+8 Fábulas de leones (Las más populares)

Fábulas de leones
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¿Cuáles son las mejores fabulas de leones? Los leones son animales grandes, fuertes, y temerarios, que se pueden enfrentar a lo que sea. Las fábulas de leones suelen presentar diversas facetas de la vida de estos felinos.

En algunos casos son personajes dóciles y en otras oportunidades feroces, sin embargo, siempre presentan grandes lecciones de vida.

Las fábulas de leones suelen ser cortas, y con un lenguaje cómico y cercano, para que el niño pueda sentirse identificado con el relato.

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+8 Fábulas de leones ideales para niños

Las fábulas de leones no son comunes, es por esto, que te recomendamos a continuación las mejores. Podrás divertirte y aprender muchas cosas nuevas con estas ocho fábulas de leones.

El león y el ratón

La siguiente fábula de leones nos sitia en las cercanías de un árbol, donde un feroz león decide descansar luego de un largo día de casería.

El león al poco tiempo se queda dormido y en eso salen de sus madrigueras muchos ratones a jugar alrededor del león. El ratón más travieso y arriesgado, decide jugar en la gran melena del león, y lo despierta.

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Este estaba muy molesto porque habían interrumpido su sueño, es así como decide comerse al ratón, pero este suplica por su vida, y le asegura al león, que si lo deja vivir el lo salvara en algún momento.

El león se conmovió por la estatura y la valentía del ratón, entonces lo dejo ir. ¿Creen que el ratón pudo saldar su deuda?

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor.

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De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y dijo dando un rugido:

– ¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a comerte para que aprendáis la lección!

El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo temblando:

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– Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que algún día me necesites –

– ¡Ja, ja, ja! – se rió el león mirándole – Un ser tan diminuto como tú, ¿de qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír!.

Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su tamaño y su valentía, le dejó marchar.

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Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles.

Rápidamente corrió hacia lugar de dónde provenía el sonido, y se encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo:

– No te preocupes, yo te salvaré.

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Y el león, sin pensarlo le contestó:

– Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.

El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo:

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– Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este día, los dos fueron amigos para siempre.

Moraleja del león y el ratón: todo acto de bondad es recompensado tarde o temprano. También debes considerar que nunca se debe despreciar a alguien por su tamaño o humildad.

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El león enamorado

Esta fábula de leones, cuenta que un león se enamoro de la hija de un labrador. Era tanto su amor por la joven que decide ir a hablar con su padre, para pedirla en matrimonio.

El padre, asustado y temeroso por la seguridad de su hija, decide proponerle un trato al león. Le dice que el le da permiso de casarse solo si se corta sus uñas, y se arranca sus dientes.

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El león paso tiempo pensando que iba hacer. ¿Qué decisión cree que tomo el león?

Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio. Y no podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que el león le inspiraba.

Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que al menos debería cumplir con la siguiente condición: Debía de arrancarse los dientes y además cortarse sus afiladas uñas, porque eso era lo que atemorizaba a su hija.

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El león aceptó los sacrificios porque en verdad la amaba. Una vez que el león llevo a cabo lo solicitado, cuando volvió a presentarse ya sin sus temidos poderes, el labrador lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad a golpes.

Moraleja del león enamorado: nunca permitas que alguien te engañe, por más tentador que sea la oferta no te despojes de tus defensas. Porque ellos solo quieren hacerte daño

Los tres leones

Esta fábula de leones, nos sitúa en medio de la selva, donde un mono, siendo el representante electo de la comunidad, convocó una reunión para decidir cual de los tres leones que habitan con ellos, sería el nuevo rey.

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Todos deliberaron y decidieron ponerles una prueba, y quien ganara sería el nuevo rey. La prueba consistía en subir la montaña más alta de aquel lugar, y el primero en llegar sería nombrado rey.

Los tres leones lo intentaron pero ninguno logro llegar a la cima.

Todos consternados, no saben como escoger al nuevo rey. Hasta que habla el águila, el animal más sabía. ¿Qué creen que dijo el águila?

