+18 Poemas de Juan Ramón Jiménez ¡Llenos de romance!

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Juan Ramón Jiménez Mantecón (1881 – 1958) fue un poeta español de principios del siglo XX, quien se destacó por plasmar en lírica, la mayoría de sus poemas, que son el reflejo del sentir y del deseo.

Viviendo una de las mejores épocas de la literatura en su país, el poeta, es ágil, pegadizo, fácil de recordar. En 1956 obtuvo el premio nobel de Literatura.

La sutileza de la palabra para el amor y el enfrentamiento están plasmados con fuerza en los poemas de Juan Ramón Jiménez

Los poemas de Juan Ramón Jiménez tienen la capacidad de transformar lo concreto.

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Dio el paso fundamental para alejarse del modernismo, e iniciar el simbolismo en España, y fue determinante para la Generación del 27.

En su primera etapa se observa su sensibilidad y la nostalgia, para luego dar paso a una etapa más madura.

Muere en el exilio, en Puerto Rico, mientras preparaba su regreso, en medio de una gran desolación por la pérdida de su esposa, Zenobia Camprubí.

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Poemas de Juan Ramón Jiménez

En los poemas de Juan Ramón Jiménez, podemos encontrar sobre la naturaleza, la mujer, el amor, las cosas, a través de un sin fin de recursos literarios entre simples, complejos y estéticos, para expresase a sí mismo.

Son versos reveladores que demuestran su capacidad literaria. Es notable, dentro de los poemas de Juan Ramón Jiménez, así como en sus textos, la creación de sus propias reglas ortográficas.

Para el año 1900, el poeta Juan Ramón Jiménez publicó sus primeros libros de texto Ninfeas y Almas de violeta

Partiendo de su nombre Juan R. Jiménez, la jota, le da ésta aplicación a las palabras que comienzan con éste sonido.

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El escritor, manteniendo una firme posición lingüística frente a los grupos de ge y gi , travistió la g en j.

Llegando a escribir jente por gente, ánjel por ángel, dijestión por digestión, majia por magia, imajinación por imaginación, entre otras.

Agua mujer

Este corto poema de Juan Ramón Jiménez dedicado a la belleza de la mujer, que va  más allá de los estético, sino que se concentra en su esencia.

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¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imagen de la cima,
corro a mirarme en ti?

Nocturno

Como parte de los poemas de Juan Ramón Jiménez, aquellos dedicados al amor, como el siguiente poema, nos describen a través de metáforas, ése sentimiento, que te penetra hasta tu interior.

Mi lágrima y la estrella
se tocaron y al punto
se hicieron una sola lágrima ,
se hicieron una estrella sola.

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Me quedé ciego, se quedó
ciego de amor el cielo .
Fue todo y nada más,el mundo
pena de estrella, luz de lágrima.

Color

El repertorio de temas del poeta Juan Ramón Jiménez, nos invita a recorrer lo abstracto de lo normal; así como lo sutil de físico. Nos describe en Color, esa semblanza del poder apreciar y observar los colores.

¡Color que, un momento, el humo
toma del sol que lo pasa;
vida mía, vida mía,
fugaz y coloreada!

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El día bello

Así como encontramos poemas dedicados a los colores, en una metáfora, vuelve adentrarnos en el símbolo femenino. Ésta vista desde su interior que nos envuelve en su piel.

Y en todo desnuda tú.
He visto la aurora rosa
y la mañana celeste,
he visto la tarde verde
y he visto la noche azul.
Y en todo desnuda tú.

Desnuda en la noche azul,
desnuda en la tarde verde
y en la mañana celeste,
desnuda en la aurora rosa.
Y en todo desnuda tú.

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Dios de amor

En el siguiente poema de Juan Ramón Jiménez, cuyo título emula el versículo de Juan 1, en la Biblia, está dedicado a nuestro Dios, a ése ser que nos dio la vida y nos tiene por alguna razón en este plano.

Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.

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Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
que sea lo que queráis.

Si queréis que entre los cardos
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
que sea lo que queráis.

Gracias si queréis que mire,
gracias si queréis cegarme;
gracias por todo y por nada,
y sea lo que queráis.

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Lo que queráis, señor;
y sea lo que queráis.

