+10 Poemas de Josefina Plá ¡Una dama excepcional!

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¿Quien fue Josefina Plá? Fue un escritora, que aunque no nació en Paraguay, abrazó la cultura de esta nación como si fuera de ella desde sus 23 años cuando partió de España.

Considerada una de las principales representantes de la Generación del 40, esta reconocida autora no solo construyó hermosas obras poéticas.

También dejó un expedido legado en diferentes áreas del arte y además plasmó ideas pioneras de liberación femenina en sus composiciones.

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Las creaciones más reconocidas de esta importante escritora, son las que recopila de la historia del arte paraguayo.

Un dato curioso de sobre la vida de Josefina Plá, es que la artista sentía una gran atracción por los animales felinos, su casa era también hogar de docenas de gatos que llenaba de amor a la escritora y también inundaban la vivienda de su característico aroma.

¿Quien fue Josefina Plá?

Josefina Plá fue una autora prolífica, su legado esta compuesto por más de sesenta libros publicados, entre ellos varias investigaciones, cerca de treinta obras de teatro, veinte poemarios y centenares de cuentos breves entre los que destaca La mano en la tierra (1963), su relato con mayor reconocimiento internacional.

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Además, como parte de las obras de Josefina Plá destacan ensayos sobre el bilingüismo, el teatro, las artes plásticas y la artesanía, o sobre los negros y los británicos en el Paraguay.

Su personalidad innovadora trajo la modernidad al arte y la literatura paraguayos del siglo XX y guió varias generaciones de escritores y artistas.

Por otro lado, como artista plástica, creó grabados, murales y piezas de cerámica, en los que exploró motivos populares y técnicas indígenas.

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Sin duda, merece la pena leer las obras de Josefina Plá, relatos llenos de historia y cultura paraguaya, con los que podemos reconocer el talento de esta artista tan completa.

Poemas de Josefina Pla con su perfecto estilo

Una de las características presente en la narrativa de Josefina Plá es el punto de vista radical sobre la situación de la mujer en la sociedad, en especia en la nación de Paraguay.

Josefina Plá fue un ejemplo para las mujeres en general, se presentó como una dama de amplio conocimiento que trasmitía arte con cada acción y con cada palabra y esto perfectamente sirvió de inspiración para muchas féminas.

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Hoy te traemos unos cuentos poemas de Josefina Plá para recordar el talento de la escritora y su ferviente lucha contra los maltratos a la mujer y la gran diferencia entre ellas y los hombre.

Poemas de Josefina Pla con su perfecto estilo

Amanecer

Este  poema de Josefina Plá con el que iniciamos este recorrido por los éxitos de esta talentosa y versátil escritora, fue un texto dedicado a Gastón Figueira un poeta, ensayista y traductor oriundo de Uruguay.

A Gastón Figueira

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La mañana irisada, como fino cristal
se curvó sobre el ancho campo reverdeciente.
A la abismal succión del azul transparente,
agriétase la carne de un ansia germinal.

Y a la blondez purísima de su desnudez tierna,
la mísera corteza se nos cuartea en congoja,
y un sollozo nos sube desde la honda cisterna
en sombra donde el párpado su penitencia moja.

El dolor de las alas imposibles
nos curva más bajo el cansancio irredimible
que se adhiere a la carne dolorosa: y en la
punta de una hoja, radiante y temblorosa,
la gota de rocío

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nos finge aquella lágrima inefable
en que, por fin, pudiera el alma miserable
volcar la última gota amarga del hastío.

El amor realizado

Es difícil que dentro de la poesía, sin importar del género, no exista una inspirada en el amor, bien sea para exaltarlo o para expresar desanimo.

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Este poema de Josefina Plá habla presencialmente sobre el amor y como este sentimiento impregna todo el ser.

XV
El amor realizado es un sorbo de muerte
que nos pasa los labios, que se filtra en las venas.
El alma que nos cambia es más ancha y vacía:
más triste y más sedienta, la boca que nos deja.

Dentro del corazón, alárgase una sombra
cada vez que los labios su antiguo vaso llenan.

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El amor realizado aguza en nuestros ojos
del imposible anhelo la trémula saeta,
y es paso que prolonga, en cruel hechizo mágico,
ante la planta laxa la cansadora meta…

Amor: perfecto guía para ir al encuentro
del dolor apostado al fin de cada senda…

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Cómo

Con frecuencia la poesía esta inspirada en sentimientos apasionado, y este poema de Josefina Plá no es la excepción.

Este en particular describe como el dolor en la soledad afecta aun ser humano y los efectos de la ausencia en la vida de una persona.

Ay, cómo abrirte este dolor de llaves,
en soledad de pulso amurallado.
Lo que ya se llevaron, cómo darte,
sueño, renunciación, ausencia, olvido.