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En la selva vivían tres leones.  Un día, el mono, representante electo por la comunidad, convocó una reunión para pedir a todos los animales una toma de decisión: -¿Cuál de los tres leones deberá ser nuestro Rey? Tras mucho deliberar, los animales comunicaron a los leones la decisión tomada:

 -Hemos encontrado una solución muy simple para el problema.  Los tres van a escalar la montaña más alta de la región.  El que llegue primero a la cima será consagrado como Rey-.

 El desafío fue aceptado y todos los animales de la selva se reunieron para asistir a la gran prueba. 

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El primer león intentó escalar y no llegó.  El segundo empezó con mucha fuerza pero no lo logró.  El tercero puso empeño desde el inicio y tampoco lo consiguió.

 Los animales restaban impacientes y curiosos; si los tres habían sido derrotados, ¿cómo elegirían un rey? En ese momento, el águila, grande en edad y sabiduría, pidió la palabra:

 -¡Yo sé quien debe ser el rey!-  Todos los animales hicieron silencio y miraron expectantes.

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-¿Cómo?-, preguntaron.

-Es simple- dijo el águila.

-Yo estaba volando bien cerca de ellos y, cuando regresaron derrotados de su escalada, escuché las palabras que cada uno dedicó a la montaña:

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 El primer león manifestó: – ¡Montaña, me has vencido!

El segundo exclamó: – ¡Montaña, has podido conmigo!

Y el tercero dijo: – ¡Montaña, me has vencido,…por ahora!

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 Los tres leones se sintieron derrotados, pero únicamente el tercero utilizó ese mensaje para darse otra oportunidad;  esto le convierte en el más fuerte de todos.

Moraleja de los tres leones: el más fuerte es aquel que sigue luchando así haya sido vencido. El que toma la derrota como una lección y sigue hacia adelante

El lobo orgulloso y el león

Esta fábula de leones nos narra la historia de un lobo, que mientras caminaba por lugares solitarios observo como su sombra se reflejaba hermosamente.

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El lobo comenzó a admirar su porte, poder, y agilidad, a la vez que decía que era más fuerte que cualquier león. Fue tanta su vanidad y arrogancia que dijo que él debería ser el nuevo rey de aquellas tierras.

Mientras el se adulaba un león le salto encima. ¿Cómo continua la historia?

Vagaba cierto día un lobo por lugares solitarios a la hora en que el sol se ponía en el horizonte, y, viendo su sombra bellamente alargada, exclamó con vanidad y presumiendo:

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– ¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales!

Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo. Entonces el lobo, cambiando de opinión se dijo:

– La presunción es la causa de mi desgracia.

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Moraleja del lobo orgulloso y el león: nunca te exaltes a ti mismo, tus virtudes no son lo que crees, porque tus ojos son engañosos. Permite que los demás digan que eres. La vanidad no lleva a ningún lado

El león y la liebre

La siguiente fábula cuenta la historia de un león que estaba en la búsqueda de una presa para saciar su hambre.

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En eso, observa a una liebre que dormía, es así como el león se acerco sigilosamente, y ya cuando estaba a punto de comérsela vio pasar a un ciervo.

El león prefirió perseguir al ciervo, y por el estruendo de todo aquello la liebre se despierta y huye por su vida. El león no logro atrapar al ciervo, y al regresar por la liebre. ¿Creen que la consiguió?

Sorprendió un león a una liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir al ciervo.

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Despertó la liebre ante los ruidos de la persecución, y no esperando más, emprendió su huida.

Mientras tanto el león, que no pudo dar alcance al ciervo, ya cansado, regresó a tomar la liebre y se encontró con que se había escapado.

Entonces se dijo el león:

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-Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis manos, la dejé para ir tras la esperanza de obtener una mayor.

Moraleja del león y la liebre: nunca dejes algo seguro, por algo pasajero. Piensa que es mejor tener un beneficio pequeño, que uno grande que quizás no puedas alcanzar.

El buen rey león

Esta fábula de leones nos sitúa en el reinado de un gran rey león. Este rey era tolerante, paciente, pacifico y amoroso.

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Todo en su reino marchaba a la perfección, sin embargo, deseaba que todos los animales vivieran en armonía.

Es por esto, que convoca una reunión para que los animales más fuertes estén en paz con más débiles. Es así como el lobo dio la paz, el tigre, la zorra, entre muchos otros.