El Impulso

Con la sutileza que lo caracteriza, el siguiente poema de Juan Ramón Jiménez, nos describe el impulso del amor. Cómo esa energía invade el cuerpo y estremece el corazón.

Subes de ti misma,
como un surtidor
de una fuente.

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No
se sabe hasta donde
llegará tu amor,
porque no se sabe
dónde está el venero
de tu corazón.

(Eres ignorada,
eres infinita,
como el mundo y yo)

Poemas de amor de Juan Ramón Jiménez

La literatura romántica de Juan Ramón Jiménez, convence por su melodía en el discurso, y por los límites planteados para cada poema.

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Influenciado por su su personalidad un poco aislado, donde no lo perturbara el ruido, construye a partir de su experiencia y emociones reales sus poemas.

En 1936 cuando estalla la guerra civil en España, Juan Ramón Jiménez sale a Whashington, luego La Habana y finalmente, San José.

La sutileza de sus metáforas es una poesía sensual, perdurable y romántica, que convierten y envuelven al lector.  La poesía es una fuente de conocimiento, para captar las cosas.

En su recorrer, los autores señalan tres etapas, una primera que apunta hacia la sensibilidad; una segunda etapa más intelectual, incluso más madura, justo antes del exilio.

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La última más sincera o verdadera, que va desde el 38 hasta su muerte.

El amor

Si ya sus poemas estremecen, aquellos dedicados al amor son mucho más profundos.

En éste poema nos lleva al amor por los sentidos, describiendo cada uno de ellos, con palabras sutiles que se entremezclan para versar a la mujer.

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El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.

Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva…

Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas..

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Balada de la luna

En el siguiente poema de Juan Ramón Jiménez, nos describe cómo la luna es testigo de la muerte de un pino. Usando el estribillo, como recurso poético, plasma la progresión de la felicidad, sin dejar escapar su acabamiento.

La luna estaba en un pino,
rosa en el cielo violeta…
Hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino…

¿Vendrá la luna en el pino?

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Sobre el polvo del camino,
¡oh, qué frescura violeta!
¡Cómo gime la carreta
por el morado camino!

¿Vendrá la luna en el pino?

¡Cuán blandamente va el pino
rozando el suelo violeta!
Llanto verde la carreta
llora, del verdor del pino…

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¿Vendrá la luna en el pino?

¿Dónde está el lirio divino
de aquel naciente violeta?
¿Lleva, rosa la carreta,
como un esplendor divino?

¿Vendrá la luna en el pino?

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La luna estaba en el pino;
hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino…

¿Vendrá la luna en el pino?

Soledad

En el poema de Juan Ramón Jiménez, está plasmada cómo es la soledad descrita desde el mar. Detalla los diferentes elementos para fusionarlos con los sentimientos.

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En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!

Más contenido que te encantará

Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,

besándose, apartándose,
con un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.

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Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo sientes…
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!

En aquel beso

Las palabras más sutiles para describir el encuentro entre una pareja, son las características principales del poema de Juan Ramón Jiménez.

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En aquel beso, tu boca
en mi boca me sembró
el rosal cuyas raíces
se comen el corazón.

– Era otoño. El cielo inmenso
arrancaba, con su sol,
todo el oro de la vida
en columnas de esplendor. –

Estío, seco, ha venido.
El rosal- ί todo pasó! –
ha abierto, tardo, en mis ojos
dos capullos de dolor.

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Estio (1915),1916

Jardín

En el poema de Juan Ramón Jiménez, describe la soledad que representa la separación. En Jardín podemos sentir la ausencia desde las primeras líneas y cómo se sumerge el escritor para proyectarla.

La noche me parece inmensa y sola,
tu olvido.
Abajo, su jazmín huele a tu ausencia;
las estrellas, arriba, tus suspiros
son por rosas que nunca
abrirá el alma mía…

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Entre la sombra
voy… Como no me vez, no soy visto
de nadie. El cielo, más lejano
desde que tú te has ido,

tiembla, con la pasión que no sentiste
por mi, suntuoso y lleno de vacíos,
abierto mudamente para el éxtasis
de mi dolor alerta e infinito.

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Epitafio

Como los grandes poetas, el poeta Juan Ramón Jiménez, también, escribió sobre lo que sería su Epitafio, en el cual plasma, en pocas palabras su vida.