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Cómo franquear a tu claror las puertas
tras las cuales murió crucificado
cada latido virgen de tu nombre,
desposado no obstante de tu imagen.

Cómo agotar la senda de la ausencia,
el rumbo del viaje jamás hecho,
las jornadas cautivas del suspiro.

Ay, cómo en ascua recobrar ceniza,
y de la piedra absorta hacer el nardo
que se encienda a la orilla de tu sangre…

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Las puertas

Este poema de Josefina Plá que podemos disfrutar esta oportunidad utiliza las metáforas para describir a las oportunidades de la vida.

La escritora utiliza la figura de las puertas para plasmar el modo en que aparecen las oportunidades, además hace una pequeña mención a la muerte como la única puerta que se abre de forma segura.

…Un cerrarse de puertas,
a derecha e izquierda;
un cerrarse de puertas silenciosas,

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siempre a destiempo,
siempre un poco antes
o un momento demasiado tarde;
hasta que solo queda abierta una,

la única puntual,
la única oscura,
la única sin paisaje y sin mirada.

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Tus manos

Como es sabido la poesía de esta talentosa escritora, en varias ocasiones plasmó el papel de la mujer en una sociedad machista y sirvió como grito de lucha contra el maltrato de las damas por parte de los hombre, y este poema de Josefina Plá es uno que plasma estas ideas.

De las más hondas raíces se me alargan tus manos,
y ascienden por mis venas como cegadas lunas
a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero
y tejer en mis ojos su ramazón desnuda.

En mi carne de estío, como en hamaca lenta,
ellas la adolescente de tu placer columpian.
-Tus manos, que no son. Mis años, que ya han sido.
Y un sueño de rodillas tras la palabra muda-.

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…Dedos sabios de ritmo, unánimes de gracia.
Cantaban silenciosos la gloria de la curva:
cadera de mujer o contorno de vaso.

Diez espinas de beso que arañan mi garganta,
untadas de agonía las diez pálidas uñas,
yo los llevo en el pecho como ramos de llanto.

Tan sólo

Para enamorarse así como para desencantarse de una persona solo se necesita de un gesto, y esto se repite en todos los aspectos de la vida, por lo que la escritora decidió dedicar una lineas a plasmar esta idean en un poema de su autoría.

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…Tan sólo una mirada,
una pupila sólo para todas las cosas.

Para la aurora y el ocaso,
para el amor y el odio,
para el amante y el verdugo,
la paloma y la víbora,
la estrella y la luciérnaga.

Solamente unas manos
para el cáliz y el látigo,
para la rosa y para el cacto.

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Solamente unas manos
para la arena y el rocío,
para mecer la cuna,
y acariciar la sien del esperado,
y abrir el último agujero.

Una boca tan sólo
para el beso y el grito
y para la oración y la blasfemia.

Para el suspiro y la mentira,
para el perdón
y la condena.

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Y tan sólo una sangre
para escuchar el tiempo,
para regar los sueños,
para comprar la herida y la agonía,
y destilar las lágrimas.

Ah, tan sólo una sangre
una boca, unas manos,
una mirada solo.

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Déjame ser

Este es otro poema de Josefina Plá dedicado a la lucha del poder femenino.

En el que plasma como las mujeres envueltas en una sociedad dominada por el machismo, carecen de libertad para ser quien realmente desean debido a las limitaciones sociales.

Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.

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Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos.
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.

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Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.

Poemas de Josefina Plá para recordar

Josefina Plá dedicó su vida a todo lo relacionado con el arte, la cultura del país que ella había adoptado como suya se encuentra descrita en gran parte de su obra.

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La producción poética de Josefina Plá es uno de los hechos más valiosos de la lírica moderna en lengua castellana.

Su obra con frecuencia se posiciona y rompe patrones por la intensidad y belleza de su expresión, además se encuentra llena de sentido existencial.

Poemas de Josefina Pla para recordar

Aquí puedes disfrutar de otros ejemplos del talento innato que poseía la escritora, Conoce poemas de Josefina Plá reconocidos y cautivadores.

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El viajero

Con todos los poemas de Josefina Plá que hemos podido disfrutar en la parte anterior del artículo no queda duda de que esta fue una escritora admirable que dejo extraordinarias composiciones.

Es por ello que traemos más ejemplos de sus estilo único y te dejamos este poema de su autoria.

…Y, de pronto, el viajero
surgió. Sobre el sendero
sus pies dejaban pálido,
fosforente reguero.

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Vio mi mano en oferta,
y dijo: -¿Es para mí?-
(Yo no sé si despierta
o en ensueños le oí).

Más contenido que te encantará

…Extasiado, mirándole
los ojos, se lo di…
¡Poder no pensar,
poderse abandonar,
como el pétalo al viento,
como al fuego el sarmiento,
como la astilla al mar!

