+15 Poemas para declararse y demostrar tu amor

50 años hace

¿Quieres declararle tu amor? Ya sea a una mujer o hombre, la mejor forma es a traves de un poema. Para expresar nuestros sentimientos hace falta manifestar las palabras adecuadas, esas que nos permitan capturar la atención de aquellos a los que van dirigidos nuestros halagos.

Los poemas para declararse son una opción adecuada para ayudarnos a formular nuestras emociones. Vamos a chequear una serie de escritos que seguro nos van a dar un empujón al momento de enunciar nuestros afectos.

Poemas para declararse a una mujer o hombre

La elegancia es fundamental al momento de dirigirnos a una persona. Esta cualidad nos permite tener una grata presencia y un impacto positivo. Repasemos los poemas que Escribirte trae para ti en esta elegante oportunidad.

Tú tienes lo que busco (Jaime Sabines)

Declararse no resulta difícil si nos amparamos en las letras de este poema de Jaime Sabines que expresa los sentimientos que nacen en él al hablar de la persona amada.

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo, tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.

Eres esbelta como el trigo, frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada pero tú has enamorado mis manos, ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando.

Tan conmigo (Pastor Cervera Rosado)

Que bonito expresa Cervera la manera en la que se siente con respecto al amor, unas palabras, que en conjunto, conforman este poema para declararse que ayudarían a conquistar a cualquier dama.

Yo siempre soy aquel que te adoró
con un amor constante,
yo siempre soy quien loco de pasión
te evoca a cada instante.

Tú eres, mujer, la hiedra de mi alma
que avasalla mi fe,
que sin saber por qué
te adueñas de mi vida.

No puedo comprender que adorándote así
dejes sangrar la herida,
y sin embargo en vez de borrar
de mi mente tu imagen,
la llevo tan conmigo
que pienso que sería más fácil
morir que dejar de adorarte

Una carta de amor (Julio Cortazar)

Cada autor tiene una manera particular de expresar sus sentimientos y Cortázar tiene una forma particular, acompasada, romántica. Grandes son sus letras y este, un bello poema para declararse.

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo.
Como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Oración (Juan Gelman)

Con este poema para declararse, Gelman da a conocer los anhelos más íntimos con los que espera llegar al corazón de quien lo mantiene vivo.

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.

Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome
Con esta sed quemándome.

Razón de amor (Pedro Salinas)

Un poema para declararse muy íntimo que deja ver que el autor requiere de la atención y de la compañía inmediata de esa persona que trastorna sus pensamiento.

Cómo me dejas que te piense!
Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
como el desnudo cuerpo ante los besos,
toda ante mí, entregada.

Siento cómo te das a mi memoria,
cómo te rindes al pensar ardiente,
tu gran consentimiento en la distancia,
y más que consentir, más que entregarte,
me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
recuerdos en escorzo, me haces señas
con las delicias, vivas, del pasado,
invitándome.

Me dices desde allá
que hagamos lo que quiero
—unirnos— al pensarte,
y entramos por el beso que me abres,
y pensamos en ti, los dos, yo solo.

Dame la mano (Gabriela Mistral)

Un amor inocente invita a desarrollar este delicado poema para declararse que escribe con ternura Mistral.

Dame la mano y danzaremos;

dame la mano y me amarás.

Como una sola flor seremos,

como una flor, y nada más…

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.

Como una espiga ondularemos,

como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;

pero tu nombre olvidarás,

porque seremos una danza.

Amor (Pablo Neruda)

Contundente el gran Neruda al enunciar sus sentimientos como un río de palabras dispuestas para enamorar hasta a la persona más reticente con este poema para declararse.

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,

por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte

en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos

y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,

porque tu ser pasara sin pena al lado mío

y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía

amarte más.

Y todavía

amarte más.

Cúbreme, amor, el cielo de la boca (Rafael Alberti)

Con talento abrumador, Rafael Alberti enuncia todas las palabras necesarias para invitar a conjugar sentimientos en plural. Este poema para declararse es una indudable inscripción en la memoria de quien recibe esta dedicatoria.

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

con esa arrebatada espuma extrema,

que es jazmín del que sabe y del que quema,

brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca

Tu lancinante aguda flor suprema,

Doblando su furor en la diadema

del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello

borbotar temperado de la nieve

por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello

se te resbala, amor, y se te llueve

de jazmines y estrellas de saliva!

Cabe en lo inverosímil, como un cuento

y cuando corta el hilo del momento

vierte su sangre blanca la mañana.

Si se viste de azul y va a la escuela,

no se distingue si camina o vuela

porque es como la brisa, tan liviana

que en la mañana azul no se precisa

cuál de las tres que pasan es la brisa,

cuál es la niña y cuál es la mañana.

Tu amor (Delmira Agustini)

En este poema para declararse, Agustini describe su concepto del amor de una manera muy personal, dejando entrever en cada letra, acompasada con la siguiente, que la definición del amor carece de sencillez.

Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:
jardinero de oro de la vida,
jardinero de fuego de la muerte,
en el carmen fecundo de mi vida.

Pico de cuervo con olor de rosas,
aguijón enmelado de delicias
tu lengua es. Tus manos misteriosas
son garras enguantadas de caricias.

Tus ojos son mis medias noches crueles,
panales negros de malditas mieles
que se desangran en mi acerbidad;
crisálida de un vuelo del futuro
es tu abrazo magnífico y oscuro
torre embrujada de mi soledad.

En algún lugar al que nunca he viajado (E.E. Cummings)

Una manera excelsa de expresar lo que se quiere y lo que se es al lado de la persona amada. Un excelente poema para declararse que promete conseguir el éxito al dedicarlo.

En algún lugar al que nunca he viajado, felizmente más allá
de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:
en tu más delicado gesto hay cosas que me rodean,
o que no puedo alcanzar porque están demasiado cerca

tu mirada más leve alegremente se abrirá
aunque me haya cerrado como un puño,
tú me abres siempre, pétalo por pétalo, como la primavera abre
tocando con habilidad, misteriosamente, su primera rosa

o si tu deseo es cerrarme, yo y mi vida
nos cerraremos con hermosura, de pronto,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve, cuidadosamente, descendiendo por doquier

nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala
el poder de tu intensa fragilidad, cuya textura
me obliga con el color de sus campos,
trayendo muerte para siempre con cada aliento

(no sé qué hay de ti que cierra
y abre; solo algo en mí entiende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas;
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.

Poemas cortos para declararse a una chica o chico

Declarar los sentimientos no tiene por qué ser cliché y a pesar de lo que la mayoría puede pensar, utilizar un buen poema dista mucho de ser algo común, requiere de tino y gracia al escogerlo y al elegir el ambiente en el que se van a recitar las palabras.

Vamos a chequear estos últimos 5 poemas para declararse que trae nuestra selección.

Al destino (Gertrudis Gómez de Avellaneda)

No hace falta explicar mucho lo que la autora quiere decir con este poema para declararse, simplemente podemos recrearlo con una frase, entrega total.

Esta lúgubre manía de vivir,
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

Hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió.

Enviarás mensajes, sonreirás,
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado.
Oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

Cuando seas vieja (William Butler Yeats)

Si quieres persuadir a una persona a decir “si” a tu exposición de sentimientos, no dejes de dedicar este poema para declararse.

Cuando seas vieja, gris y cansada,
y cabeceando junto al fuego tomes este libro,
y lentamente leas, soñando con la mirada suave
que tus ojos un día tuvieron, con sus profundas sombras;
cuántos adoraron tus instantes de alegre gracia,
y amaron tu belleza con amor falso, o verdadero;
pero un hombre amó el alma peregrina en tí,
y amó las penas de tu rostro que cambiaba.
E inclinándote junto al resplandor de los leños,
murmures, un poco triste, cómo huyó el amor,
cómo flotó lejos sobre las montañas,
y escondió su rostro entre una multitud de estrellas.

¿De qué modo te amo? (Elizabeth Barrett Browning)

Describir los sentimientos nunca estuvo tan claramente expresado como lo hace de manera hermosa la autora, utilizando descripciones francas, llenas de pasión que llegan al alma con este poema para declararse.

¿De qué modo te amo? Deja que cuente las formas:
Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta
que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano
las fronteras del Ser y la Gracia.

Te amo en el calmo instante de cada día,
con el sol y la tenue luz de la lámpara.
Te amo en libertad, como se aspira al Bien;
Te amo con pureza, como se alcanza la Gloria.

Te amo con la pasión que antes puse
en mis viejos lamentos, con mi fe de niña.
Te amo con la ternura que creí perder
cuando mis santos se desvanecieron.

Te amo con cada frágil aliento,
con cada sonrisa y con cada lágrima de mi ser;
y si Dios así lo desea,
tras la muerte te amaré aun más.

¿Por qué el amor es ciego? (Katherine Mansfield)

¿Se puede conquistar expresando el dolor que causa la ausencia de la personas amada? De ser así, este poema para declararse posee buenos atributos para hacerlo.

El niño Cupido, cansado del día invernal,
Sollozaba clamando cielos claros, abiertos,
Hasta que -¡niño tonto!- donde las violetas nacieron
Perdió los ojos de tanto llorar.

El enamorado (Jorge Luis Borges)

Borges es un tradicional, elegante y clásico exponente de poemas del mundo y en esta oportunidad, con tino impecable, demuestra una vez más la audacia y belleza de sus letras. Este poema para declararse asegura un excelente resultado al ser ofrendado al ser amado.

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

Llegamos al final de esta antología que Escribirte trajo para que sirva de inspiración para encontrar ese poema para declararse perfecto.

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