En eso una pequeña liebre pide la palabra y dice. ¿Qué dijo la pequeña liebre?

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Había un león que no era enojoso, ni cruel, ni violento, sino tratable y justo como una buena  creatura, que llegó a ser el rey.

Bajo su reinado se celebró una reunión general de los animales para disculparse y recibir mutua satisfacción: el lobo dio la paz  al cordero, la pantera al camello, el tigre al ciervo, la zorra a la liebre, etc.

La tímida liebre dijo entonces:

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— He anhelado ardorosamente ver llegar este día, a fin de que los débiles seamos respetados  con justicia por los más fuertes.

E inmediatamente corrió lo mejor que pudo.

Moraleja del buen rey león: cuando en una sociedad o gobierno se aplica la justicia, las personas más humildes podrán vivir de manera tranquila y serena.

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Pero no deben confiarse de tanta justicia, porque ellos pueden ser los primeros perjudicados.

El ciervo, el manantial y el león

Esta fábula de leones narra la historia de un ciervo que a la orilla de un manantial apreciaba sus hermosos cuernos.

Los veía fuertes e irrompibles, pero a la vez se sentía mal por sus patas, que eran flacas y sin ninguna gracia.

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Mientras el ciervo meditaba en esto, apareció un feroz león y comenzó a perseguirlo. El ciervo corrió lo más que pudo y logro salvarse del león gracias a sus patas.

Sin embargo, luego por culpa de su cornamenta se quedo atrapado entre ramas. ¿Creen que el león alcanzo esta vez al ciervo?

Al contemplarse un ciervo en el río se sintió orgulloso de su hermosa cornamenta. Sin embargo, se sintió muy disgustado con sus patas, que le parecían débiles y finas.

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Mientras meditaba sobre sus cualidades, apareció un león que comenzó a perseguirle. Echó a correr y se puso a salvo gracias a sus patas. Al entrar en el bosque, sus cuernos se engancharon en las ramas y, el león, en poco tiempo de persecución, lo tuvo a su alcance.

Cuando estaba a punto de morir, el ciervo exclamó para sí mismo:

– ¡Necio de mí! No me gustaban mis patas, que pudieron salvarme, y estaba orgulloso de mis cuernos, que son los que me pierden.

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Moraleja del ciervo, el manantial y el león: nunca desprecies tus cualidades que parecen más tontas o débiles, ya que, pueden ser las útiles

El león que iba a la guerra

La siguiente fábula de leones habla sobre un león que quería expandir sus dominios, ya que, no estaba conforme con la porción de tierra que poseía.

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Es así como decide hacer una guerra para apropiarse de más terreno, y para eso necesitaba de un ejército fuerte y preparado.

El  león convoco a todos los animales de su reino y le asigno a cada uno su labor, conforme a sus habilidades y destrezas.

Mientras esto pasaba alguien dijo que el burro y la liebre no podían participar porque el burro era torpe y la liebre miedosa. ¿Qué respondió el león?

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Cierta vez, un león quería iniciar una guerra en territorios vecinos con la idea de extender sus dominios.

Por lo cual necesitaba armar un ejercito poderoso, así que mando a buscar y reclutar todos los animales que vivían en su reino.

Una vez que estaban todos reunidos ante él, a cada uno le asigno un puesto de acuerdo con su naturaleza.

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El elefante se encargaría de transportar todas las armas, sobre su ancho y fuerte lomo; el oso fue elegido para ir al frente del escuadrón; el zorro se encargaría de los negocios diplomáticos; el leopardo entraría por la retaguardia para sorprender a los enemigos.

Cuando casi todos los animales, ya tenían sus misiones asignadas, se escucho una vos que dijo:

-¡Recomiendo mi señor que los burros y las liebres no participen en la guerra! ¡El burro es torpe y la liebre es temerosa!

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El león lo interrumpió diciendo:

-¡Te equivocas! Voy a darles un lugar en mi ejercito, ya que si no estaría incompleto. El burro asustara a los enemigos, con sus rebuznos, y la liebre, será el correo

Moraleja del león que iba a la guerra: a veces las desventajas pueden ser útiles, solo se debe saber como utilizarlas

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