Caminito escondido
Caminito escondido
que te embozas en sombra
y con grama te alfombras,
y al silencio haces nido:

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Caminito escondido:
eres humilde y breve,
y tu surco es muy leve
entre el bosque tupido.

Medio sol de mañana,
un poquito de luna,
un hilo de fontana,
son toda tu fortuna…

¡Poco tienes, sendero
enflecado de sauces,
mas tú sabes, camino,
que breve, pobre, austero,
en sombra, eres el cauce
de un designio divino.

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También yo sé, camino
que, aunque corto y umbroso,
te vio el dolor celoso
y el amor adivino;

que alguna vez, acaso,
pudo encontrarte al paso
el hada de la suerte,

y que, en noche sombría
o en el claror del día,
te sabrá hallar la muerte!

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El polvo enamorado

Nuevamente el amor vuelve a ser el centro de un poema de Josefina Plá, pero en esta oportunidad protagoniza una composición de varios versos.

I

Aquí estuve. Aquí estoy. Fue un tiempo del cual jamás
hubo memoria,
—porque la tuya con la mía son una—
Pero yo sé que estuve, y mi estatura
ahora es perímetro de huertos.

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Yo estuve y sé que estoy. Yo bato el inaudible tambor
de un antiguo latido
en el ladrillo del patio, en la corteza del árbol cejijunto,
en la gotera ciega como el beso;
en la danza del polvo
que en la raya del sol sonámbulo enloquece.

Yo estuve y yo regreso. Por siempre enamorado.
como el viento de lengua lastimada
aprendo nuevamente el dócil canto de la primer cigarra,
el crepitar de la minúscula tijera de la hormiga
o debajo la lengua del más tibio cordero
suscito la voz blanda de la primera súplica.

Yo estoy y sé que estuve. Yo inauguro
hoy el canto olvidado en la reseca gárgola,
y en tus labios el pozo de tu primer olvido.

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II

Hoy lo aprendí. Vivir es olvidarlo todo,
y morir aceptar que todos nos olviden,
para que nadie muerda con angustia los frutos
ni se desmaye de dolor al ver volar un pájaro.

Recordar es dejar colarse en nuestro pecho la mano
que reclama
el préstamo primero,
y el que recuerda ya no puede
soñar que bebe toda el agua que su sed necesita;
ya no puede tener su muerte pequeña por entero.

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III

Inmemorial jornada donde los soles funden su río
interminable,
donde los ríos cuelgan sus aortas como efímeros cometas,
y los árboles siempre prisioneros
dan vuelta a tierra y cielo, al otro lado azul de todo viaje.

Inmemorial periplo donde aurora y ocaso sangran un solo
parto
y la arena murmura al final su miseria pequeña
con la lengua infinita de la espiga.

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Jornada
madurándose en rayos como la nube; abriéndose
cual la granada de oro de las noches.
Inmemorial vigilia.

IV

Donde pones tu pie, yo estuve, estoy. Te apoyas en mi
pecho y te sostengo.
Me alzas en tus manos al cortar el primer crisantemo,
cuando tus sienes mojas yo te lavo para tu diaria muerte.

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Mis dedos abren en tus manos las puertas y saben el
número exacto de tus pasos;
mis pies suben a veces por tu espalda el tobogán del calofrío.

Duermo la siesta sobre las colinas
cobardes de tus rótulas
y en la feral quebrada de tus ingles acecha mi desvelo.

V

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Arriba. Arriba. Arriba. El sueño era un engaño,
la hamaca un espejismo
y el descanso una estafa. Levántate, camina, porque son
muchas las jornadas,
y viático tramposo el puñado de tierra que brindaron a
tu hambre.

Levántate e ingresa en el coro sin noche y sin descanso,
y pide a Dios por un trébol de cuatro hojas, una
semilla curativa;
por una sombra acogedora,
y hasta por una piedra que refugie a un gusano
o sueñe en el montón que atesoran los muertos.

Pide por una lluvia benéfica, un racimo
a punto madurado, un trago fresco.

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VI

(Pero te son acaso consultados tus deseos?…
¿Alguien escribe con letras de piedad tu memorial de
….súplicas?…
¿Pidieras tú en lugar de la violeta el cacto,
el puñal mejor que el cáliz,
en vez del agua fresca el sorbo de veneno?)

VII

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Tal vez pidan por ti la flecha, el ala, la hélice.
Acaso la corteza de taciturna máscara.
Tal vez la mariposa funámbula del aire.

Tal vez te espere el mar, la vela, el témpano;
aleta aguda, anémona quemante,
fluorescente medusa, barroca caracola,
laberinto moreno de las algas,
flanco vertiginoso de torpedo asesino.

