+8 Fábulas de la amistad (Cortas y largas para niños)

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La amistad es uno de los valores más importantes, ya que, impulsa a los niños a ser bondadosos, amables, respetuosos y colaboradores con los demás. Cultivar este valor en los más pequeños de la casa es algo esencial, para que el niño tenga una infancia feliz y divertida.

Esto también ayuda a que los niños sepan distinguir entre el bien y el mal. Las fábulas de la amistad traen hermosos mensajes sobre el compañerismo, y la amistad en todas sus facetas. Estas historias poseen un tono cercano y divertido.

+ 8 Fábulas sobre la amistad (Con moraleja, explicada para niños)

A continuación te presentamos un listado con las mejores fábulas sobre la amistad. No te las puedes perder

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Los dos amigos

Esta fábula de la amistad narra la historia de dos buenos amigos. Cierta noche uno de ellos se despertó sobresaltado, y con mucho afán se alisto para ir a la casa de su amigo.

Al llegar a la casa, noto que su amigo tenía de un lado una bolsa de dinero y en el otro lado una espada. Este hombre le ofreció su ayuda económica por si tenía deudas, o su espada y su ayuda, si necesitaba defenderse de alguien.

Pero el hombre lo rechazo y dijo que estaba en su casa por otra razón. ¿Por qué creen que fue hasta allá?

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Durante la noche un hombre despertó sobresaltado. Salió a toda prisa de su cama, se vistió tan rápido como pudo y se camino hasta la casa de su amigo. Cuando llegó toco la puerta tan fuerte que todos despertaron. Un criado le abrió la puerta asustado, y el hombre entró en la casa. El dueño del lugar, lo esperaba con una bolsa de dinero a un lado y una espada al otro, y le dijo:

«Mi amigo, no acostumbras salir corriendo en durante las noches sin razón alguna. Si estas aquí es porque algo grave ocurrió. Si perdiste mucho dinero jugando, tómalo. Y si te ha tocado pelear y necesitas mi ayuda para enfrentar a alguien, aquí esta mi espada, pelearemos juntos. Puedes contar para todo lo que necesites conmigo.»

El visitante respondió: «Te agradezco mucho todo pero estoy aquí por otra razón. Estaba durmiendo y soñé que estabas inquieto y deprimido, que la angustia era más fuerte que tú y que necesitabas mi compañía. Me preocupé por la pesadilla y vine a tu casa tan rápido como pude, me apena que tan tarde pero no tenía forma de saber si estabas bien y quise comprobarlo.

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Moraleja de los dos amigos: la amistad se trata de estar siempre ahí para la otra persona. Siempre se debe ser generoso, y bueno con un amigo.

El Ruiseñor y el Pavo Real

La siguiente fábula de la amistad cuenta la historia de un pequeñito ruiseñor que tenía una hermosísima voz. Cantaba tan bien, que los otros de su misma especie siempre buscaban competir con él, y como no lograban superarlo, lo hacían a un lado.

El pequeño ruiseñor deseaba tener aunque sea un amigo, es así como decide buscarlo en otro lado. Un día el ruiseñor conoce a un hermoso pavo real, y queda cautivado con sus plumas. Y le dijo que si podían ser amigos. ¿Qué creen que le respondió el pavo real?

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Erase una vez un ruiseñor muy pequeñito pero hermoso con una dulce voz, ello no le dejaba hacer amigos entre los de su especie, ya que los demás le envidiaban, y siempre trataban de competir con él.

Con mucha vergüenza, decidió buscar a un amigo que no fuese de su especie, entonces llegó a un parque donde había un pavo real. El ruiseñor que quedó deslumbrado por la hermosura de sus variadas plumas, le dijo:

«Eres muy bonito, pavo real.»

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«Sin embargo, no puedo tener esa hermosa voz tuya. Me fascina tu forma de cantar, ruiseñor» le contestó el pavo real.

El ruiseñor vio al pavo real como un posible amigo para él y continúo: «Podemos ser amigos, tú nunca querrás competir con mi forma de cantar ni yo puedo competir con tu belleza.» Desde ese momento el pavo real y el ruiseñor se convirtieron en buenos amigos.

Moraleja del Ruiseñor y el Pavo Real: la verdadera amistad es aquella que no tiene rencores, rivalidades o envidia de por medio.

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El asno y su mal compañero

Esta fábula de la amistad cuenta la historia de un caballo desconsiderado, que a pesar de tener años conociendo a un viejo asno, nunca quiso ayudarlo en nada.

Cierto día el asno nota que su amo le coloca mucha carga, y a verse fatigado y casi por desmayarse le pide ayuda al caballo.

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Pero este responde negativamente, y hasta se río del pobre asno. Al poco tiempo el asno cae al piso, y el caballo se siente mal por su actitud. ¿Cómo continua la historia?

Había una vez un caballo muy desconsiderado que andaba muy tranquilo al lado de un viejo asno, quien iba muy cargado con lo que su amo le había puesto encima. El asno, cansadísimo, le pidió ayuda al caballo, diciéndole:

«Te suplicó, compañero, ayúdame a cargar la mitad del peso, para ti sería fácil incluso como un juego, pero me harás un gran favor porque me siento como si estuviese cerca de desmayarme.»

