuando tu grito de dolor dinamitó fuera del pino tus dientes
bajó un bullicio de oro por entre las vigas del cielo.
Una hostia gigante huía y se detuvo entre montañas de rosas
borboteaba un aleluya entre los miembros de apóstoles y pastores.

Entonces danzaban hombres y rameras desnudos en éxtasis desquiciado
paganos, turcos, cafres y moros sobretodo
se disiparon los ángeles del círculo terrestre
y llevaron oscuridad y suplicio en un platón centelleante

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No había ningún capullo materno, ningún ojo inyectado de sangre y sin esperanza
cada alma se abría a la infancia y al milagro.

El sol

Este cuerpo celeste ha sido, al igual que el amor uno de los elementos más influyentes en la poesía.

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Desde la antigüedad, muchos escritores han plasmado su belleza e importancia en sus textos poéticos, y Hugo Ball no es la excepción.

Este poema de Hugo Ball esta dedicado al Rey Astro y expone su compleja belleza desde el estilo puro del dadaísmo.

Entre mis párpados avanza un carrito de niño.
Entre mis párpados va un hombre con un caniche.
Un grupo de árboles se torna un fajo de serpientes y silba por el cielo.

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Una piedra sostiene una charla. Árboles en fuego verde. Islas flotantes.
Temblor y tintineo de conchas y cabeza de pescado como en el fondo del mar.

Mis piernas se extienden hasta el horizonte. Cruje una carroza
Muy a lo lejos. Mis botas sobresalen por encima el horizonte como torres
De una ciudad que se hunde. Soy el gigante Goliat. Queso de cabra digiero.

Soy un ternerito de mamut. Me olfatean los verdes erizos de pasto.
La hierba tiende sables y puentes y arcoíris verdes sobre mi barriga.

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Mis orejas son conchas gigantes rosadas, bien abiertas. Mi cuerpo se hincha
Con los ruidos que quedaron presos adentro.

Escucho los balidos
Del inmenso Pan. Escucho la música bermeja del sol. Él permanece arriba
A la izquierda. Bermellón caen sus rasgones hacia la noche del mundo.

Cuando desciende aplasta la ciudad y las torres de la iglesia
Y todos los jardines colmados de crocus y jacintos, y habrá un sonido semejante
a las tonterías que disparan las trompetas de niños.

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Pero hay en el aire un ventarrón de púrpura, yema de amarillo
y verde botella. Bamboleos, que un puño naranja aferra en largos hilos,
y un cantar de cuellos de ave que retozan por las ramas.
Un andamiaje muy tierno de banderas infantiles.

Mañana el sol será cargado en un vehículo de ruedas enormes
Y conducido a la galería de arte Caspari. Un negro cabeza de toro
Con la nuca abultada, nariz chata y paso amplio, llevará cincuenta

Asnos blancos y chispeantes, que tiran del carro en la construcción de las pirámides. Se agolparán muchos países de colores sanguíneos.

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Nanas y nodrizas, Enfermos en
ascensores, una grulla con zancos, dos bailarinas de San Vito.
Un señor con corbata de moño de seda y un guardia de rojos olores.

No puedo sostenerme: estoy lleno de dicha. Los marcos de las ventanas
Revientan. Cuelga una niñera de una ventana hasta el ombligo.
No puedo ayudarme: los domos se revientan con fugas de los órganos.

Quiero crear un nuevo sol. Quiero chocar los dos uno con otro
cual cimbales y alcanzarle la mano a mi dama. Nos esfumaremos
en una litera violeta sobre los techos de nuestra ciudad solamarilla
cual pantallas de papel de seda en la ventisca.

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La tentación de San Antonio

Como bien sabemos el escritor fue criado bajos los principios del catolicismo y, a pesar de que el dadaísmo se opone a estos elementos religiosos, es normal que el poeta los haya plasmado de alguna forma en alguno de sus textos.

Este poema de Hugo Ball nos deja un mensaje cautivador inspirado en elementos católicos, que sin duda te encantara si eres amante de la poesía de este reconocido escritor.

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Los nervios de mi cuerpo se alzan como campos de espinas,
Campos sangrantes de lapas y zarzas de nudos.
Mi médula entona una misa roja de efebos tonos de fístula.
En el canal de mi médula borbotan deslaves de cerros y piedras inquietas.

Mi cabeza cuelga hacia adelante llena de sangre.
Ralo cabello verde sabandija sobre el cráneo se elonga.
Muros torcidos, casas torcidas.
Hordas de tábanos silban y destellan por el cuarto.

Los muros recibieron las pústulas y se desmenuzan.
Doctores con altos gorros rodean la enfermedad y la cubren con vendajes.
Ocho yardas sobre la puerta está el fantasma de la peste con cascabeles.
Tomo impulso para el golpe. ¡Ayuda! No ablanda. Una nube amarilla.

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Gritos al cielo. ¡Demencia! ¡Demencia!
Vuelan ciudades escarlatina. Verdes oasis. Hilos de luz. Soles de negro traqueteo.
El suelo vibra. Se hunde una cubierta verde.
»¡Ahí está él!« Me amordazan, muecas de negro, rodilla en mi peritoneo.