Ay, todo menos eso: seguir siendo
polvo, por siempre preso, en la trampa mineral implacable.
Cadena. Exilio. Cárcel. Extrañación. Castigo.

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VIII

Levántate. Camina. Y no te quejes.
Tú que hablaste de amor. Porque el amor es esto:
un descanso imposible, un más allá en perpetuo reto,
….un viaje nuevo
tras de cada jornada insufíciente.

(¿Qué vida nuestra vida, si todo lo engendrase todo, menos
….el hambre de otras vidas?)

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Levántate. Camina. Porque esto es el amor que te secaba
las carnes como seca el sol los herbazales en enero.
Esto el amor. Seguir tu forma inacabada,
sonámbula por todos los corredores de la muerte.

IX

Entre tanto, levántate. Camina.
No llores el amor que estuvo en tus mejillas claras, que
corrió por los mapas celestes de tu sangre,
porque ese amor te citará al regreso.

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El ha de levantar tu polvo de noche entre los muertos
—hijo de nuestra oscura llamarada—
para darle otra vez una sed del tamaño del cielo.

(Ojos de uva al mediodía,
manos como estrellas abiertas a tientas en lo oscuro,
pasos midiendo bosques de olvidadizas hojas).

Levántate. Camina. Mundo de encendidas abejas, tu pulso
perdió voz y mirada. Es sólo amor, tan sólo
amor. Amor tan sólo.

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X

Mira bien el otoño manojo de rotos tulipanes
matadero de soles. Porque en él volverán a quemarse como
polillas tus deseos.

Mira bien los plantíos, donde septiembre alza verdes
vapores tiernos;
porque ellos levantarán el índice de tus tapiados pasos.

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Y no llores en demasía la tarde que se te va cargada de
preguntas,
como fruto de fuego con la vedada almendra;
porque hasta la última de ellas te será contestada

Y aunque tú no lo quieras ha de llenar un día
el largo y ancho de tu muerte
la verdad que ha de darte su nombre de una vez para siempre.

XI

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Otro sorbo de amor. Y la nostalgia crece,
la nostalgia que anuncia la claridad lejana.

Ah. Cómo cuesta, polvo,
dejar este amor duro, esta hambre de los huesos,
esta sed de cintura,
y cambiarlos un día
por la paz sin dolor, sin angustia, sin sueños, sin recuerdo.

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Sueño

El talento de Josefina Plá para las letras y los textos líricos es indudable, y nuevamente traemos un poema de su autoría para que puedas observar el verdadero estilo de esta artista versátil.

XV
A María Delgado Rodas

…Sueño que fuiste impulso de mi latido,
y alas en mi anhelar:
Te mata la vida que nutriste,
como la flor el fruto nacido de sus galas.

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Afán que me hechizaste de tan triste,
pensamiento clavado
en mis frágiles pulsos; estilete sutil:
a esa punta que hincaste pereces, traspasado.

Loco sueño disuelto en mi sangre febril:
¡esa sangre te ahoga!

…Morir te miro, ensueño
que fue yo toda -como fue tronco toda hoguera,
y charco toda nube- en un trasvasamiento
imperceptible, blando, como un deshojamiento de rosa,
en un temblor de atravesada mariposa.

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Morir te miro, ensueño,
como el árbol mirara arder el vicio leño
cortado de su rama, o pudrirse la hoja

de cuyo muerto libre saldrá la yema roja.
Morir te miro, ensueño,
y tu postrer tristeza es ya casi alegría,
¡y tu último suspiro es ya casi esperanza!

…Hoja muerta, que vuelves a la tierra madura:
¿en qué capullo nuevo, húmedo de ternura,
renacerás mañana, ensueño en agonía…?

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Fuimos, en sueños compañeros
Fuimos, en sueños, compañeros:
la vigilia no nos unió.
¡Sólo en los sueños traicioneros
su pie a mi paso se ajustó!

Labios gemelos en el ansia:
¡no unisteis nunca vuestro ardor!
Pupilas, astros de constancia:
¡nunca rimasteis un fulgor!

Jamás la diestras se estrecharon;
los labios sedientos no hablaron;
pero el juramento existió.

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Nunca las bocas se besaron;
¡de los besos que no quemaron,
brasa fue el doble corazón!

Josefina Plá, poco después de haber iniciado en el ámbito de la poesía, incursionó en el periodismo durante la guerra de Paraguay con Bolivia llegó a dirigir una revista para las trincheras.

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A pesar de algunas versiones erradas sobre su muerte, se conoció que el 11 de noviembre de 1999 Josefina Plá falleció en su modesta casa en compañía de sus más files compañeros, sus gatos.

Déjanos un comentario y cuéntanos que piensas de este artículo dedicado a Josefina Plá

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