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Sin embargo, el caballo se negó de mala gana y hasta se rió del pobre asno. Juntos siguieron caminando, hasta que finalmente el asno no pudo más y cayó al suelo. Al darse cuenta, el caballo se sintió mal pero sin darle tiempo de pensar en lo que había hecho el amo, le quitó toda al burro y se la puso encima al caballo.

Moraleja del asno y su mal compañero: la amistad es una alianza donde ambas partes deben ayudarse para sobrellevar sus cargas.

Las amiguitas

Esta fábula de la amistad cuenta la historia de dos avestruces que eran muy amigas, eran inseparables. Hacían todo juntas sobre todo jugar, eso les encabada sin embargo, cierto día una de ellas quería escoger que juego jugarían ese día, pero la otra no quiso.

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Esto genero una gran discusión entre aquellas amigas, y logro que se distanciaran por un tiempo. Pero la una no podía estar sin la otra, es por eso que llegaron a un acuerdo amistoso para no seguir discutiendo. ¿De que se trataba el acuerdo?

Dos avestruces se hicieron amigas inseparables, tanto que se alejaban un día de la otra, hasta que un día discutieron cuando una dijo:

«Hoy vamos a jugar a lo que yo decida» dijo una, y la otra molesta le respondió: «Estas mal, yo decidiré, no tú»

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Así comenzó una discusión que duró horas, sin que descubrieran que hacer o llegaran a un acuerdo. Luego de mucho debatir las avestruces al fin tuvieron una buena idea, y una dijo:

«Hoy no jugaremos pero si que debemos llegar a un acuerdo, para no dañar nuestra amistad». Luego de discutir de forma más amistosa, llegaron a la conclusión de que era mucho mejor si se alternaban, es decir, cada una escogía un juego un día distinto, y luego lo haría la otra.

Y así no hubo más conflictos entre ellas y conservaron una bonita amistad a lo largo de sus vidas.

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Moraleja de las amiguitas: dentro de una amistad pueden surgir pruebas, sin embargo, si la relación es sincera se podrán resolver, y la amistad prevalecerá

Los juguetes de Sam

La siguiente fábula de la amistad cuenta la historia de Sam un pequeño niño que era hijo único. Sus padres le daban de todo, porque solo lo tenían a él, es así como lo llenaban de juguetes.

En la escuela Sam siempre llevaba sus juguetes y en la hora del recreo, todos los niños se prestaban los juguetes, sin embargo, Sam tomaba los de sus compañeros pero no prestaba los de él.

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Esto ocasionaba que Sam tuviera todos los juguetes para él solo. Un día Pancho se canso de esa situación y deicidio no prestar sus juguetes a Sam. ¿Cómo creen que termina la historia?

Sam era un niño que no tenía hermanitos, sus padres le compraban todo lo que quería, tenía muchos juguetes, los mejores, y cuando iba a la escuela siempre llevaba algunos.

A la hora del recreo, todos salían al patio a jugar. Los otros amiguitos, intercambiaban sus juguetes y él aprovechaba para jugar con aquellos que le gustaban.

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Los otros niños lo dejaban hacerlo, pero cuando alguno quería jugar con los de él, corría y se los arrancaba de las manos.

-Ese juguete es mío, ¡no lo toques!

De esa manera, llegaba un momento en que él tenía todos los juguetes, los suyos que no prestaba y los de sus amiguitos, que les quitaba para jugar.

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Así sucedía día tras día, hasta que una mañana Pancho pensó que ya era suficiente de permitirle que no dejara jugar a nadie más.

Cuando Sam quiso tomar uno de sus juguetes Pancho lo agarró fuerte y le dijo:

-¡No! Si yo no puedo jugar con tus juguetes, tú tampoco vas a jugar con los míos.

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Sam soltó el juguete y quiso tomar el de otro niño, que siguiendo el ejemplo de Pancho tampoco quiso prestárselo.

Así intentó con varios niños, pero ninguno quiso dejarlo jugar.

María cuando él quiso jugar con su pelota le dijo:

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-No quiero que juegues con mi pelota, y tampoco queremos jugar contigo, ve a jugar con todos tus juguetes, y déjanos a nosotros compartir.

Sam tuvo que irse a un rincón a jugar con sus cosas, pero estaba muy aburrido. Dejó de hacerlo y se dedicó a mirar como los demás jugaban, corrían y reían, mientras él por no compartir, tenía todos sus juguetes, pero nadie con quien jugar.

Se levantó del rincón tomando uno de sus carritos y se acercó al grupo.

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-Les presto mis juguetes si juegan conmigo.

Los niños aceptaron y Sam aprendió a compartir.

Moraleja de los juguetes de Sam: la amistad es para dar y recibir. Saber compartir es clave para tener muchos amigos.

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El Lobo Blanco

La siguiente fábula de la amistad narra la historia de una manada de lobos donde reinaba la armonía y la paz. Pero todo cambio cuando una pareja de lobos tuvo un pequeño cachorro blanco.