Cuerpos humanos, apretados sobre el suelo, huyen y saltan
Desnudos y enérgicos, con vibrante contoneo de sierpe en los pasillos.
Un silbido de cien mil sirenas de vapor brama sobre los puertos.
Tipos con varas de bambú sobre y a través de plazas y torres.

Desbandadas. Machacones. El aire supura. Revienta la luz.
Estrellas fijas perdidas en cuarteles.
Y siempre el golpear de los gritos, desde abajo, como de calderas infernales.
Y siempre el verdigrana, rubíamarillo estruendo en zigzag voluptuoso.

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Mis manos rebeldes se aferran a una columna del templo.
Alguien vocifera: ¡Obscenidad! Otros saltan de la sien de las ventanas.

El estallido desgarra ciudades enteras. Los monjes budistas en sillas de loto,
arriba a la izquierda, regordetes e hinchados, abuelos de la apatía,
Ríen y se abanican y giran la panza, aquí y allá con manos castigadas
y estallan de alegría craneal llena de arrugas.

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Poemas de Hugo Ball para recordar

En 1916, Ball redactó el Manifiesto inaugural de la primera velada dadá, donde critica los nacionalismos y la filosofía idealista.

El hecho ocurrió en Cabaret Voltaire, un lugar para la experimentación radical en el que se ofrecía cánticos folklóricos, bailes espasmódicos.

Poemas recitados simultáneamente en varios idiomas y eventos caóticos, que buscaban desconcertar a la audiencia.

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Poemas de Hugo Ball para recordar

No queda duda, que los poemas de esta reconocido escritor han marcado un antes y un después en la literatura, y por suerte podemos acceder a ellos y recordarlos con la importancia que merecen.

El literato

Como ya sabemos es frecuente encontrar el humor y la sátira en los textos dadaístas, y este poema de Hugo Ball describe desde este punto las cualidades que él posee y que, para su percepción, otros autores carecen.

Vauvert yo soy, el gran ilusionista.
Cientos de flamas circundan mi vista.
Yo me arrodillo en altares de arena,
Astros violetas adornan mis prendas.

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El tiempo de mi boca se desprende,
mis ojos y oído a los hombres aprehenden.

Soy del abismo del falso profeta,
que tras las ruedas del sol parapeta.
Del mar invocado en cuernos de furia,
vuelo en el vaho de rezos de injuria.

El tímpano impacto en duro sonido,
cascadas de cadáveres yo cuido.

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Soy el secreto de herejes burlones,
un rey de vocales y fanfarrones.
Hysteria clemens canté sin desveno,
en cada figura del desenfreno.

Un poeta, guasón, un literato,
siembro palabras, falaz arrebato.

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Danza de la muerte

Los misterios de la vida han servido de inspiración para muchos escritores, pero a su vez la muerte y el inminente destino al que están atados los humanos también han cautivado a las más grandes mentes de la literatura.

Este poema de Hugo Ball describe este hecho desde el estilo dadaísta para así proporcionar una forma diferente de interpretar una temática bastante recurrente en la poesía.

Así perecemos, así perecemos,
todos los días perecemos,
pues es muy cómodo dejarse morir.
De mañana todavía entre sueño y sueño,
Más allá a mediodía.

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De noche en lo más hondo de la tumba.
La guerra es nuestro burdel.
Nuestro sol es de sangre.

La muerte es nuestro símbolo y eslogan.
Niño y hembra abandonamos
¿En qué nos conciernen?
Pues ahora es posible

Tan solo abandonarnos a nosotros.
Así asesinamos, así asesinamos.
todos los días lapidamos
colegas nuestros en la danza de la muerte.

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Álzate hermano ante mí,
¡Hermano, tu pecho!
Hermano que debes caer y morir.
No ruñimos, no gruñimos.

Todos los días nos callamos,
Hasta que el hueso ilíaco gira en su juntura.
Duro es nuestro lecho,
Duro nuestro pan.
Inmundo y sangriento el Dios adorado.

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Karawane

Este último poema de Hugo ball, sintetiza su sentido artístico y representa los principios de dadá. Justo este poema lo recito en el escenario a oscuras, vestido curiosamente.

Algunos piensan que esta forma tan peculiar de recitar su poesía era totalmente intencional, pues parecía una parodia del diseño elaborado de algunas tendencias artísticas.

jolifanto bambla o falli bambla
großiga m’pfa habla horem
egiga goramen
higo bloiko russula huju

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hollaka hollala
anlogo bung
blago bung blago bung
bosso fataka
ü üü ü

schampa wulla wussa olobo
hej tatta gorem
eschige zunbada
wulubu ssubudu uluwu ssubudu

–umf
kusa gauma
ba–umf

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El dadaísmo tenía como parámetro no tener ninguno, excepto la negación y la destrucción de toda manifestación artística previa.

Estuvo influenciado por el cubismo, expresionismo, futurismo o el constructivismo, y sus representantes tenían el sentido cambiar el mundo, una característica de otros movimientos vanguardistas.

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Este movimiento, se contraponía a los valores estéticos y sociales burgueses que predominaban la cultura occidental.

Así como a la glorificación de la guerra, el imperialismo, el patriotismo y la violencia por parte de la sociedad de la época.

No queda duda, de que Hugo Ball supo plasmar en sus obras la verdadera esencia de este movimiento vanguardista y dejó un expedido legado que hoy podemos disfrutar.

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