Muertos tú y yo. Lo mismo
que un día de esos vastos,
con el suelo muy hondo,
con el cielo muy alto.

Amor, mi cuerpo arriba,
tu alma, amor, abajo.

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Poemas para niños de Juan Ramón Jiménez

Dirigidas a un público infantil – juvenil, en algunas de las antologías poéticas, del poeta Juan Ramón Jiménez, podemos encontrar poemas cortos dedicados, a la naturaleza, sobre la esencia humana.

Es decir, con contenido cercano para los niños. Al igual que en sus poemas, fusiona la razón y la poesía.

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Decía Juan Ramón: “La naturaleza no sabe ocultar nada al niño; él tomará de ella lo que le convenga, lo que comprenda.”

Entre los poemas que podemos encontrar para niños y adolescentes, aunque no escribió los poemas propiamente para los infantes, está Platero y yo y Diario de un poeta recién casado.

Para este recuentro extraemos los poemas de Antología para niños y adolescentes (publicado bajo su supervisión), en el cual encontramos rima y ritmo en sus versos, escritos con gran sencillez y entendimiento fácil.

Fin de Invierno

Así como las grandes obras de Juan Ramón Jiménez, sus textos infantiles son únicos y extraordinarios, en el cual detalla sobre la naturaleza y su vínculo con los hombres.

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Cantan, cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Llueve y llueve. Aún las casas
están sin ramas verdes. Cantan, cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaula
no hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada…

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Nada. Yo no sé dónde cantan
los pájaros (y cantan, cantan)
los pájaros que cantan.

La niña verde

En este poema infantil, el poeta Juan Ramón Jiménez, describe lo que sería una niña que tiene los ojos verdes y resalta entre las demás niñas.

Verde es la niña. Tiene
verdes ojos, pelo verde.

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Su rosilla silvestre
no es rosa ni blanca. Es verde.

¡En el verde aire viene!
(La tierra se pone verde)

Su espumilla fulgente
no es ni blanca ni azul. Es verde.

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¡En el mar verde viene!
(El cielo se pone verde)

Mi vida le abre siempre
una puertecita verde.

Juego

En el siguiente poema de Juan Ramón Jiménez, nos desarrolla en un lindo verso, lo que sería una jugada con los elementos de la naturaleza.

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El chamariz en el chopo
-¿Y qué más?
El chopo en el cielo azul
-¿Y qué más?

El cielo azul en el agua
-¿Y qué más?
El agua en la hojita nueva
-¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa
-¿Y qué más?
La rosa en mi corazón
-¿Y qué más?
¡Mi corazón en el tuyo!

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El Valle

En el poema El Valle de Juan Ramón Jiménez, nos sigue deleitando con escritos que envuelven al ser humano con los elementos de la naturales, en este caso la descripción de un valle.

(Anda el agua de alborotada.
Romance popular).

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Doraba la luna el río
(¡fresco de la madrugada!)
Por el mar venían las olas
teñidas de luz de alba.

El campo débil y triste
se iba alumbrando. Quedaba
el canto roto de un grillo,
la queja oscura del agua.

Huía el viento a su gruta,
el horror a su cabaña;
en el verde de los pinos
se iban abriendo las alas.

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Las estrella se morían,
se rosaba la montaña;
allá en el pozo del huerto,
la golondrina cantaba.

Álamo Blanco

Para captar la atención de los más pequeños, la armonía que brinda los cantares de las aves, es parte de lo que describe el poeta Juan Ramón Jiménez.

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo,
se me abre el alma).

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¡Entre dos melodías,
la columna de plata!
Hojas, pájaro, estrella;
ramillas, raíces, agua.

¡Entre dos conmociones,
la columna de plata!
(¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!)

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Abril

En este poema de Juan Ramón Jiménez, está dedicado al amor. El amor inocente y puro que te lleva a abrir los ojos ante la sutileza de la naturaleza.

El chamariz en el chopo.
-¿Y qué más?
El chopo en el cielo azul.
– ¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.
– ¿Y qué más?
El agua en la hojita nueva.
– ¿Y qué más?

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La hojita nueva en la rosa.
– ¿Y qué más?
La rosa en mi corazón.
– ¿Y qué más?

¡Mi corazón en el tuyo!

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