Todos pensaban que ese lobo blanco no podía ser parte de la manada, es así como el jefe de la manada decidió sacrificarlo. Pero el padre del lobo blanco, se impuso y logro que el jefe cambiara su decisión.

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Pasaron los años y el lobo blanco, era hermoso y grande, pero todos lo trataban mal en la manada. Hasta que paso algo inesperado con el hijo del jefe. ¿Qué creen que ocurrió?

En aquella manada de lobos reinaba la felicidad y la armonía, hasta que cierto día ocurrió un hecho que cambió la situación de la manada. Un joven matrimonio había tenido un cachorro. A juzgar de la manada, poseía un terrible defecto: era blanco.

El anciano jefe de la manada decretó que había que sacrificar al pequeño, con el objeto de mantener la pureza de la raza. Los padres del cachorrito rogaron al jefe que cambiase de opinión, pero fue en vano.

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Entonces, el padre del pequeño lobezno sacó sus afilados colmillos y arremetió contra el jefe. Éste, que sus fuerzas no le permitían ya aceptar el desafío, perdonó al pequeño, que pudo quedarse con la manada.

Pasaron los años y aunque el pequeño cachorro blanco se había convertido en un gran lobo blanco, todos los miembros de la manada le trataban como si fuera un apestado, especialmente el hijo del jefe, que disfrutaba viéndole sufrir.

Un día, miembros de una manada rival capturaron al hijo del jefe, pero nuestro lobo blanco, sin pensarlo dos veces, se lanzó contra ellos propinándoles fuertes zarpazos y dentelladas. Los otros lobos salieron huyendo y el lobo blanco ayudó al prisionero a regresar a su manada.

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El jefe, agradecido, le nombró guardián de la manada y, a la muerte del anciano, ocupó su puesto pues todos le tenían en gran estima.

Moraleja del lobo blanco: no debemos discriminar o apartar a alguien por su color de piel o aspecto. Todos somos iguales, y merecemos ser tratados con respeto

El águila, el escarabajo y la liebre

La siguiente fábula de la amistad cuenta la historia de una liebre que estaba siendo perseguida por una feroz águila. Al verse indefensa y casi muerta, la liebre le pide ayuda a un escarabajo. En lo que llego el águila a aquel lugar, el escarabajo abogo por su amiga la liebre, y le dijo que no se la comiera.

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Pero el águila no hizo caso, y se burlo de lo pequeño y tonto que era el escarabajo, y en su presencia devoró a la liebre. El escarabajo enojado por la muerte de su amiga la liebre, juro vengarse. Y así comenzó a seguir al águila a todos lados. ¿Cómo continua la historia?

Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y apreciando que estaba cercano su final pidió ayuda a un escarabajo de forma suplicante dado el terror que la embargaba.

El escarabajo al llegar el águila le pidió que perdonara a su amiga la liebre. Pero el águila protagonista de esta fábula, despreciando la pequeñez y menudencia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.

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Desde ese mismo momento, el escarabajo colérico busco la venganza. El escarabajo seguía al rapaz, observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y acudía al lugar para hacer los huevos rodar hasta tirarlos a tierra.

El águila cambio varias veces su nido pero el escarabajo con el recuerdo de su amiga la liebre presente siempre encontraba la morada del águila.

Viéndose el águila acechada en cualquier lugar al que fuera, recurrió al dios más poderoso para que le ayudara. Zeus sonriendo por la historia, pero sintiendo lastima por el ave acepto buscar un lugar seguro para depositar sus huevos.

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Le ofreció Zeus colocar los huevos en su regazo hasta que nacieran las crías. Pero el escarabajo, conociendo la táctica escapatoria, hizo una bola de estiércol, voló y la deposito sobre el regazo de Zeus.

Se incorporó entonces Zeus repentinamente para sacudirse aquella suciedad maloliente, y sin darse cuenta tiró por tierra los del águila. Desde aquellos días, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Moraleja de la fábula de la águila, el escarabajo y la liebre: nunca desprecies la amistad de un ser pequeño, porque ellos pueden ser sumamente valientes e inteligentes.

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El espino y el zorro

Esta fábula de la amistad cuenta la historia de un zorro que corría por todos lados, y en cierto día se tropezó y estuvo a punto de caerse al piso, pero para evitarlo se aferro a un espino.

El cual lo hirió en sus patas, con los pinchos. El zorro molesto le reclama al espino por el daño causa. A lo que el espino responde. ¿Qué creen que le dijo?

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Un zorro corría sobre unos montículos, y súbitamente sufrió un tropezón que lo tuvo a punto de llevarlo al suelo.

Para evitar la caída, se aferró a un espino, pero sus pinchos le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino

– ¡Acudí a ti para que me ayudaras, y más bien me has herido. !

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A lo que contesto el espino:

– ¡No es culpa mía, amiga, pues ya sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!

Moraleja de la fábula el zorro y el espino: nunca pidas ayuda a personas que normalmente hacen daño a los demás

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