+5 Poemas del 10 de mayo ¡Para las madres en su día especial!

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El 10 de mayo tiene un significado muy especial para las personas. En esta oportunidad, por tradición, se celebra el día de las madres, las personas más importantes del mundo.

Esas mujeres que nunca se detienen para brindarle lo mejor a sus hijos sin importar los sacrificios que los que deban enfrentarse.

Estos poemas del 10 de mayo son una hermosa oportunidad para descubrir nuevos adjetivos calificativos para estas grandes creaciones de Dios, de la vida, del Universo.

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Acompáñanos a descubrir los versos y estrofas que hablan de esta fecha especial.

Una madre siempre es el refugio que ninguna tempestad ha de fracturar.

Poemas del 10 de mayo para dedicar

Si de dedicar hablamos, no hay algo más genuino que ofrecerle a mamá una palabras hermosas. Estos poemas del 10 de mayo (día de la madre).

Van a llenarte de inspiración y de letras propicias para que estas personas de enorme talante humano se sientan agasajadas y amadas.

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5. El regreso a la madre (Andrés Eloy Blanco)

Cuando de palabras hermosas hablamos, debemos traer a estas páginas al gran Andrés Eloy Blanco, quién nos embriaga con cada palabra especialmente conjugada y emparejada.

Para demostrar el gran amor que siente por las madres inspirado, desde luego, por quien particularmente lo trajo al mundo.

Cuando falte a mis hombros, madre mía, la fuerza;
cuando cerca del surco donde me siembren llegue;
cuando ya hasta el más leve remolino me tuerza
y hasta el peso del alma me doblegue…

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Tu recuerdo, ese fardo de diamante,
seguirá siempre firme sobre mis hombros muertos,
¡porque en todas mis penas Amor es un gigante
y el cariño es un Hércules con los brazos abiertos!

Cada vez que a mi paso los humanos
dolores arrojaron su venablo ofensivo,
se interpuso veloz, sobre tus manos,
tu corazón, como un escudo vivo.

¡Qué mal me han hecho, madre, otros afectos!,
me llenaron los brazos de goces imperfectos;
cada boca de amante fue lengua ponzoñosa;

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Una fue mi ladrona y otra fue mi asesina;
yo les di de lo mío mucho más de la rosa,
¡pero ellas no pasaron más allá de la espina!

Lejos de ti, mil veces
busqué en ajenos labios el manantial de vida;
el amor que me dieron lo devolví con creces
y por tantas heridas no devolví una herida.

Y fue porque no supe que en ti estaba la blanca
fuente, el cauce divino,
el afluente de amores cuyo origen arranca
del hueco de las manos que Dios tiende al Destino.

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Vuelvo a ti. Ya no quiero
sino el raudal templado del amor verdadero.
No más aquel tumulto
de pasión transitoria, de falaces querellas,

Que ante tu amor perenne tienen baldón de insulto,
¡como un escopetazo lanzado a las estrellas!
Y encuentro en tu cariño más goce y más regalo;
él es la luz que nunca se refracta en el prisma…

Si Cristo fuera malo,
su madre, más humana, fuera siempre la misma.
Todas son una sola, para el dolor desnudas:

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Es una policéfala encarnación de diosa;
son iguales la madre de Cristo y la de Judas
¡porque ambas están hechas de pulpa milagrosa!

Madre: Como la tierra, generoso y eterno,
guarda tu vientre vivas sementeras;
arrecien los dolores en cada nuevo invierno…
tú los devolverás en primaveras.

Madre: en este coloquio feliz de mi regreso
dos cielos bendigamos:
la Patria, donde nuestro corazón está preso;
la Madre, que es la patria que primero habitamos.

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Y déjame dormir sobre tu traje,
sobre tu vientre, escena de mi primera aurora,
para soñar que voy por un ramaje
donde se oculta un nido con un pichón que llora…

4. Madre llévame a la cama (Miguel de Unamuno)

Cuando parte una madre, con ella se va parte de la vida de su hijo. Así podemos palparlo en este poema del 10 de mayo de la pluma de Miguel de Unamuno, sentido, emocional, lleno de añoranzas, amor y tristeza.

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Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.

Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.
No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.

Más contenido que te encantará

Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

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¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,

Reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver….
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

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Hermosos poemas del 10 de mayo

Una madre siempre está allí, en espera de que su hijo llegue a ella para atenderle, llenarlo de amor, de consejos, de comida, de besos, de abrazos, en definitiva, de vida.

No existe en la vida un amor más puro y más completo y complejo que el que siente una madre por sus hijo. Si sientes que mamá es el pilar de tu vida y que sin ella el camino se convierte en una travesía dolorosa.

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Recuerda que también la vida con ella es hermosa y que te ayuda a construir tus mejores momentos forjándote para ellos. Vamos a honrar esas enseñanzas y sigamos leyendo estas bellas prosas.

El amor que comparten un hijo y su madre resulta único, puro y bondadoso.

3. Maternidad (Jorge Robledo Ortiz)

Ser madre es un vendaval de emociones desde el momento en el que la concepción se materializa y aparecen los cambios en el cuerpo y así mientras transcurren los años de vida y crecimiento.

Ortiz nos cuenta con delicadeza esta transformación de cada madre.

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Un arrullo de sangre por las venas.
Un cansancio de luz en las pupilas,
un escozor de ala en las axilas
y en la carne un preludio de azucenas.

Un lento madurar de horas y penas,
sordo río de noches intranquilas,
y en el simple silencio en que te exilias,
buscar los senos y encontrar colmenas.

Sentir más cerca la razón del nido.
Pulsar toda la espera en un latido,
analizar la curva en las corolas,

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y escuchar que tu angustia se convierte
en un llanto que triunfa de la muerte
sobre un encendimiento de amapolas.

2. Mi gran amor (Anónimo)

No hay mucho que decir acerca de este poema, sólo que si deseas poner palabras a los sentimientos, acá seguramente lo vas a encontrar.

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El amor más grande de mi vida,
El amor más sincero de la vida,
El amor más delicado en la vida,

Es el amor que nunca se marchita.
Como el tuyo madre mía,
Es más grande por que nunca se olvida,

El más sincero por que es el único verdadero,
El más delicado por que se rasguña y se lastima
Tu amor madre mía, es el amor que nunca olvidaría

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No lo olvidaría, por que sería como olvidar mi vida,
Pero olvidar no podría, gracias a aquella palabra
Tan sencilla, amor, si amor mamá mía…

1. Poesía infantil a mamá (Anónimo)

Los pequeños de la casa tienen madera para aflorar, con las palabras, sus sentimientos por sus madres. Este es un claro ejemplo de ello. ¡Vamos a leerlo!

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Mamita, mamita que linda que estas,
mirando estas flores que tu hija te da,
sonríe, sonríe mi linda mamita

Mis ojos te miran tu dulce carita,
pareces princesa , princesa real
vestida de fiesta, mi dulce mama.

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En definitiva cada madre tiene una importancia exclusiva e inigualable para cada hijo. Son todo lo que uno necesita para superar cualquier barrera u obstáculo en la vida. A ellas todo nuestro amor.

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